Mientras las personas de todo el mundo depositan su confianza en la producción y distribución de una vacuna contra la COVID-19, debemos asegurarnos de que la corrupción no lo obstaculice.
No solo es lo correcto exhortar a los líderes a promover una cultura de integridad y buena gobernanza, sino que también garantizará que los esfuerzos mundiales de recuperación no se desvíen por la corrupción.
Estas son tres formas de renovar nuestro enfoque para combatir la corrupción.
Al identificar los caminos necesarios para salir de esta crisis agravada por la COVID-19 y preparar las condiciones para un Gran Reinicio, también debemos mantener el foco en los desafíos de larga data que afectarán esta recuperación; en particular, la lucha contra la corrupción y la búsqueda de una mayor confianza e integridad en las instituciones de los sistemas sociales, económicos y políticos.
Tenemos una oportunidad única para hacer bien la recuperación y crear una sociedad sostenible si situamos la buena gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas en el centro de todos los esfuerzos y hacemos realidad el “capitalismo de las partes interesadas”: una economía que sirva a los intereses de todos.
La tecnología se ha convertido en una de las mayores aliadas de la transparencia y en una herramienta fundamental contra la corrupción.
Børge Brende y Pedro Gabriel Gomez Pensado
Un terreno de juego desigual obstaculiza el crecimiento económico, contribuye a la desigualdad social y frena la innovación, entre otros muchos efectos negativos. Se estima que los costos anuales de la corrupción a escala mundial ascienden a 3,6 billones de dólares. Alrededor de 1 billón de dólares de esa cantidad se paga anualmente en sobornos. Estas cifras pueden diluir el impacto de los aproximadamente 10 billones de dólares que se han comprometido y que empiezan a desplegarse como parte de los paquetes de recuperación y estímulo.
Pero no se trata solo de dinero. En muchos casos, la pérdida de vidas puede atribuirse a la corrupción. Algunas estimaciones indican que alrededor de 500 000 millones de dólares del gasto sanitario se pierde cada año por la corrupción. Esto afecta a la producción y adquisición de medicamentos y equipos médicos, poniendo en riesgo su entrega oportuna allí donde más se necesitan.
Mientras todas las personas del mundo depositan su confianza y esperanzas en la producción y distribución de una vacuna para derrotar la pandemia, necesitamos un enfoque eficaz que garantice que la corrupción no obstaculice una distribución equitativa de las vacunas. Debemos redoblar nuestros esfuerzos individualmente, por supuesto, pero no debemos olvidar que se trata de un desafío colectivo. Podremos avanzar y alcanzar una escala significativa solo si trabajamos juntos.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente a la corrupción?
Estas son tres acciones que pueden marcar la diferencia en la renovación de nuestro enfoque anticorrupción.
1. Ampliar el despliegue de tecnologías.
La tecnología se ha convertido en una de las mayores aliadas de la transparencia y en una herramienta fundamental contra la corrupción. En particular, tres tecnologías destacan por aportar valor a empresas y gobiernos para proteger los principales puntos de vulnerabilidad: la cadena de bloques, la analítica de macrodatos y la inteligencia artificial (IA).
La analítica avanzada y la IA generan conocimientos que pueden utilizarse para disuadir, detectar y revelar mejor la corrupción. Según Gartner, la analítica de datos está alcanzando su “pendiente de la iluminación”.
En el caso de la cadena de bloques, el Foro Económico Mundial se asoció con el Banco Interamericano de Desarrollo y la Procuraduría General de Colombia para elaborar un estudio muy exhaustivo sobre cómo puede utilizarse la tecnología de cadena de bloques para combatir la corrupción en el sector público, en los procesos de contratación pública. Este estudio confirmó claramente el valor de la cadena de bloques para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas en la contratación pública.
Actualmente, el Centro para la Cuarta Revolución Industrial y la plataforma Tech for Integrity de PACI están explorando otras oportunidades.
2. Garantizar que los criterios ESG incluyan una buena gobernanza.
La emergencia climática ha centrado gran atención en el elemento ambiental de la presentación de informes ESG (ambiental, social y de gobernanza). Sin embargo, la “G” también debe tratarse con sentido de urgencia y prioridad. Sin una gobernanza eficaz, podríamos no cumplir con todo lo demás. Recordemos Enron y la crisis financiera de 2008.
Precisamente en septiembre pasado, en la Cumbre sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible, el Foro Económico Mundial presentó un conjunto de métricas ESG universales para la presentación de informes empresariales. Estas 21 métricas básicas y 35 métricas ampliadas se organizan en cuatro pilares (gobernanza, planeta, personas y prosperidad) y sirven como hoja de ruta para alinear el desempeño empresarial con los intereses de las partes interesadas.
En el ámbito de la gobernanza, la lucha contra la corrupción constituye una de las métricas básicas para informar sobre la creación de valor sostenible. Como usted sabe, “lo que se mide se gestiona”. Creemos que estas métricas serán clave para alcanzar los ODS. Invertir más esfuerzos en la “G” ayuda a construir una sólida cultura de integridad, que es uno de los pilares para combatir la corrupción.
3. Pensar de forma sistémica y trabajar colectivamente.
Es importante y necesario que las organizaciones trabajen internamente y por su cuenta, y deben seguir haciéndolo. Pero estos problemas son demasiado complejos, están interrelacionados y no tienen fronteras, y la escala y el impacto necesarios no pueden lograrse con una sola organización o un único grupo de partes interesadas.
A través de su Consejo Global del Futuro (GFC) sobre Transparencia y Anticorrupción, PACI aceleró la implementación de la Agenda para la Integridad Empresarial, un marco de cuatro pilares formulado por expertos de distintos sectores que marca la pauta a las empresas sobre cómo mejorar la integridad. PACI lidera iniciativas de acción colectiva, por ejemplo, para involucrar a los guardianes en la lucha contra los flujos financieros ilícitos. En colaboración con el GFC, la Iniciativa StAR de la UNODC y el Banco Mundial, y los Guardianes profesionales, PACI está desarrollando actualmente un "Marco Unificador" de prácticas y políticas, que tiene como objetivo coordinar y armonizar la respuesta de los guardianes frente a los flujos financieros ilícitos.
De cara al futuro, abordar eficazmente el problema de la corrupción requiere un pensamiento sistémico y una acción colectiva entre múltiples grupos de partes interesadas.



