El sector público no puede financiar por sí solo las emisiones netas cero. Así puede ampliar la inversión climática

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  • La financiación del sector público no basta para cubrir los 4-6 billones de dólares anuales que, según las estimaciones, se necesitan para transformar la economía mundial y alcanzar las emisiones netas cero.

  • Pero el sector público puede ofrecer apoyo específico para corregir fallos del mercado y fomentar la colaboración público-privada.

  • El sector público también puede movilizar instrumentos y plataformas de financiación combinada que permitan coordinar a múltiples partes interesadas.

La COP27 ha mantenido el impulso del objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París de 2015, gracias al renovado empeño de Estados Unidos y la Unión Europea por reforzar los compromisos de los países para abandonar los combustibles fósiles. Aunque la conferencia no llegó a acordar un texto final que comprometiera a eliminar el uso de combustibles fósiles, el Plan de Implementación de Sharm el-Sheij dejó claro que se necesitan inversiones de al menos 4-6 billones de dólares al año para que la economía mundial alcance las emisiones netas cero. Esto se sumaría a los 4 billones de dólares anuales necesarios para ampliar las energías renovables. Representaría un aumento considerable, dado que la Agencia Internacional de la Energía estima que en 2022 solo se invirtieron 1,4 billones de dólares en proyectos de energía limpia (incluidos 472.000 millones de dólares en energía renovable).

En los últimos años ha aumentado la financiación pública destinada a apoyar soluciones climáticas innovadoras y combustibles bajos en carbono:

  • La UE destinó más de 100.000 millones de euros a financiación y garantías a través del Fondo de Innovación de la UE y el Fondo InvestEU (además de más fondos en el marco del Mecanismo «Conectar Europa»).

  • En Estados Unidos, la Ley de Reducción de la Inflación comprometió más de 390.000 millones de dólares en préstamos, subvenciones y créditos fiscales para apoyar la transición, incluida financiación para ampliar la capacidad de préstamo de la Oficina de Programas de Préstamos del Departamento de Energía en aproximadamente 100.000 millones de dólares.

Sin embargo, las distintas formas de financiación del sector público tienen diferentes niveles de eficacia a la hora de movilizar capital en la escala necesaria. Si bien las subvenciones directas pueden respaldar mercados incipientes de productos ecológicos, también pueden tener consecuencias imprevistas: por ejemplo, distorsionar la competencia entre jurisdicciones o impedir que distintas tecnologías climáticas compitan en igualdad de condiciones.

Para evitar esas consecuencias imprevistas, estas son tres formas en que el sector público puede ofrecer apoyo específico para abordar fallos concretos del mercado y desarrollar la capacidad necesaria para una colaboración público-privada a gran escala.

1. Ofrecer mecanismos de apoyo a los ingresos, como los contratos por diferencias (CfD)

Los fundamentos científicos de muchas soluciones climáticas se conocen desde hace décadas y se han demostrado a distintas escalas. Sin embargo, la escasez actual de mercados comerciales consolidados para las soluciones ecológicas y las primas desproporcionadas que estas tienen frente a las alternativas de altas emisiones generan incertidumbre sobre sus perspectivas de ingresos a largo plazo y demasiado riesgo para la mayoría de los inversores. Esto significa que no se dispone de financiación para proyectos a escala comercial o que los tipos de interés necesarios para compensar a los inversores por el riesgo los hacen económicamente poco atractivos.

Los CfD de larga duración se han convertido en una herramienta importante para que los gobiernos reduzcan el riesgo de ingresos. Estos contratos, de entre 12 y 15 años, funcionan básicamente haciendo que una de las partes pague la diferencia entre un precio de ejercicio acordado de antemano y un precio de referencia. El precio de referencia suele ser el precio de mercado de una alternativa «con altas emisiones de carbono», como la electricidad generada con gas natural, mientras que el precio de ejercicio se fija en un nivel suficientemente alto para compensar a los productores por la prima ecológica que afrontan actualmente. Los CfD se han aplicado con éxito a gran escala:

Los CfD brindan la estabilidad de precios a largo plazo necesaria para atraer inversión privada. En comparación con los enfoques que conceden a los productores una subvención fija, los CfD evitan «compensarlos en exceso» cuando suben los precios de mercado, como ocurrió con los pagos que algunos productores de energía renovable del Reino Unido tuvieron que hacer a LCCC cuando los precios de la electricidad superaron su precio de ejercicio.

Al centrarse específicamente en reducir el riesgo de ingresos, los CfD pueden atraer a un amplio conjunto de inversores para que inviertan en soluciones climáticas que, de otro modo, evitarían, haciendo viables económicamente más proyectos.

