La publicación de El capital en el siglo XXI (Piketty, 2014) ha vuelto a situar la cuestión del crecimiento y la redistribución en el centro del debate económico, tanto en el ámbito académico como en los debates orientados a las políticas públicas.
Casi todos los comentaristas han elogiado a Piketty y a sus coautores por el minucioso trabajo de recopilación de datos sobre la evolución a largo plazo de los ingresos y la riqueza. Su interpretación de los datos, y más aún sus predicciones sobre las tendencias futuras, han dado lugar, comprensiblemente, a interesantes debates.
El debate se ha planteado, explícita o implícitamente, en los términos del modelo neoclásico estándar de crecimiento, ya sea con un comportamiento de ahorro fijo, como en el modelo original de Solow (1956), o con agentes optimizadores de vida infinita.
En esta columna quisiera sostener que los datos de Piketty también podrían interpretarse en un marco más rico, basado en el modelo de cambio tecnológico endógeno de Romer (1990).
Una historia de dos regímenes de crecimiento equilibrado
No se trata solo de buscar generalidad. Los debates sobre las tendencias a largo plazo de la tasa de crecimiento y la tasa de interés se plantean de forma más natural en un marco en el que ambas variables se determinan conjuntamente. Además, y lo que es más importante, una posible interpretación de los datos de Piketty es que corresponden a dos regímenes de crecimiento equilibrado: uno caracterizado por niveles más altos de acumulación de capital físico y el otro, por una mayor acumulación de capital humano e ideas. El modelo de Romer ofrece un lenguaje para esta interpretación.
Llamemos «mérito» a una configuración con (K/Y = 3, r=5%, g=3%), y «renta» a una configuración con (K/Y=6,r=4%, g=1.5%), donde Y es la producción, K es el capital, r la tasa de interés y g la tasa de crecimiento.
Los datos de Piketty pueden simplificarse (en exceso) diciendo que las economías avanzadas pasaron de una configuración de «renta» en el período 1870–1945 a una de «mérito» en el período 1945–1980.
Al observar los datos del período 1970–2010 (disponibles para un conjunto más amplio de países), la tendencia desde la década de 1980 parece apuntar a un nuevo período de «renta», caracterizado por un valor elevado de la razón capital-producción K/Y.1
Para interpretar esta tendencia y hacer predicciones sobre las tendencias futuras, se necesita un marco teórico.
Piketty (2014) y Piketty y Zucman (2014a, 2014b) basan su interpretación en dos ecuaciones (ya famosas): 1) α = r K/Y y 2) K/Y = s/g.
La primera es la definición de la participación del capital en el ingreso. La segunda describe el estado estacionario de un modelo de acumulación de capital (donde s es la propensión a ahorrar).
A partir de la segunda ecuación, Piketty interpreta el aumento observado de K/Y desde la década de 1980 como resultado de valores más bajos de g, con poca variación de s.
Según la primera ecuación, el aumento observado de α es compatible con el alza de K/Y si la tasa de rendimiento del capital r no disminuye demasiado.
Cómo explicar tasas de rendimiento del capital persistentemente altas
Para justificar la etiqueta «renta», también habría que ofrecer un mecanismo que explique por qué «el pasado devora el futuro» (Piketty, 2014) en un equilibrio de largo plazo caracterizado por una razón capital-producción elevada.
La explicación del propio Piketty se basa en el hecho de que, empíricamente, los niveles más altos de K/Y parecen estar asociados con valores más altos de (r – g), la diferencia entre la tasa de interés y la tasa de crecimiento, que a su vez es un ingrediente básico de los modelos dinámicos de desigualdad de la riqueza (Piketty y Zucman, 2014b). Al extrapolar hacia el futuro, sostiene que, si la tendencia a la baja de g continúa, la desigualdad necesariamente aumentará aún más, haciendo que las economías avanzadas se parezcan cada vez más a la sociedad «rentista» de la Europa del siglo XIX.
Paul Krugman (2014) ilustra este razonamiento con el diagrama clásico de Solow: una reducción exógena de la tasa de crecimiento g, debida a factores demográficos o tecnológicos, desplaza la economía a un nuevo equilibrio de largo plazo caracterizado por un valor más alto de K/Y y un valor más bajo de r. Lo que ocurre con (r – g) depende de la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo.
