Cuando la gente dice «la privacidad ha muerto», suele deberse a una de dos razones. Por un lado, creen de verdad que la privacidad carece de relevancia o es inalcanzable en el mundo hiperconectado de hoy o, lo que es más frecuente, que no se hace lo suficiente para proteger la privacidad cuando se publican en línea enormes cantidades de información personal. Aunque coincido en que podría hacerse más para protegerla en internet, considero que la privacidad no ha muerto, sino que simplemente está cambiando de forma.
Es cierto que compartimos más información en línea que nunca, lo que no significa que ya no nos importe la privacidad. Al contrario, algunas tendencias curiosas en la forma en que los usuarios comparten información en las redes sociales sugieren que, en realidad, nos estamos volviendo más cautelosos.
A comienzos de los años 2000, cuando aparecieron en internet las primeras redes sociales, MySpace y Facebook, los usuarios eran mucho más abiertos con su información personal. La mayoría tenía perfiles «públicos», accesibles para cualquiera, y pocos se preocupaban demasiado por la privacidad.
Pero en la última década han aparecido en los medios de comunicación tradicionales numerosos casos de gran repercusión. Varias personas han sido despedidas de sus trabajos, han visto revelados sus secretos, divorciadas y víctimas de ciberacoso por contenidos publicados en Facebook. Por ello, no es de extrañar que los usuarios empezaran a comprender los peligros de una mala gestión de su privacidad en línea, y que los usuarios de Facebook, en particular, se muestren más protectores de su información personal. Una investigación reciente ha demostrado que las personas limitan cada vez más los datos que se comparten públicamente con otros usuarios de Facebook.
Brecha generacional
A pesar de estas tendencias, los padres de los adolescentes actuales están especialmente preocupados por la forma en que sus hijos gestionan su presencia en línea. El informe PEW de 2013 sobre adolescentes, redes sociales y privacidad, reveló que solo el 9 % de los adolescentes se preocupaba por el acceso de terceros a sus datos en Facebook, mientras que el 80 % de los padres expresaba un alto grado de preocupación al respecto.
Los jóvenes, sin duda, comparten más información sobre sí mismos a través de las redes sociales que antes, y en ocasiones se ven en apuros. Recientemente, un chico de 14 años que envió una foto desnuda de sí mismo a una chica a través de Snapchat descubrió que el incidente había sido registrado por la policía.
Pero quizá los padres podrían confiar un poco más: el mismo informe indica que los adolescentes protegen su privacidad en línea de diversas maneras. Los investigadores comprobaron que: el 74 % de los adolescentes había eliminado a otros usuarios de sus contactos y el 58 % los había bloqueado para evitar compartir información con ellos; el 60 % mantenía su perfil privado; el 58 % afirmó que compartía bromas internas o que camuflaba sus mensajes de alguna manera; el 57 % decidió no publicar algo en línea porque podría tener consecuencias negativas para ellos en el futuro; y el 26 % declaró haber facilitado información falsa para proteger su privacidad.
Amenaza multipartita
Pero hay algunas cuestiones de privacidad que no pueden resolverse ajustando la configuración del usuario ni compartiendo bromas internas. La privacidad ya no trata únicamente de lo que uno dice o revela sobre sí mismo en línea. También se trata de lo que otros dicen o revelan sobre uno. La privacidad se está convirtiendo en un fenómeno colectivo.
Actualmente, las redes sociales convencionales solo otorgan el control de la configuración de privacidad a quienes suben fotografías, y no a quienes aparecen en ellas. Tomemos un ejemplo sencillo pero ilustrativo: si Alice sube una foto suya y de Bob, es Alice quien controla quién puede verla. Pero si Bob no quiere que los amigos de Alice lo vean, depende de él conseguir que Alice retire la foto o, en su defecto, denunciarla ante el administrador del sitio.
En la Universidad de Lancaster, estamos estudiando cómo surgen los conflictos de privacidad entre múltiples partes y cómo podríamos resolverlos. Realizamos estudios a gran escala con un millar de usuarios de redes sociales para ayudarnos a desarrollar la próxima generación de herramientas de privacidad y empoderar a los usuarios que se encuentran en estos escenarios.
La privacidad seguirá cambiando de forma en el futuro, en particular a medida que se creen nuevas tecnologías, las existentes maduren y evolucione la percepción que tienen los usuarios de la privacidad. El mayor desafío será garantizar que los usuarios dispongan de las herramientas necesarias para estar al día con estos cambios y proteger su privacidad como consideren oportuno.
Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Lea el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde los puntos de vista expresados.
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Autor: Jose Such es profesor de Ciberseguridad en la Escuela de Informática y Comunicaciones de la Universidad de Lancaster.
Imagen: Una lupa frente a una pantalla de ordenador. REUTERS/Pawel Kopczynski.