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2. Ampliar el uso de instrumentos innovadores de financiación combinada que se dirijan a riesgos específicos

A menudo se ha planteado la financiación combinada como una forma de atraer la financiación necesaria para proyectos de alto riesgo basados en tecnologías climáticas innovadoras. Este enfoque de estructuración permite a los gobiernos abordar los elevados riesgos reales o percibidos de estos proyectos y los rendimientos relativamente bajos de esos riesgos en comparación con otras inversiones disponibles. Al buscar inversión tanto pública como privada para los proyectos, los gobiernos pueden multiplicar el efecto de su propia inversión, mientras que los inversores privados acceden a oportunidades con una relación riesgo-rentabilidad adecuada.

En la UE pueden verse dos ejemplos:

  • El Fondo InvestEU reúne en un único fondo 13 instrumentos financieros y el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas, que existió entre 2014 y 2020. En este marco, la Comisión Europea (CE) ha comprometido 26.200 millones de euros en garantías para cuatro «ventanillas de actuación», incluida una dedicada a infraestructuras sostenibles. Al reducir el riesgo de crédito, la CE espera movilizar al menos 372.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas, más de 14 veces el importe de las garantías comprometidas.

  • Entre 2014 y 2020, la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) firmaron acuerdos de financiación por 31.000 millones de euros para empresas y proyectos innovadores en Europa a través de InnovFin. En su forma actual, InnovFin puede asumir riesgos que hoy los inversores privados no pueden asumir, con una financiación de entre 7,5 y 75 millones de euros por proyecto y atrayendo inversiones para proyectos innovadores pioneros.

Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) pueden estructurar instrumentos de financiación para abordar riesgos específicos de los proyectos. Por ejemplo, pueden vincular el reembolso de los préstamos a que un proyecto se construya y opere con éxito, y condonar los reembolsos si fracasa; así trasladan al BMD una parte considerable del riesgo de finalización del proyecto. Esto crea una oportunidad de inversión acorde con el perfil de riesgo y rentabilidad que buscan los inversores. En el marco de InnovFin, el BEI utilizó una estructura de financiación innovadora respaldada por fondos de la CE para apoyar una planta pionera en Bélgica que convertiría los residuos y subproductos de la producción de acero en etanol.

Aunque instrumentos como InvestEU e InnovFin pueden contribuir considerablemente a reducir el riesgo de las tecnologías climáticas en distintas etapas de madurez, no están disponibles en la escala necesaria para alcanzar nuestros objetivos a corto plazo de descarbonización de los sectores industrial y de la movilidad. Es preciso hacer más para reproducir estos instrumentos y adaptarlos a riesgos específicos a medida que maduren las tecnologías pertinentes y los actores del mercado.

3. Crear plataformas amplias que coordinen y combinen fondos de donantes y privados procedentes de múltiples fuentes

H2 Green Steel es un proyecto a gran escala en Suecia que promete producir acero bajo en carbono. Sus recientes rondas de financiación exitosas demuestran la importancia de coordinar a un conjunto complejo de partes interesadas. Al compartir los riesgos del proyecto entre el sector público, los inversores de capital y los inversores estratégicos, el proyecto obtuvo la cuantiosa financiación mediante deuda que necesitaba. El grupo de inversores incluía más de 10 inversores estratégicos que habían acordado aportar tecnología esencial o comprar el acero bajo en carbono que produciría el proyecto. Al menos seis organismos del sector público y cuatro bancos comerciales aportaron préstamos, garantías y financiación de capital.

Para ayudar a ampliar este tipo de proyectos, las plataformas de financiación combinada basadas en un marco común pueden reducir los costes de coordinación y transacción, y permitir que distintos grupos de inversores públicos y privados colaboren de forma estructurada. Actualmente existen varias plataformas de este tipo, con alcances diversos:

  • Temasek y HSBC lanzaron conjuntamente una plataforma de financiación combinada mediante deuda llamada Pentagreen, en colaboración con el Banco Asiático de Desarrollo y Clifford Capital. La plataforma invertirá en proyectos de infraestructura sostenible en Asia con una viabilidad bancaria marginal.

  • Climate Investor One, una facilidad de financiación combinada creada en 2014, reúne fondos en condiciones concesionarias de varios donantes del sector público con capital de inversores privados para invertir en infraestructura de energía renovable en mercados emergentes. Cuenta con una estructura de tres fondos que se dirige a distintas etapas de los proyectos y permite invertir a personas inversoras con distintos perfiles de riesgo en los diferentes niveles de riesgo. También reduce los costes de transacción y estructuración de los proyectos durante su desarrollo, construcción y puesta en marcha.

Aunque no está claro cómo ni dónde utilizar estas plataformas para abordar la amplia gama de desafíos que afrontan los sectores empresariales cuya descarbonización es difícil, está más que demostrado el papel crucial que puede desempeñar el sector público al movilizar capital para impulsar las tecnologías climáticas.

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Descubra la labor del Centro

Cuando los gobiernos, los responsables políticos y el sector privado se reúnan en Davos, es indudable que los debates sobre la financiación de soluciones climáticas incluirán qué más se necesita para ampliar las inversiones. Deberían recordar la importancia de la cooperación entre los sectores público y privado y procurar diseñar más instrumentos de financiación que la aprovechen.

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