Una carta abierta a los líderes de Europa

Flags fly in front of the European Parliament on the eve of the start of a plenary session at the European Parliament in Strasbourg, France, July 1, 2019. REUTERS/Vincent Kessler - RC1C661272E0
Image: REUTERS/Vincent Kessler
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2019 es un año crucial para Europa. El auge de las agendas populistas y nacionalistas ha puesto en duda la raison d´être del proyecto europeo y los valores liberales fundamentales de Europa. Con la nueva Comisión Europea que se conformará este otoño, ha llegado el momento de centrarse en un nuevo manifiesto para Europa con ideas políticas renovadas. Esta carta abierta fue redactada por los copresidentes del Consejo Global del Futuro sobre Europa, Miroslav Lajčák y Beatrice Weder di Mauro.

Estimados líderes europeos:

Los europeos viven una época de gran incertidumbre, marcada tanto por enormes oportunidades como por profundos riesgos para el futuro del proyecto común europeo. Muchos se sienten inquietos respecto a su futuro económico, social y medioambiental, y con ansiedad por cómo seguir el ritmo de los rápidos cambios tecnológicos y de una globalización cada vez más profunda.

Por primera vez desde el inicio del proceso de integración europea, existe una urgencia real para que Europa reafirme su singular raison d’être. Un panorama geopolítico cambiante obliga a la región a asumir la responsabilidad de reforzar su papel de liderazgo global y de defender la democracia, el Estado de derecho y la diplomacia multilateral. Además, Europa necesita una nueva narrativa que genere esperanza y restaure la confianza en la era de la Cuarta Revolución Industrial, que está provocando cambios tecnológicos sin precedentes.

Por ello, nosotros, los miembros del Consejo Global del Futuro sobre Europa del Foro Económico Mundial, que representamos a un grupo multisectorial de líderes de opinión procedentes de gobiernos, empresas, startups, el mundo académico y los medios de comunicación, nos hemos reunido para reflexionar sobre la próxima agenda estratégica para Europa.

Esta carta expone cinco mensajes y propuestas principales surgidos de nuestras deliberaciones y de nuestro Nuevo Manifiesto para Europa, así como de la síntesis y conclusiones de nuestra reunión con la Comisión Europea. Esperamos que estas ideas contribuyan a dar forma a un futuro más innovador, ágil, próspero y sostenible para la región.

1. Europa debe cumplir sus promesas originales y priorizar y crear una agenda centrada en las personas

Al considerar el futuro de Europa, la primera pregunta es si la región ha alcanzado la idea original del proyecto europeo: garantizar la paz y la estabilidad, la prosperidad económica y los derechos y libertades de sus ciudadanos. Si bien Europa ha avanzado mucho, varias de estas promesas fundamentales siguen sin cumplirse. Por tanto, lo primero en lo que deben centrarse los líderes es en cumplir estas promesas fundamentales. Sin embargo, Europa no puede serlo todo para todos, ni estar al frente de cada esfuerzo ni ser la campeona de cada iniciativa. Los líderes deberían priorizar un conjunto de “bienes comunes europeos” en los que la UE en su conjunto tenga mayores probabilidades de éxito que los Estados miembros por separado. Por último, el hecho de que muchos ciudadanos se sientan excluidos del proyecto europeo ha puesto de manifiesto la necesidad de una agenda verdaderamente centrada en las personas, que aborde de forma seria, clara, coherente y audaz la brecha de confianza pública.

2. Reforzar el papel de liderazgo global de Europa

Europa tiene la especial responsabilidad de encarnar y defender un orden mundial basado en normas, orientado por valores, democrático y colaborativo. La gente sigue viendo a Europa como un lugar donde sus derechos humanos, sociales y económicos están protegidos y donde pueden vivir en libertad. Este respeto por los valores europeos y la confianza en ellos son un activo fundamental que debería emplearse de forma más estratégica para construir el liderazgo global de Europa y promover normas y estándares que puedan tener valor más allá de la región, también en el ámbito de las tecnologías de rápida evolución. Los líderes europeos deberían apoyarse en el papel de Europa como “superpotencia normativa”, al tiempo que adoptan medidas decisivas para defender el modelo democrático liberal y abierto que ha generado prosperidad y estabilidad en las últimas décadas.

