Según la Agencia Internacional de la Energía, el parque mundial de vehículos eléctricos (VE) podría alcanzar los 245 millones de unidades en 2030.
Aunque los VE emiten menos CO2, sus baterías son difíciles de reciclar.
Fabricadas con cobalto, litio y níquel, la extracción de estas materias primas suscita preocupaciones éticas y medioambientales.
Crear una cadena de suministro circular mediante el reciclaje de las materias primas de las baterías será fundamental para reducir su impacto ambiental.
Los vehículos eléctricos (VE) pueden reducir las emisiones, pero las baterías de iones de litio con las que funcionan plantean un reto de sostenibilidad único.
Los VE serán fundamentales para reducir la contaminación atmosférica y alcanzar los objetivos de lucha contra el cambio climático. Para lograrlo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que el parque mundial de VE deberá crecer un 36% anual, hasta alcanzar los 245 millones de vehículos en 2030.
Aunque los VE no emiten CO2, las baterías de iones de litio se fabrican con materias primas como cobalto, litio y níquel. La extracción de muchas de estas materias primas puede suscitar preocupaciones éticas y medioambientales y algunos de estos metales podrían enfrentarse a una escasez mundial dada la posible demanda de baterías.
Además, mientras que casi la totalidad - el 99% - de las baterías de plomo se reciclan, pocas baterías de iones de litio se reciclan. Según algunas estimaciones, la tasa podría ser inferior al 5%.
Esto se debe en parte a que las baterías de iones de litio pueden ser costosas y difíciles de reciclar. Como señalaba un reciente artículo de Wired que lo resume así: "aunque se pueden reutilizar la mayoría de las piezas de los VE, las baterías no están diseñadas para reciclarse ni reutilizarse." Una vez en los vertederos, los metales de las baterías pueden contaminar tanto el agua como el suelo.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que la capacidad de las baterías de automoción disponible para su reutilización crecerá un 560% de aquí a 2030. Con una demanda en rápida expansión, las baterías plantean un grave reto de gestión de residuos.
Estas carencias muestran la necesidad creciente de mejorar los procesos de fabricación y eliminación de baterías, así como de encontrar mejores formas de preservar las materias primas vírgenes. A continuación se presentan cinco organizaciones que ofrecen soluciones.
1. Redwood Materials
Con sede en Nevada, Redwood Materials aspira a convertirse en la empresa de reciclaje de baterías más importante del mundo. También espera crear una cadena de suministro circular o de «ciclo cerrado» mediante la recuperación, el reciclaje y la recirculación de materias primas como cobalto, cobre y níquel de baterías al final de su vida útil.
Redwood utiliza una combinación de pirometalurgia (quemar baterías para eliminar materiales orgánicos no deseados y plásticos) e hidrometalurgia, que emplea la lixiviación para sumergir celdas de iones de litio en ácidos y disolver los metales en una solución.
En 2020, la empresa tenía previsto reciclar más de 1GWh de materiales de chatarra de baterías.
2. Li-Cycle
Li-Cycle se define a sí misma como una empresa de recuperación de recursos de iones de litio de ciclo cerrado y, al igual que Redwood Materials, quiere que las baterías de VE sean productos verdaderamente sostenibles.
La empresa canadiense afirma que el total acumulado en todo el mundo de 1,7 millones de toneladas de baterías de iones de litio debían llegar al final de su vida útil en 2020. Prevé que esta cifra aumente hasta unos 15 millones de toneladas en 2030.
Li-Cycle prescinde del proceso de fundición y utiliza únicamente la lixiviación para contribuir a la economía circular recuperando más del 95% de todas las materias primas presentes en las baterías de iones de litio.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de economía circular?
3. Aceleron
Aceleron, empresa británica de tecnología limpia, utiliza una tecnología novedosa para crear lo que, según afirma, son los paquetes de baterías de litio más sostenibles del mundo.
«La razón por la que hoy tenemos un reto tan grande con la reutilización de muchas baterías es, en realidad, que muchas de ellas no se fabricaron teniendo en cuenta la siguiente etapa de su vida», afirmó Carlton Cummings, cofundador y director de tecnología de Aceleron, en declaraciones a The Telegraph.
Fabricar baterías más fáciles de desmontar fomentará la reutilización y apoyará un ecosistema circular, afirma Cummings. Además, creará capacidad de almacenamiento adicional, ya que las baterías podrían reutilizarse para ayudar a almacenar electricidad en los puntos de recarga de VE.
4. ReCell Center
El Departamento de Energía de Estados Unidos y su Centro ReCell es una colaboración entre el mundo académico, la industria y laboratorios nacionales que trabaja para mejorar las técnicas de reciclaje de iones de litio.
Su objetivo es hacer rentable el reciclaje de baterías mediante la recuperación de materiales de alto valor y el diseño de procesos para optimizar el rendimiento, la productividad y el coste.
El Centro ReCell también espera que el uso de estrategias basadas en la ciencia para crear un reciclaje de baterías de litio económicamente viable pueda reducir los residuos, crear empleo y reducir la dependencia de Estados Unidos del suministro extranjero de materias primas.
5. Alianza Mundial para las Baterías
El Foro Económico Mundial y su Alianza Mundial para las Baterías (GBA) es una colaboración público-privada de organizaciones que sostienen que una cadena de valor circular de las baterías es una vía clave para alcanzar el objetivo climático de 1,5 °C del Acuerdo de París en los sectores del transporte y la energía.
La GBA también calcula que las baterías podrían permitir el 30% de los recortes necesarios en las emisiones de carbono en ambos sectores para alcanzar el objetivo de 2° del Acuerdo de París. También podrían dar acceso a la electricidad a 600 millones de personas y crear 10 millones de empleos sostenibles en todo el mundo, de aquí a 2030.
Su iniciativa Pasaporte de Baterías pretende crear una representación digital de una batería que proporcione a los consumidores un «sello de calidad» en términos de sostenibilidad.

