Las empresas globales, impulsadas por la demanda de sus clientes y de la sociedad, toman cada vez más medidas en materia de sostenibilidad.
Comprar energía renovable es una forma importante de que los líderes empresariales en acción climática reduzcan las emisiones.
Exponemos tres formas de comprar energía renovable, las tendencias que determinan las fuerzas del mercado y por qué es clave colaborar eficazmente con los gobiernos.
La crisis climática es el desafío definitorio de nuestro tiempo. Desde el siglo XIX, las emisiones de origen humano han calentado el planeta alrededor de 1,1 °C, según el IPCC. Desde las inundaciones hasta los incendios forestales, sus efectos ya se sienten. Pero el futuro podría ser mucho peor. Un informe reciente de la ONU que analizó los objetivos nacionales muestra que los compromisos actuales sitúan al mundo en una trayectoria hacia un calentamiento de 2,7 °C para finales de siglo.
No solo los gobiernos nacionales deben actuar. Las empresas globales también están reconociendo su responsabilidad. Cada vez está más claro que la sostenibilidad es buen negocio y probablemente incluso la única forma de hacer negocios en el futuro. Más de 900 empresas han fijado objetivos basados en la ciencia para reducir sus emisiones de conformidad con el Acuerdo de París. Para muchas empresas, uno de los pasos inmediatos más importantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es reducir las emisiones derivadas del consumo de electricidad (emisiones de alcance 2), mediante el abastecimiento de energía renovable, por ejemplo, solar y eólica.
3 formas en que las empresas pueden comprar energía renovable
Comprar certificados de electricidad verde (por ejemplo, garantías de origen en Europa o certificados REC en EE. UU.) para igualar su consumo. Aunque es un proceso sencillo, no contribuye a ampliar la capacidad de energía renovable (los certificados proceden de instalaciones existentes, a veces incluso de fuentes no especificadas).
Firmar un acuerdo corporativo de compra de energía (CPPA), un contrato de suministro a largo plazo de energía renovable y certificados, normalmente con una estructura de precio fijo. Un CPPA garantiza que la energía pueda rastrearse hasta un parque eólico o solar específico. Los CPPA también reducen los riesgos asociados a las fluctuaciones del precio de la electricidad. Si una empresa hubiera fijado los precios de la electricidad mediante un CPPA hace un año, estaría protegida frente a los precios récord de la electricidad en el mercado mayorista que muchos países han registrado en las últimas semanas.
Invertir en activos de energía renovable y ser su propietario. Puede hacerse fuera de las instalaciones, por ejemplo, adquiriendo una participación accionaria en un proyecto nuevo o desarrollando conjuntamente un proyecto desde cero en otro lugar. También puede hacerse en las propias instalaciones, por ejemplo, mediante una línea eléctrica privada desde un parque eólico cercano o paneles solares en el tejado de una fábrica.

3 tendencias que marcan la compra de energía renovable
La compra de energía renovable ha aumentado drásticamente en los últimos años. En EE. UU., en 2020 se cerraron más de 100 acuerdos corporativos de abastecimiento de energía renovable, con una capacidad total de más de 10 GW; en 2015 habían sido apenas 1,5 GW. En Europa, los CPPA por sí solos sumaron 3,5 GW en 2020, cuando compradores tradicionales, como las empresas tecnológicas, contrataron volúmenes récord y nuevos sectores, como el farmacéutico y el minorista, entraron en el mercado. Asia también ha registrado avances recientes; por ejemplo, cuando TSMC y Orsted contrataron 920 MW en Taiwán en 2020, el mayor CPPA hasta la fecha.
A medida que madura el mercado de compra de energía renovable, tres nuevas tendencias están marcando su evolución.
1. Adicionalidad
Esto significa que los compradores corporativos incentivan nuevos proyectos de energía renovable. Una empresa puede contribuir a que se lleve a cabo un proyecto eólico planificado, pero aún sin presupuesto. Al firmar un CPPA, que garantiza un flujo de ingresos, el comprador corporativo da al promotor la certeza suficiente para construir el parque eólico. Otro criterio para considerar adicional un proyecto es que no reciba subvenciones. A medida que la sociedad civil exige a las empresas elevar sus ambiciones ecológicas, se prevé que continúe la tendencia a comprar energía renovable de fuentes adicionales.
2. Suministro 24/7
Más de 50 empresas ya han logrado abastecerse con electricidad 100 % renovable, y cientos más se han comprometido a alcanzar este objetivo. En la práctica, esto significa igualar, anualmente, el consumo eléctrico de una empresa con la generación de fuentes renovables. Sin embargo, a medida que aumentan las ambiciones, algunas ahora intentan igualar el volumen de la demanda de electricidad con un volumen equivalente de suministro renovable en tiempo real (es decir, dentro de la misma hora o en menos tiempo).
Para hacerlo posible durante un periodo prolongado, se necesita energía renovable de base (por ejemplo, biomasa sostenible o geotérmica) o almacenamiento. Sin embargo, cabe señalar que, a día de hoy, el suministro 24/7 sigue siendo una meta orientativa. Ni siquiera las empresas más progresistas esperan actualmente igualar el 100 % de su consumo energético cada hora. En cambio, buscan maneras de aumentar la proporción de electricidad verde cuyo suministro coincide con la demanda y, con el tiempo, alcanzar un suministro de energía renovable 24/7 al 100 %.
3. Avances en los marcos regulatorios
Las barreras administrativas siguen frenando el crecimiento. Por el lado de la oferta, los procesos de autorización prolongados y poco fiables limitan la expansión de la energía eólica y solar necesaria para satisfacer la demanda corporativa allí donde se requiere. También existen barreras por el lado de la demanda. Como ha mostrado un documento del Foro Económico Mundial de 2021, una regulación estricta suele impedir que los compradores de energía renovable participen en el mercado eléctrico y utilicen la red, sobre todo en los mercados emergentes.
Eliminar las barreras regulatorias permitiría aprovechar todo el potencial del abastecimiento de energía renovable y generaría importantes beneficios económicos, como más inversiones corporativas y menores costes energéticos gracias a las energías renovables competitivas. Parece que cada vez más organismos reguladores reconocen estos beneficios. Por ejemplo, la UE propuso recientemente legislación para reducir las emisiones un 55 % para 2030 mediante, entre otras medidas, la promoción de los CPPA.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la transición hacia la energía limpia?
Otro ejemplo es Corea del Sur, que este año empezó a permitir el abastecimiento de certificados y energía renovables, aunque solo para empresas que cumplan los requisitos. Vietnam está a punto de poner en marcha un programa piloto de 1.000 MW para CPPA. Son pasos positivos para ambos mercados, pero aún quedan varios obstáculos por superar antes de que veamos un abastecimiento corporativo de energía renovable a gran escala.
Aunque se ha avanzado en el marco regulatorio, queda mucho por hacer para liberar el enorme potencial del abastecimiento corporativo de energía renovable. También habrá que elevar aún más las ambiciones ecológicas de las empresas en materia de adicionalidad y suministro 24/7. Sin embargo, la historia ha demostrado que, si las empresas se muestran ambiciosas a la hora de abordar los problemas y trabajan codo con codo con los gobiernos, pueden superar cualquier desafío, incluso el desafío definitorio de nuestro tiempo.