Como señalan Krugman y, después, con gran detalle, Krusell y Smith (2014) y Rognlie (2014), predecir valores de K/Y y (r – g) que aumenten sin cesar a medida que disminuye g exige restricciones paramétricas inverosímiles en el modelo de Solow (y aún más en los modelos con ahorradores optimizadores). Para rangos de parámetros pertinentes desde el punto de vista empírico, no cabe esperar cambios drásticos en la razón capital-producción K/Y ni en la participación del capital α. El aumento de la desigualdad puede ser un problema, pero el mecanismo de acumulación de capital no debería ser el foco de las políticas destinadas a reducirla.
Acumulación de capital frente a innovación
Es posible ofrecer una interpretación alternativa de la tendencia a largo plazo de «mérito» a «renta» desde la década de 1980 mediante el modelo de Romer (1990), en el que la tasa de crecimiento g y la tasa de interés r se determinan conjuntamente.
El modelo puede resumirse con dos líneas en el espacio (r, g). La primera, de pendiente negativa, describe el lado de la producción: una tasa de interés más alta reduce los beneficios futuros de la innovación y, por tanto, disminuye la innovación y el crecimiento.
La segunda línea resume el lado del consumo: el crecimiento del consumo depende positivamente de la diferencia entre la tasa de interés y la impaciencia de los consumidores.
El paso de «mérito» a «renta», es decir, una reducción conjunta de r y g, requiere un desplazamiento hacia abajo de la línea que representa la producción.
Figura 1. Resumen gráfico del modelo de crecimiento endógeno de Romer (1990)

Cómo entender el paso de «mérito» a «renta»
¿Qué podría explicar este desplazamiento hacia abajo? La distinción entre acumulación de capital e innovación, central en el enfoque de Romer, sugiere una respuesta.
En un conjunto de notas (disponible en https://sites.google.com/site/eminellisite/research), exploro una variación del modelo en la que el lado del consumo está representado por generaciones superpuestas de individuos cuya dotación de capital humano está sujeta a incertidumbre idiosincrásica, influida por la elección de esfuerzo de cada individuo.
Esta es una forma de intentar reflejar la disyuntiva entre dedicarse a una actividad más segura de acumulación de capital (depositar dinero en un fondo de inversión, comprar una casa, invertir en tecnologías maduras, etc.) y una actividad más arriesgada, como formarse y/o trabajar en una empresa innovadora.
El paso de «mérito» a «renta» podría interpretarse entonces como resultado de cambios institucionales que favorecen la acumulación de capital: las subvenciones a la acumulación de capital físico o un tratamiento fiscal más favorable de los ingresos del capital aumentan la proporción del ingreso que no depende de la elección de esfuerzo, lo que reduce los incentivos a acumular capital humano e innovar y provoca un desplazamiento hacia abajo de la línea de «producción» en el modelo de Romer.
Esta interpretación, basada en una intuición derivada de los modelos dinámicos estándar de ahorro y esfuerzo (Rogerson, 1985), no requiere supuestos particulares sobre la sustitución entre factores y quizá represente mejor el propio relato de Piketty sobre una transición hacia un equilibrio «rentista».
Referencias
Krugman, P. (2014), «Notas sobre Piketty (para entendidos)», The Conscience of a Liberal, 14 de marzo.
Krusell, P. y T. Smith (2014), «¿Es fundamental la segunda ley del capitalismo de Piketty?», mimeo.
Piketty, T. (2014), El capital en el siglo XXI, Harvard University Press.
Piketty, T. y G. Zucman (2013), «Aumento de las razones riqueza-ingreso, desigualdad y crecimiento», VoxEU.org, 26 de septiembre.
Piketty, T. y G. Zucman (2014a), «El capital está de vuelta: razones riqueza-ingreso en los países ricos, 1700–2010», Quarterly Journal of Economics 150: 1255–1310.
Piketty, T. y G. Zucman (2014b), «Riqueza y herencia a largo plazo», de próxima publicación en Handbook of Income Distribution, North Holland.
Rogerson, W. P. (1985), «Riesgo moral repetido», Econometrica 53: 69–76.
Rognlie, M. (2014), «Una nota sobre Piketty y los rendimientos decrecientes del capital», mimeo.
Romer, P. (1990), «Cambio tecnológico endógeno», Journal of Political Economy 98: S71–S102.
Solow, R. (1954), «Una contribución a la teoría del crecimiento económico», Quarterly Journal of Economics 70: 65–94.
Nota al pie
[1] Véase, por ejemplo, la figura 1 de Piketty y Zucman (2014a), también en Piketty y Zucman (2013).
Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Enrico Minelli es profesor de Economía Política en el Departamento de Economía y Gestión de la Universidad de Brescia
Imagen: Un hombre pasa frente a edificios del distrito central de negocios de Singapur el 14 de febrero de 2007. REUTERS/Nicky Loh.



