6 cambios que están transformando los mercados energéticos mundiales

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  • A medida que aumentan los riesgos geopolíticos y económicos, los países están redefiniendo sus estrategias energéticas.

  • El enfoque está cambiando para incluir la seguridad y la asequibilidad energéticas junto con la sostenibilidad.

  • El informe del Foro Económico Mundial, Fostering Effective Energy Transition 2025 expone seis cambios estructurales que están dando forma a la transición energética actual.

La hoja de ruta de la transición energética mundial se está redefiniendo, ya que las estrategias nacionales se centran cada vez más en las preocupaciones de seguridad y las repercusiones económicas, junto con las ambiciones climáticas.

El informe Fostering Effective Energy Transition 2025 del Foro Económico Mundial señala que, en un contexto de riesgos geopolíticos y económicos, una serie de cambios estructurales está transformando los mercados energéticos. Por ejemplo, los precios del petróleo fluctúan debido al conflicto en Oriente Medio, aunque el suministro no se ha visto afectado. Estos cambios influyen en las decisiones de inversión y redefinen las funciones futuras de las principales fuentes de energía.

Así es como el informe describe estos cambios:

Principales cambios que están dando forma a un panorama energético en evolución.Image: Foro Económico Mundial

El papel del GNL en la transición energética

El gas natural licuado (GNL) —gas natural enfriado hasta alcanzar un estado líquido para facilitar su almacenamiento y transporte— suele denominarse «combustible puente» para la transición energética. Esto se debe a que puede proporcionar un suministro eléctrico estable a las redes para compensar la intermitencia de las energías renovables, al tiempo que genera menos emisiones de carbono que el carbón y el petróleo.

Sin embargo, a medida que aumenta el énfasis en satisfacer el aspecto de seguridad del triángulo energético, se está redefiniendo el papel del GNL en la combinación energética mundial. Mientras sus detractores cuestionan si el mundo debería recurrir a otro combustible fósil, está surgiendo otra perspectiva: que el GNL no es un puente, sino un combustible de destino.

La innovación en tecnologías como la captura de carbono promete reducir aún más las emisiones del GNL. Al mismo tiempo, ante el aumento de la incertidumbre geopolítica, los países buscan diversificar su suministro energético, lo que se traduce en un firme apoyo político al GNL en muchas regiones.

La demanda de GNL se disparó en 2024 y 2025, según datos de la Agencia Internacional de la Energía, especialmente en Asia y Europa, cuando los países buscaron alternativas al gas ruso transportado por gasoductos. Y aunque el crecimiento del suministro mundial se ralentizó hasta el 2% en 2024, está previsto que los nuevos proyectos impulsen una recuperación hasta casi el 6% en 2025.

El constante regreso de la energía nuclear

Hoy, la energía nuclear genera algo menos del 10% del suministro eléctrico mundial. Sin embargo, gracias a su potencial para proporcionar energía de base fiable, el impulso va en aumento y los reactores modulares pequeños (SMR) están a la vanguardia de este cambio.

Los SMR tienen aproximadamente un tercio de la capacidad de generación de los reactores tradicionales de gran escala, pero son más seguros, cuestan menos, se construyen más rápido y se adaptan mejor a distintos emplazamientos y necesidades energéticas. Al igual que todas las centrales nucleares, no emiten gases de efecto invernadero. Y, a diferencia de las centrales convencionales, pueden apagarse y volver a ponerse en marcha.

Esta flexibilidad convierte a los SMR en una opción ideal para eliminar gradualmente el carbón y les permite complementar al GNL al proporcionar energía estable y gestionable.

La inversión mundial en energía nuclear está aumentando, especialmente en China, cuya capacidad está prevista que supere a la de Estados Unidos y Europa para 2030.

La eficiencia energética: el «primer combustible» de la transición energética

Junto con la electrificación, el cambio de comportamiento y la digitalización, la eficiencia energética determina la intensidad energética mundial —la cantidad de energía necesaria para producir una unidad del PIB. Es una de las medidas más rentables para reforzar la seguridad, reducir las emisiones y abaratar los costes; a veces se la denomina el «primer combustible» de la transición hacia la energía limpia.

Un estudio realizado por el Foro y PwC concluyó que, mediante la eficiencia energética, es posible reducir un 31% el consumo energético mundial, ahorrando más de 2 billones de dólares en costes energéticos anuales, sin reducir la producción económica.

Las redes inteligentes, el análisis mediante IA y los programas de respuesta a la demanda ya están optimizando el uso de la energía. Además, los incentivos conductuales promueven un consumo más consciente, lo que contribuye a un sistema más resiliente y con bajas emisiones de carbono.

Las soluciones de almacenamiento de energía, columna vertebral de la integración de las renovables

El almacenamiento de energía es otro elemento esencial para la estabilidad de la red y el equilibrio entre la oferta y la demanda, a medida que se siguen integrando fuentes renovables intermitentes.

Está previsto que la capacidad mundial supere los 2 TWh para 2030, y que las instalaciones anuales aumenten a un ritmo medio del 21%. Se prevé que China lidere con una cuota del 43%, seguida de Estados Unidos, con un 14%, Europa e India.

Los sistemas de baterías, el hidrógeno y la energía hidroeléctrica de bombeo se cuentan entre las tecnologías que aportan flexibilidad a los sistemas energéticos con bajas emisiones de carbono.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición hacia la energía limpia?

Gasto mundial récord en tecnologías de energía limpia

Las inversiones en energía limpia superan a las de los combustibles fósiles, y en 2024 la inversión en la transición energética mundial creció un 11% hasta alcanzar la cifra récord de 2,1 billones de dólares. El sector eléctrico lidera el avance mediante la implantación de la energía solar y eólica y de redes inteligentes.

A medida que los esfuerzos de descarbonización se extienden a sectores más difíciles de descarbonizar, tecnologías como la captura y almacenamiento de carbono cobran impulso.

Sin embargo, el éxito de las tecnologías limpias depende de cadenas de suministro sólidas y de un acceso fiable a recursos fundamentales, lo que hace cada vez más importante la resiliencia de las cadenas de suministro.

El impacto de la IA en los sistemas energéticos

La inteligencia artificial (IA) está transformando los sistemas energéticos; aunque ofrece importantes mejoras de eficiencia, también está previsto que aumente su demanda de energía y recursos.

Los centros de datos que hacen funcionar las herramientas de IA generativa podrían impulsar el 10% del crecimiento de la demanda mundial de electricidad para 2030. A escala mundial, el aumento de la demanda obedece a muchos factores, entre ellos el uso del aire acondicionado y el consumo de la industria. Sin embargo, muchos de los 11.000 centros de datos del mundo se concentran en núcleos, y su efecto en los mercados locales de electricidad podría ser considerable.

El crecimiento de la IA también afecta a los recursos: se prevé que los centros de datos grandes y de hiperescala representen casi el 70% de la demanda de cobre en el sector de la construcción para 2030.

Por otro lado, los conocimientos aportados por la tecnología de IA podrían reducir entre un 5% y un 10% las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero para 2030. A medida que avanza la IA, el desafío será garantizar que estos beneficios superen su impacto y que la digitalización impulse la transición energética en lugar de frenarla.

El panorama energético es cada vez más complejo, local y digital. Según el Informe sobre la Transición Energética, para recorrer con éxito esta transición se necesitan estrategias integradas que armonicen la política energética, las finanzas y la tecnología, a fin de acelerar el paso hacia un futuro seguro y con bajas emisiones de carbono.

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