3. Impulsar la competitividad, la convergencia y la estabilización

No esperemos a que llegue otra crisis para reforzar la eurozona; son necesarias ahora medidas que combinen la distribución del riesgo con una disciplina de mercado a largo plazo. Esto incluye completar la Unión Bancaria, mitigar el círculo vicioso entre crisis bancarias y soberanas y establecer un sistema europeo de garantía de depósitos. Dotar al presupuesto de la eurozona de funciones significativas de convergencia y estabilización. Crear un activo seguro común que no requiera la mutualización, pero que evite flujos de capital desestabilizadores en la zona del euro. En última instancia, reconstruir la confianza en Europa requiere un gran pacto de medidas económicas, financieras y sociales, similar a lo logrado en la Conferencia de Bretton Woods de 1944. Ante el actual sentido de urgencia, pedimos una conferencia europea de Bretton Woods que impulse una ambiciosa agenda para el futuro económico de Europa.

4. Preparar a Europa para la Cuarta Revolución Industrial

La Cuarta Revolución Industrial ya ha transformado la forma en que los ciudadanos, las empresas y los gobiernos interactúan entre sí. Mientras se intensifica la carrera global por la inversión, el conocimiento, el talento y la investigación, Europa debe mantenerse competitiva frente a las potencias mundiales al tiempo que diseña su propio enfoque del desarrollo tecnológico centrado en las personas. Los líderes deberían considerar algunos pasos para preparar a Europa para la siguiente era:

- Crear un fondo europeo de capital riesgo tecnológico para empresas de capitalización media. Para impulsar la competitividad de la región, las empresas europeas de capitalización media (entre 2000 y 10 000 millones de dólares) deben poder alcanzar una escala global con mucha mayor facilidad. El fondo europeo de capital riesgo tecnológico debería centrarse específicamente en las empresas de capitalización media y reunir a gobiernos e inversores institucionales para impulsar la financiación y eliminar las barreras políticas y regulatorias.

- Establecer un canal europeo de talento tecnológico para la próxima generación de pioneros tecnológicos europeos. Un consorcio de las principales universidades, empresas y actores industriales europeos debería crear esta iniciativa, con el objetivo de desarrollar un enfoque más sistemático para detectar y cultivar talento.

- Lograr que Europa siga creciendo mediante un compromiso serio con la ampliación de sus ambiciones en la educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), así como intensificando los esfuerzos por alcanzar el objetivo europeo para 2020 de invertir el 3 % del PIB en investigación y desarrollo (I+D).

- Invertir en la infraestructura digital y física adecuada para respaldar la transformación digital de Europa. Esto incluye conexiones ferroviarias físicas y conectividad 5G y de banda ancha de máxima calidad. Los líderes deberían crear centros de excelencia que aprovechen las ventajas comparativas de cada Estado miembro en toda Europa.

5. Lograr una Europa sostenible e inteligente desde el punto de vista climático

Para asegurar su futuro común, Europa debe seguir liderando la transformación global hacia una economía inclusiva, verde y neutra en carbono, en línea con el Acuerdo de París. Para ejercer este liderazgo, es necesario:

- Elaborar contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) que permitan reducir significativamente las emisiones para 2050, con planes de inversión claros en NDC y medidas políticas de apoyo que indiquen cómo se logrará en los principales sectores de la economía.

- Mejorar los mecanismos de fijación del precio del carbono para estimular el mercado de soluciones bajas en carbono y avanzar hacia la salida de las actividades intensivas en carbono. Estos mecanismos deben vincularse a los planes de desarrollo industrial y a las estrategias de desarrollo regional y urbano.

- Desarrollar mecanismos de financiación que permitan ampliar las inversiones en soluciones climáticas naturales.

- Elaborar planes claros para invertir en la creación de empleo que respalden la transición hacia una economía baja en carbono.

- Apoyar asociaciones internacionales que permitan la transferencia de tecnologías limpias en regiones clave que requerirán apoyo en inversión y en desarrollo de capacidades para impulsar a las economías emergentes en su avance hacia un desarrollo industrial limpio, garantizando al mismo tiempo el crecimiento económico y la equidad social para una transición justa.

Ningún país europeo puede lograr esto por sí solo. Pedimos un fuerte liderazgo europeo colectivo para defender nuestros valores comunes europeos, aprovechar las oportunidades de la revolución tecnológica y construir un futuro sostenible e inclusivo para todos.

Firmado por los copresidentes del Consejo Global del Futuro sobre Europa

- Miroslav Lajčák, ministro de Asuntos Exteriores y Europeos de la República Eslovaca

- Beatrice Weder di Mauro, presidenta del Centro para la Investigación de Políticas Económicas (CEPR), Reino Unido; catedrática de Economía, Graduate Institute Ginebra, Suiza

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