La inversión mundial en eficiencia energética se estanca, según la AIE. He aquí por qué y qué debe ocurrir ahora

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  • Según un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se prevé que este año se desacelere la inversión en eficiencia energética, electrificación y energías renovables.

  • Pero la inversión debe triplicarse de aquí a 2030 para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.

  • Esto es lo que ha impulsado la inversión en eficiencia energética y lo que podría frenarla en 2023.

Tras alcanzar máximos históricos en 2022, se prevé que este año se desacelere la inversión en eficiencia energética, electrificación y energías renovables, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La crisis energética mundial aceleró el año pasado la inversión en eficiencia energética, con aumentos interanuales en los edificios, el transporte y la industria, una señal positiva para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.

Pero el último informe de la AIE sobre inversión energética mundial ofrece un panorama desigual de las perspectivas de la eficiencia energética y las inversiones en usos finales este año. El gasto se estancará, lo que ralentizará el camino hacia las cero emisiones netas, señala.

Esto es lo último sobre qué impulsó hasta ahora la inversión récord, qué contribuye a su estancamiento y qué debe ocurrir para reactivar el gasto en eficiencia energética.

Avances en eficiencia energética en 2022

La crisis energética mundial ha favorecido la inversión en eficiencia, ya que el aumento de los costes de la energía reforzó la determinación de los inversores de tomar decisiones energéticas a largo plazo que busquen un equilibrio entre la seguridad del suministro, la asequibilidad y la sostenibilidad.

La inversión en eficiencia energética, electrificación y energías renovables para usos finales aumentó un 16% en 2022, hasta alcanzar máximos históricos en los tres sectores de uso final que analiza el informe de la AIE. Para 2023, sin embargo, prevé que el crecimiento se ralentice hasta solo un 4%, debido a una mayor reducción del gasto en eficiencia.

Según la AIE, esto pone en peligro varios objetivos de emisiones, ya que el gasto en eficiencia debe triplicarse de aquí a 2030 para que esos objetivos sigan siendo viables.

Sin embargo, la inversión no es la única manera de aumentar la eficiencia, explica Roberto Bocca, director del Centro de Energía y Materiales del Foro Económico Mundial.

«También debemos reconsiderar los procesos y productos que utilizamos para crear bienes y servicios que ofrezcan al consumidor el mismo valor o uno mayor, reduciendo significativamente la energía necesaria para producirlos».

Para ello, añade Bocca, los líderes empresariales y los responsables de formular políticas deberían trabajar en todas las cadenas de suministro y de valor y buscar oportunidades de colaboración para reducir la intensidad energética.

«Con el tiempo, los precios de la energía reflejarán su coste real —incluidas las externalidades, como las emisiones, el uso del agua y el impacto ambiental general—, por lo que tiene sentido para las empresas invertir en todas las cadenas de suministro para reducir significativamente el consumo de energía en general».

La inversión en eficiencia energética debe triplicarse de aquí a 2030 para cumplir los objetivos de emisiones.Image: AIE

Mejora de la eficiencia en los edificios, el transporte y la industria

La eficiencia energética es tan importante para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas que la AIE la ha apodado «el primer combustible». Y la inversión récord de 2022 se suma a años de crecimiento sostenido en las tres categorías en las que se centra la AIE: edificios, transporte e industria.

Las proyecciones de la AIE indican una ralentización de la inversión en eficiencia, que dificulta el logro de los objetivos de emisiones.Image: AIE

Las proyecciones de inversión en edificios muestran una caída del 5%

El año pasado, gran parte de los 285.000 millones de dólares invertidos en eficiencia energética de los edificios se debió a las políticas de energía limpia de Europa y América del Norte, señala la AIE.

Sin embargo, los primeros indicios sugieren que varios factores están convergiendo y reducirán hasta un 5% el gasto en el sector de los edificios este año, un cambio significativo frente al crecimiento del 14% registrado en 2022.

