Muchos de los 7000 millones de productos del internet de las cosas (IoT) en el mundo son propiedad de los consumidores, quienes los usan y en ellos confían. Desde los relojes inteligentes y los altavoces conectados hasta las pulseras de actividad y los asistentes para el hogar, el mercado de productos inteligentes crece con rapidez.
Hacer que estos productos cotidianos sean inteligentes y confiables es el tema del Día Mundial de los Derechos del Consumidor, una celebración anual de la importancia de los consumidores en la economía y la sociedad, y una oportunidad importante para generar un impacto global en una cuestión relevante.
Elegimos los productos inteligentes confiables como tema para 2019 para destacar los desafíos a los que se enfrentan los consumidores al adquirir un producto conectado. Entre estos desafíos figuran la falta de seguridad, quedar atrapado en el sistema de un solo fabricante y la pérdida de control sobre la forma en que se recopilan y comparten sus datos.

Con demasiada frecuencia, la respuesta a estos desafíos es la «educación del consumidor». Esta se basa en la suposición de que proporcionar información y orientación a las personas llevará al cambio. Sin embargo, en mercados digitales complejos esto no es tan sencillo. Los consumidores tienen un papel que desempeñar, pero también corresponde a los fabricantes, minoristas y reguladores hacer que el sistema de IoT para consumidores funcione en beneficio de estos. Pueden iniciar este proceso comprendiendo y abordando algunos de los factores que dificultan que los consumidores se protejan y se empoderen.
Explicar productos complejos
Es posible que los consumidores comprendan cómo funciona su nuevo dispositivo conectado, pero a menudo no entienden qué ocurre entre bastidores, cómo se recopilan y utilizan los datos o qué problemas de seguridad podrían surgir. También intervienen varios agentes en la prestación de un servicio de IoT al cliente final, y no siempre está claro quién es responsable de cada elemento ni a quién recurrir si algo sale mal. Nada de esto se ve facilitado por términos y condiciones largos y complicados, a veces ni siquiera redactados en el idioma materno del comprador.
Como primer paso, las empresas deberían desarrollar sistemas que faciliten a los consumidores comprender los riesgos y las oportunidades relacionados con sus productos y servicios.
La importancia de la seguridad y la protección de datos
Incluso los pequeños productos de IoT para consumidores forman parte de sistemas y redes conectados más amplios, y una vulnerabilidad en cualquier parte puede comprometer todo el sistema. En el hogar, esto significa que un hacker puede entrar en su red doméstica a través de su cámara para gatos y acceder a sus cerraduras inteligentes o a su ordenador personal, como destacamos en nuestro anuncio satírico del anuncio del monitor para bebés Buggle.
La seguridad deficiente de los productos de IoT para consumidores puede causar daños aún mayores a nivel nacional o internacional. En 2016, un importante ciberataque interrumpió los servicios de internet en América del Norte y Europa al atacar impresoras y routers wifi domésticos no seguros, lo que permitió que el virus se propagara a casi 65.000 dispositivos en menos de 24 horas.
Medidas sencillas, como exigir a los usuarios que establezcan sus propias contraseñas o cifrar los datos, pueden marcar una gran diferencia en la seguridad de primera línea de un producto. Los fabricantes deben integrar la seguridad desde el diseño, siguiendo las mejores prácticas del sector y centrándose en el cifrado, las actualizaciones y los cortafuegos.
Una de las razones por las que la seguridad de los datos es tan importante es que los productos inteligentes están diseñados para comunicarse e intercambiar datos entre sí. Por sí solos, estos datos pueden parecer inofensivos, pero, cuando se recopilan y analizan junto con otra información, podrían revelar una imagen bastante precisa de una persona.
Como componente clave de la seguridad, nos gustaría ver una protección de datos sólida que proteja frente a perjuicios como el marketing invasivo, la pérdida de privacidad o, simplemente, la sensación de ser espiado de forma habitual. La Cumbre de Consumers International de finales de abril reunirá a empresas, reguladores y expertos en materia de consumo para centrarse en hacer realidad los productos inteligentes de confianza.
¡No me atrapen en un único proveedor!
Una vez que usted posee un producto o servicio inteligente, es importante poder cambiar de proveedor o trasladarse a otro. Si no le gustan los precios de su supermercado o la forma en que obtiene sus alimentos, puede comprar en otro lugar. Pero no es tan fácil en el caso de los servicios digitales, como el IoT para consumidores, donde los grandes actores digitales dominan el mercado de productos y sistemas inteligentes.
Ejercer la libertad de elección se complica, ya que los consumidores tienden a contratar con una sola empresa como forma cómoda de reunir varios servicios. Aunque, en teoría, los consumidores son libres de cambiar de proveedor, en la práctica rescindir los contratos puede llevar mucho tiempo o resultar, en el mejor de los casos, incómodo. A ello se suma la dificultad de transferir datos entre proveedores, y la dependencia del ecosistema de una sola empresa parece cada vez más inevitable.
Esto puede, por supuesto, afectar a la competencia si las nuevas aplicaciones o complementos innovadores no son compatibles con los sistemas principales. Pueden surgir más problemas si el proveedor de software cambia de manos y deja de dar soporte al producto, o si aplica procesos de gobernanza de datos diferentes.
Deben existir normas interoperables y compatibles de dispositivos y software para evitar los efectos de dependencia de un proveedor y mejorar la capacidad de los consumidores para comparar y cambiar de proveedor con facilidad.
La Cumbre de Consumers International se celebra del 30 de abril al 1 de mayo, con eventos paralelos el 29 de abril y un día exclusivo para miembros el 2 de mayo. Más información: consumersinternational.org/summit-2019

