En los países con instituciones más abiertas y democráticas, los episodios de disturbios sociales tienen un impacto insignificante en la rentabilidad de los mercados bursátiles.
En los países con regímenes más autoritarios, el efecto es grande y negativo.
En promedio, la rentabilidad de los mercados bursátiles cae un 2 % en un plazo de 3 días y alrededor de un 4 % en el mes siguiente cuando hay disturbios en países autoritarios.
En los países con altos niveles de buena gobernanza, los disturbios sociales no generan incertidumbre sobre el desempeño económico futuro.
¿Qué ocurre en los mercados bursátiles cuando se producen disturbios sociales, como manifestaciones masivas y motines? ¿Se asustan los inversores ante el desorden? ¿O se animan ante la perspectiva de un cambio positivo y popular como respuesta a los disturbios?
Nuestro gráfico de la semana, extraído de nuestro reciente documento de trabajo del personal del FMI, utiliza un nuevo conjunto de datos de 156 episodios de disturbios sociales ocurridos entre 2011 y 2020 para arrojar algo de luz sobre estas cuestiones. Muestra que, en los países con instituciones más abiertas y democráticas, los episodios de disturbios sociales tienen un impacto insignificante en la rentabilidad de los mercados bursátiles (línea azul). Pero en los países con regímenes más autoritarios, el efecto es grande y negativo: en promedio, la rentabilidad de los mercados bursátiles cae un 2 % en un plazo de 3 días y alrededor de un 4 % en el mes siguiente (línea negra).
Estos hallazgos concuerdan con ejemplos del mundo real. Por ejemplo, los mercados bursátiles de Francia, un país con instituciones sólidas y abiertas, apenas se vieron afectados en los días posteriores al inicio de las protestas de los chalecos amarillos a finales de 2018.
Por supuesto, las diferencias entre países pueden deberse a muchas razones distintas de las instituciones políticas. Por ello, también comprobamos que esta relación se mantiene después de tener en cuenta otros factores que podrían estar correlacionados con el grado de autoritarismo institucional, como la gravedad de los disturbios y el nivel de ingresos del país.
Para profundizar en qué tipo de instituciones podrían ser importantes, el documento realiza más experimentos con las seis medidas de instituciones sociales y políticas que componen los Indicadores de Gobernanza del Banco Mundial. De ellos, dos factores desempeñan un papel crucial para mitigar las reacciones negativas de los mercados bursátiles ante los episodios de disturbios sociales: la participación popular en el gobierno y la capacidad del gobierno para regular los mercados de forma que se promueva el desarrollo del sector privado.
¿Qué tipo de comportamiento de los inversores podría explicar estas pautas?
Una pista proviene del volumen de acciones negociadas, que aumenta bruscamente tras un episodio de disturbios graves. Dado que se producen más operaciones cuando los inversores discrepan sobre el valor de un activo, un mayor volumen de negociación suele reflejar más incertidumbre sobre las perspectivas. Este resultado sugiere que los disturbios sociales afectan a la rentabilidad de los mercados bursátiles a través de un canal de información indirecto, y no mediante una alteración directa de la actividad económica.
En conjunto, estos resultados implican que, en los países con altos niveles de buena gobernanza, los disturbios sociales no generan más desacuerdo ni incertidumbre sobre el desempeño económico futuro. Esto refleja quizá la capacidad de las instituciones más abiertas para conciliar opiniones divergentes y alcanzar compromisos.
En cambio, es posible que esta flexibilidad no exista en los sistemas más autoritarios. En ellos, las instituciones pueden tener menos capacidad para adaptarse a los problemas sociales, lo que significa que los disturbios pueden generar un aumento de los temores a una mayor incertidumbre y disuadir a los inversores.