Los inversores no están seguros de cómo evolucionará la economía; se están recortando los programas gubernamentales, no están claras la disponibilidad de crédito ni las tasas de interés de los préstamos y está aumentando el coste de los préstamos para la construcción. Todo ello, en el contexto del conflicto en curso en Ucrania, ha reducido el deseo de invertir, afirma el informe.

El crecimiento de la inversión en transporte, impulsado por los vehículos eléctricos y las baterías

Los vehículos eléctricos impulsaron la inversión en transporte hasta alcanzar máximos históricos en 2022.Image: AIE

Las ventas de vehículos eléctricos alcanzaron otro máximo histórico en 2022, pese a los problemas en las cadenas de suministro, la incertidumbre económica, los altos costes de la energía y la contracción general de las ventas de automóviles.

Las matriculaciones de vehículos eléctricos aumentaron un 55% con respecto a 2021 y superaron los 10 millones de automóviles, más que el total de automóviles vendidos en la UE. También está creciendo la cuota de mercado de los vehículos eléctricos: en 2021 representaban el 9% de todos los automóviles vendidos y en 2022 subieron al 14%, cinco veces más que antes de la pandemia de COVID-19.

Según la AIE, este año el sector del transporte tendrá mejores resultados que la industria y los edificios, en gran medida gracias a incentivos gubernamentales favorables como la Ley de Reducción de la Inflación.

La inversión industrial recibe un impulso de China en 2023

Las políticas y los altos precios de la energía deberían respaldar la inversión en eficiencia energética.Image: AIE

La inversión en eficiencia energética y electrificación del sector industrial aumentó en 2022, pese a los vientos económicos en contra que redujeron considerablemente la producción industrial, en particular la de acero y cemento.

Además, la AIE prevé un sólido comienzo de 2023, ya que China está flexibilizando las restricciones por la COVID-19 y se anticipa una recuperación económica en el país exportador más grande del mundo, lo que podría estimular más inversiones en eficiencia.

¿Cómo impulsa el Foro Económico Mundial la transición energética?

El Centro de Energía y Materiales conecta a líderes para comprender las complejas transiciones que están transformando los sistemas energéticos, de materiales e industriales. Ofrece una plataforma para explorar cómo se relacionan la seguridad energética, la asequibilidad y la sostenibilidad.

Mediante la colaboración entre cadenas de valor y regiones, el Centro facilita vías compartidas que ayudan a sus socios a coordinarse en torno a soluciones prácticas para una transición segura, con bajas emisiones de carbono y equitativa.

Descubre el trabajo del Centro

La inversión en eficiencia energética debe triplicarse

El informe del Foro Económico Mundial «Asegurar la transición energética» también destaca la necesidad de mejorar la eficiencia energética, y señala que desde 2019 ha disminuido la atención prestada a la reducción de la intensidad energética mundial y que la inversión actual, aunque positiva, no basta para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas, una opinión que comparte la AIE.

El efecto de las inversiones de años anteriores significa que, en lugar de tener que cuadruplicar la inversión anual de aquí a 2030, solo es necesario triplicarla para alcanzar el escenario de cero emisiones netas, afirma la AIE.

Sin embargo, la inversión en 2023 podría verse reducida por los altos precios de la energía, las elevadas tasas de inflación, el menor acceso a financiación y la desaceleración del sector de la construcción.

Que sea posible o no triplicar la inversión depende de las decisiones y políticas que se adopten hoy y durante los próximos siete años; sin embargo, según la AIE, las políticas deben seguir impulsando la inversión.

«Los incentivos para mantener la inversión en eficiencia energética en los sectores de los edificios y la industria seguirán dependiendo de señales de los responsables de formular políticas que sean a largo plazo, previsibles y ambiciosas, así como de unas perspectivas macroeconómicas favorables», concluye la AIE.

El éxito de las inversiones también depende de los incentivos económicos, concluye Bocca; en otras palabras, deben ser «buenos negocios», algo que puede lograrse si el precio de la energía estimula la inversión.

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