¿Cómo diseñar una transición energética inclusiva?

A general view shows wind farms in Union Hidalgo, in the Mexican state of Oaxaca, Mexico September 18, 2018. Picture taken September 18, 2018. REUTERS/Jorge Luis Plata - RC17E8ECA0F0
Globally, the energy transition has slowedImage: REUTERS/Jorge Luis Plata
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La necesidad de acelerar la transición energética mundial es urgente, como destaca el informe del Foro Económico Mundial Fomentar una transición energética eficaz 2019 . Resume las conclusiones del Índice de Transición Energética (ETI) de 2019, que llega ahora a su octava edición.

El propósito del ETI es establecer una base factual sobre la transición energética que permita a quienes toman decisiones evaluar los avances en todo el mundo. El ETI reúne indicadores de 40 conjuntos de datos distintos sobre energía, economía y medio ambiente para ofrecer una visión integral y basada en datos del sistema energético mundial, cuyo seguimiento puede realizarse a lo largo del tiempo. El modelo estadístico que sustenta el ETI es una rica fuente de información que puede explorarse para obtener perspectivas sobre numerosos asuntos relacionados con la transición energética en todo el mundo.

El año pasado volvió a batir récords de temperatura a escala mundial. Un informe alarmante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático subrayó la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pese a esta necesidad de cambio, el ETI constató que la transición energética se ha ralentizado a escala mundial. El aumento interanual de la puntuación media mundial del ETI fue el menor de los últimos cinco años. Tres años después del hito mundial de compromiso político que supuso el Acuerdo de París, esta falta de avances permite hacer una evaluación realista de si los esfuerzos actuales son adecuados y de la magnitud del desafío.

Está claro que la transición energética tiene dimensiones geopolíticas críticas. Por ello, resulta alentador que uno de los hallazgos positivos del ETI se refiera a la seguridad y el acceso energéticos. Los indicadores de estos ámbitos siguen mostrando mayores mejoras, impulsadas por importantes avances en el acceso a la electricidad en Asia emergente y en desarrollo, y por una diversificación cada vez mayor de los países de origen de las importaciones de los países importadores de combustibles.

Entre 2014 y 2016, un promedio de 135 millones de personas obtuvo acceso a la electricidad cada año. Aunque estas mejoras se concentran en las grandes poblaciones de Asia, también se están produciendo en otras regiones. De los países analizados que aún no han alcanzado el acceso universal a la electricidad, el 90 % registró un aumento anual, según los datos más recientes disponibles. Kenia y Etiopía, en particular, lograron avances extraordinarios: mejoraron el acceso a la electricidad en 14 y 9 puntos porcentuales, respectivamente.

Los datos del Índice también arrojan luz sobre los cambios en la geopolítica del comercio energético. La revolución del petróleo de esquisto en Estados Unidos y el aumento vertiginoso de la demanda energética en China han sido los principales factores impulsores a escala mundial. En los últimos 10 años para los que hay datos disponibles, las importaciones netas de energía en relación con el suministro total disminuyeron 20 puntos porcentuales en Estados Unidos y aumentaron 12 en China. En comparación, los niveles de importación neta de energía de los países de la Unión Europea se han mantenido relativamente estables en los últimos años.

El informe también señala que es necesario seguir prestando atención al equilibrio entre la reducción de la pobreza y el crecimiento económico, por un lado, y la sostenibilidad ambiental, por otro. Las complejidades expuestas en el informe ayudan a explicar por qué las emisiones mundiales de carbono aumentaron en 2018, alcanzando un máximo histórico, y por qué el consumo mundial de carbón aumentó en los últimos dos años (impulsado por el crecimiento de la demanda en India y China).

Este equilibrio no solo es necesario en las economías en desarrollo y emergentes. El informe del Índice señala que uno de cada tres hogares estadounidenses tiene dificultades para pagar las facturas de energía, según una encuesta reciente de la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Los datos del Banco Mundial muestran que la desigualdad de ingresos en Estados Unidos es mayor que en 33 de los 36 países de la OCDE. La desigualdad de ingresos ha empeorado en los últimos años, después de estabilizarse a principios de la década de 2000. A pesar de ser la mayor economía y contar con el mayor sistema energético del mundo, Estados Unidos ocupa el puesto 27 en la clasificación general del ETI y el 89 en sostenibilidad ambiental, entre los 115 países analizados.

Los dos desafíos que afronta Estados Unidos —la transición energética y la igualdad económica— están impulsando el apoyo a un conjunto de reformas de las políticas energéticas y económicas recogidas en «The Green New Deal». Aunque las políticas concretas aún se están definiendo, el impulso político en torno a estos asuntos constituye una gran oportunidad. El éxito de un Green New Deal depende de su capacidad para reducir los gases de efecto invernadero y la contaminación local, a la vez que contribuye a un crecimiento económico inclusivo.

Como presidente, Franklin D. Roosevelt puso en marcha los programas económicos del New Deal, que ayudaron a sacar a Estados Unidos de la Gran Depresión. Su pariente lejano, el presidente Theodore Roosevelt, creó el sistema nacional de parques, bosques y reservas del país, y estableció una ética ambiental conservacionista que se extendió por todo el mundo. Se necesitan ambos enfoques, y más.

El seguimiento de la transición energética, aunque sea imperfecto, contribuye a orientar el diálogo mundial sobre el tema. El informe del ETI de este año muestra una falta general de impulso, debida al estancamiento de las mejoras ambientales y a resultados dispares en las dimensiones del crecimiento económico y el desarrollo. Dicho esto, la mayoría de los países está logrando avances importantes en materia de acceso y seguridad energética. Además, al examinar los detalles de cada país se encuentran muchas otras historias positivas que pueden quedar ocultas en los datos agregados del Índice. Animamos a los lectores a consultar la abundante información complementaria disponible en línea.

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