En las décadas de 1970 y 1980 se concibió un protocolo estándar de comunicaciones de Internet, IPv4 o Protocolo de Internet versión 4, para interconectar universidades de investigación e instalaciones gubernamentales en Estados Unidos. IPv4 asigna a cada dispositivo conectado a Internet un número de identificación único, conocido como dirección IP, para que los dispositivos puedan encontrarse y comunicarse entre sí. En aquel momento, la cantidad bastante grande de direcciones IP que IPv4 permitía —4.300 millones— parecía casi ilimitada y se creía que nunca se agotaría.
Avancemos hasta hoy, cuando la población mundial supera los 7.000 millones de personas y el Internet de las cosas y los dispositivos ponibles, junto con otros avances tecnológicos —que requieren que cada dispositivo tenga su propia dirección IP—, han agotado el conjunto de direcciones IP. En ocasiones, los dispositivos comparten ahora direcciones IP, lo que provoca demoras y dificultades para enrutar el tráfico de Internet y limita el crecimiento de Internet, especialmente en los mercados emergentes. Las tecnologías móviles, particularmente importantes para los países en desarrollo, se ven frenadas porque los proveedores de redes no pueden asignar direcciones únicas a todos los dispositivos móviles.
Aquí es donde entra en juego IPv6. No solo aumenta considerablemente el número de direcciones, sino que también permite un enrutamiento más eficiente, un uso más eficiente del hardware moderno y la compatibilidad con conceptos de redes actuales, como la movilidad. En julio de 2015, el American Registry for Internet Numbers (ARIN), la organización regional encargada de asignar direcciones IP en América del Norte, empezó a poner a los solicitantes en lista de espera porque había agotado su suministro de direcciones IP IPv4. Las regiones de Asia-Pacífico, Europa y América Latina se habían quedado sin direcciones antes.
Las direcciones IP son códigos numéricos de identificación asignados a cualquier dispositivo conectado a Internet que proporcionan un destino para la información mientras esta circula por Internet. Estas direcciones se asignan a todo tipo de dispositivos, incluidos teléfonos inteligentes, tabletas, PC y servidores.
Con el protocolo actual, el Protocolo de Internet versión 4 (IPv4), las direcciones se representan mediante cuatro series de números que van de 0 a 255, como 69.171.224.0. IPv6, en cambio, consta de ocho grupos de letras y números, como 2a03:2880:f022:6:face:b00c:0:2. Ofrece aproximadamente 340 trillones de trillones de trillones (o 340 undecillones) de combinaciones únicas: una cantidad casi ilimitada de direcciones.
IPv6 ya está instalado en la mayoría de los dispositivos, y la mayoría de los sitios web ya son accesibles mediante IPv6. Sin embargo, los proveedores de servicios han tardado en adoptar el nuevo protocolo. Según Google, solo el 21 % de todo el tráfico de Internet en Estados Unidos utiliza IPv6, y la cifra es mucho menor en el resto del mundo.
Este artículo apareció originalmente en el blog People, Spaces, Deliberation del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
Para seguir al día con la Agenda, suscríbete a nuestro boletín semanal.
Autora: Roxanne Bauer es consultora del departamento de Comunicaciones Operativas de Relaciones Externas y Corporativas del Banco Mundial (ECROC).
Imagen: Personas usan computadoras en un cibercafé en Changzhi. REUTERS/Stringer.



