Estamos presenciando un cambio monumental hacia otra nueva era, en la que el comercio y las cadenas de suministro ocupan un lugar central en estas transformaciones.
Con este mayor énfasis en la resiliencia, estamos siendo testigos de una nueva era de diversificación con beneficios claros para el crecimiento económico.
La nueva era de diversificación ofrece un nuevo camino para la globalización, y no un cambio de rumbo.
La directora ejecutiva de Citi, Jane Fraser, se dirigió a los líderes mundiales en la Cumbre de Directores Ejecutivos del APEC en San Francisco, en noviembre de 2023. Destacó las principales tendencias comerciales que observa desde su posición al frente de un banco mundial. El siguiente artículo se ha adaptado a partir de aquellas declaraciones originales.
Como banco con una historia de más de 200 años, Citi ha sido testigo privilegiado de la evolución de la globalización. Durante las últimas décadas, se ha puesto un fuerte énfasis en el abastecimiento y el traslado de bienes manufacturados de la forma más eficiente posible para reducir costos. Sin embargo, los recientes y persistentes shocks geopolíticos y macroeconómicos han trastocado este enfoque.
Tal como están hoy las cosas, estamos presenciando un cambio monumental hacia otra nueva era, en la que el comercio y las cadenas de suministro ocupan un lugar central en estas transformaciones. En pocas palabras, estamos llegando a un punto de inflexión crítico.
Observamos que casi todos los países y empresas se centran en la seguridad, ya sea alimentaria, hídrica, energética, cibernética, financiera u operativa. En consecuencia, están reconfigurando sus cadenas de suministro para satisfacer las demandas de sus clientes y de otras partes interesadas. Como vimos durante la pandemia de COVID-19, concentrar el abastecimiento o la producción de cualquier bien, y mucho más de bienes esenciales, en una sola región del mundo puede tener consecuencias desastrosas.
Ahora, en medio de un contexto de innovaciones tecnológicas transformadoras, aumentar la resiliencia es el llamado claro y contundente. Con este mayor énfasis en la resiliencia, estamos siendo testigos de una nueva era de diversificación con tres beneficios claros para el crecimiento económico que empiezan a surgir.
Cómo el Foro ayuda a los líderes a comprender los cambios regionales, comerciales y geopolíticos
El Centro para las Regiones, el Comercio y la Geopolítica ofrece un espacio de confianza para que los líderes comprendan la evolución de las dinámicas comerciales, los avances regionales y la fragmentación geopolítica.
Al fomentar el diálogo entre sectores y regiones, el Centro ayuda a los socios a afrontar la incertidumbre y a explorar enfoques de cooperación para los desafíos compartidos.
Oportunidades para los actores más pequeños
En primer lugar, a medida que crece la demanda de resiliencia y diversidad, también aumenta la oportunidad para que los actores más pequeños participen en el comercio mundial, incluidos los proveedores de última milla en los países en desarrollo.
Como escribí en una publicación anterior, apoyar a las pequeñas y medianas empresas (pymes) es fundamental para construir una economía mundial más inclusiva y cadenas de suministro más resilientes. En Citi, estamos desempeñando un papel importante para incorporar a más pymes.
En noviembre de 2023, por ejemplo, anunciamos un préstamo de financiación social de 100 millones de dólares para ICICI Bank en la India, con el fin de apoyar a más de 300.000 emprendedoras. Estos fondos se utilizarán para ayudar a las mujeres de las zonas rurales de la India a hacer crecer sus pequeños negocios y, a su vez, aumentar su participación en el comercio mundial.
Economías más diversificadas
Un segundo beneficio es la forma en que las inversiones en cadenas de suministro están creando economías diversificadas. Malasia, Tailandia y Vietnam son ejemplos tempranos de ello en el Indo-Pacífico. En Oriente Medio, Arabia Saudí, los EAU y otros países están experimentando sus propias transformaciones, ya que buscan diversificarse más allá del petróleo.
Los países y las empresas también están diversificando sus cadenas de suministro en sectores específicos. Esto se observa especialmente en México, donde hemos estado apoyando a clientes que buscan reducir riesgos y aumentar la eficiencia mediante la relocalización cercana (nearshoring).
En algunos casos, vemos que los fabricantes de automóviles con sede en América del Norte están acercando sus cadenas de suministro a su país de origen. En otros casos, son empresas europeas y asiáticas las que se trasladan más cerca de sus consumidores finales en América del Norte. El otoño pasado, por ejemplo, Citi ayudó a financiar a un proveedor surcoreano de autopartes que inauguró una planta de 500.000 pies cuadrados en Guanajuato, México.
Los beneficios económicos ya se están extendiendo por la economía mundial, ya que las nuevas fábricas y tiendas generan empleo y valor económico en las comunidades donde se ubican. Además, aportan valor a las empresas asiáticas, europeas y estadounidenses que las han construido, sin mencionar a sus mercados de origen.
Nuevos corredores comerciales
El tercer beneficio que observamos de la diversificación es la creación de nuevos corredores comerciales. Brasil comercia más con la India y China que con la Argentina. Oriente Medio está ahora más conectado con Asia que con Europa, y esas conexiones se verán reforzadas aún más por un corredor económico propuesto que conectaría Oriente Medio con la India.
La resiliencia no significa replegarse en nuestros propios territorios. En algunos sectores, la seguridad nacional exige aumentar las capacidades de producción nacional. Pero la autosuficiencia excesiva en nombre de la seguridad nacional no nos hará más seguros. La verdadera resiliencia surge de mercados abiertos y de cadenas de suministro sólidas y diversificadas, y el desacoplamiento de las economías dominantes del mundo no es ni posible ni prudente.
Lo más conveniente es centrarnos en fomentar la colaboración intra e interregional, ya que existen pruebas cada vez más sólidas de que estas relaciones pueden generar beneficios significativos. Los acuerdos regionales de libre comercio, como la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) y el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífica (CPTPP), tienen solo unos pocos años de vigencia, pero ya están reduciendo aranceles, abriendo mercados para los servicios y protegiendo la inversión y la propiedad intelectual entre las principales economías de la región. También están allanando el camino para la colaboración transfronteriza mediante disposiciones sobre normas de origen. Más acuerdos comerciales regionales con disposiciones de acceso a mercados pueden contribuir en gran medida a abrir estas distintas vías.
La nueva era de diversificación ofrece un nuevo camino para la globalización, y no un cambio de rumbo. No debemos perder la fe en las herramientas que han permitido el crecimiento y el progreso en las últimas décadas. Y debemos ser conscientes de evitar políticas que inclinen demasiado la balanza hacia la resiliencia y se alejen de la asequibilidad y del crecimiento económico.
Debemos buscar mejoras tanto en la seguridad como en la resiliencia mediante una mayor cooperación mundial, y no menos.


