Más del 7 % de la población de Venezuela ha huido del país desde 2014, según la ONU. Esto equivale a que Estados Unidos perdiera toda la población de Florida en cuatro años (más otras 100.000 personas, aproximadamente).
Los 2,3 millones de venezolanos que han partido se han dirigido principalmente a los países vecinos Colombia, Ecuador, Brasil y Perú, lo que ha ejercido una enorme presión sobre esos países. «Esto está gestándose hasta llegar a un momento de crisis que hemos visto en otras partes del mundo, en particular en el Mediterráneo», dijo recientemente un portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU.
Esta semana, Perú dificultó un poco más la entrada de venezolanos. La pequeña localidad de Aguas Verdes ha visto cruzar la frontera a hasta 3.000 personas al día; la mayoría de los 400.000 venezolanos que están en Perú llegó durante el último año. Por eso, Perú ahora exige un pasaporte válido. Hasta ahora, bastaba con un documento de identidad.
Ecuador intentó hacer lo mismo, pero un juez dijo que esa medida violaba las normas de libre circulación acordadas cuando Ecuador se incorporó a la Comunidad Andina. Ecuador afirma que 4.000 personas han cruzado la frontera cada día, lo que suma un total de 500.000 hasta ahora. Ahora ha creado lo que denomina un «corredor humanitario» poniendo autobuses a disposición para trasladar a los venezolanos por Ecuador, desde la frontera con Colombia hasta la frontera con Perú.
Por el paso fronterizo amazónico de Brasil con Venezuela, en el estado de Roraima, llegan 500 personas al día. Se cerró brevemente a principios de este mes, pero esa medida también fue revocada por orden judicial.
Venezuela sufre una grave escasez de alimentos —la ONU dijo que más de 1 millón de quienes huyeron desde 2014 están desnutridos— e hiperinflación. La situación aún podría empeorar, lo cual ya es mucho decir en un lugar donde los precios se duplican cada 26 días. La ONU estimó a principios de este año que 5.000 personas salían de Venezuela cada día; a ese ritmo, otras 800.000 personas podrían marcharse antes de que termine el año (contenido de pago).
Una encuesta de Gallup de marzo mostró que el 53 % de los jóvenes venezolanos quiere mudarse al extranjero de forma permanente. Y todo esto ocurrió antes de que un presunto ataque con drones contra el presidente Nicolás Maduro a principios de este mes intensificara aún más la tensión política, de que la Asamblea Nacional del país, liderada por la oposición, dijera que la tasa de inflación anual alcanzó el 83.000 % en julio, y de la caótica introducción de una nueva moneda.
Es posible que nada de eso mejore pronto, lo que impulsaría a más personas a marcharse. El Fondo Monetario Internacional prevé que la inflación (contenido de pago) podría superar el 1.000.000 % antes de fin de año.


