La evolución digital y un panorama de amenazas cambiante plantean nuevas implicaciones de ciberseguridad para las organizaciones de todo el mundo en una nueva era de conectividad.
Casi 9 de cada 10 empresas sufrieron al menos una brecha de ciberseguridad en 2023, lo que pone de relieve la importancia de colaborar para combatir la ciberdelincuencia.
Ninguna organización puede desarticular la ciberdelincuencia por sí sola, por lo que colaborar y compartir información de inteligencia entre sectores y fronteras es fundamental.
Las empresas de todo el mundo están adoptando la evolución digital. Sin embargo, a medida que las tecnologías evolucionan y nos llevan a una nueva era de conectividad, surgen inevitablemente implicaciones para la ciberseguridad.
La adopción de nuevas tecnologías, dispositivos y plataformas aumenta los posibles puntos vulnerables y amplía la superficie de ataque de una organización. Contar con más sistemas digitales que configurar, integrar y gestionar aumenta la complejidad y la probabilidad de errores.
Además, más sistemas implican que se recopilen, almacenen y analicen más datos, lo que genera nuevos riesgos. Dada la multitud de cambios a los que se enfrentan las organizaciones, no sorprende que el 87 % de las empresas informe de haber sufrido al menos una brecha en 2023.
Mientras tanto, los ciberdelincuentes amplían la colaboración dentro de su ecosistema para explotar y aprovechar las debilidades de las organizaciones y sus objetivos.
Actores maliciosos que aprovechan las nuevas tecnologías para la ciberdelincuencia
A medida que el panorama de amenazas sigue evolucionando y los actores maliciosos aprovechan nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA) para aumentar el volumen y la velocidad de las amenazas que despliegan, han creado un ecosistema resiliente y rentable que sigue elevando los riesgos para las empresas y las infraestructuras críticas.
Esta evolución plantea un desafío muy real para los equipos de defensa de todo el mundo y crea una situación extremadamente difícil de corregir.
A medida que la ciberseguridad cambia continuamente, hay algo claro: ninguna organización puede desarticular eficazmente la ciberdelincuencia por sí sola. Al colaborar y compartir información de inteligencia entre sectores y fronteras, estamos mejor preparados colectivamente para luchar contra nuestros adversarios.
Las colaboraciones público-privadas, como el proyecto Atlas de la Ciberdelincuencia del Foro Económico Mundial, nos ofrecen información esencial y un modelo de colaboración práctico y escalable.
El Atlas de la Ciberdelincuencia, que lleva un año en funcionamiento, es una iniciativa colaborativa para crear una base de conocimientos mundial y orientada a la acción sobre la ciberdelincuencia, con el fin de ayudar a mitigar y desarticular las actividades de los adversarios.
A partir de la experiencia de la iniciativa del Foro Alianza contra la Ciberdelincuencia, la iniciativa está elaborando una visión integral del panorama de la ciberdelincuencia que detalla las operaciones criminales, las infraestructuras compartidas y las redes. Todo ello ayuda a los organismos encargados de hacer cumplir la ley y a las agencias gubernamentales a desmantelar grupos de ciberdelincuencia transnacionales y sus infraestructuras.
Las repercusiones de gran alcance de la ciberdelincuencia
Cuando una organización sufre una brecha, sus repercusiones suelen ser amplias y su solución requiere mucho tiempo. También se reduce el tiempo entre el descubrimiento de una vulnerabilidad y su explotación: los actores maliciosos explotan nuevas vulnerabilidades en menos de cinco días, un 43 % más rápido que antes.
En primer lugar, remediar los incidentes cibernéticos suele requerir una cantidad extraordinaria de tiempo y dinero. Más del 60 % de los líderes afirmó que tardó más de un mes en recuperarse de un ciberataque, y el 53 % indicó que las brechas costaron a su empresa más de 1 millón de dólares en ingresos perdidos, multas y otros gastos.
Además, cada vez se exige más responsabilidad a los miembros de los consejos de administración y a los ejecutivos cuando se producen brechas; el 34 % recibió sanciones económicas.
Muchas organizaciones no cuentan con los recursos necesarios para proteger una superficie de ataque cada vez mayor frente a un panorama de amenazas cada vez más sofisticado. Los líderes afirman que los siguientes factores contribuyen a las brechas: personal de TI y seguridad sin las competencias y la formación adecuadas (58 %), falta de concienciación general sobre ciberseguridad entre los empleados (56 %) y falta de productos de ciberseguridad (54 %).
Cómo afrontar los desafíos futuros de la ciberseguridad
Ante el creciente número de ciberataques, muchas organizaciones se plantean qué herramientas de seguridad adicionales necesitan.
Sin embargo, crear alianzas es una de las medidas más eficaces —y a menudo pasadas por alto— que pueden tomar las organizaciones para afrontar el urgente desafío de la ciberseguridad y combatir a los ciberdelincuentes.
Establecer relaciones e intercambiar información genera confianza. Cuando las instituciones públicas y privadas confían más unas en otras, pueden compartir más información de inteligencia para no solo seguir el ritmo de las ciberamenazas, sino también anticiparse a ellas.
De cara al futuro, los adversarios recurrirán a ataques más grandes y audaces, incorporarán nuevas tácticas a su arsenal, pondrán la mira en nuevos objetivos y lanzarán ataques meticulosamente planificados para engañar incluso al usuario final más avezado.
Los actores de amenazas seguirán perfeccionando sus métodos, por lo que es esencial que las organizaciones se adapten en consecuencia y adopten un enfoque integral y colaborativo de la gestión de riesgos.
Como dice el refrán: «El cambio empieza desde dentro». Cada empresa debe fortalecer primero su propia ciberresiliencia mediante iniciativas como crear una cultura de ciberseguridad, identificar maneras de reducir la brecha de competencias cibernéticas y poner en marcha programas para lograrlo, así como desmantelar los silos internos para fomentar la colaboración entre departamentos en materia de ciberseguridad.
Adoptar estos cambios mejora la postura de seguridad de la organización y es el primer paso para que pueda colaborar con mayor eficacia en la lucha más amplia contra la ciberdelincuencia.
A partir de ahí, el camino a seguir es desarticular este ecosistema de forma sistémica.
Sentar las bases para desarticular sistémicamente la ciberdelincuencia
Para abordar los desafíos del sector en materia de desarticulación, ya están en marcha iniciativas amplias y colaborativas, entre ellas la iniciativa Atlas de la Ciberdelincuencia del Foro Económico Mundial, que ya están cobrando impulso para desarticular sistémicamente y a gran escala estos ecosistemas criminales.
El Atlas de la Ciberdelincuencia, que comenzó a funcionar a principios de este año, se creó para construir una base de conocimientos compartida que permita desarticular la ciberdelincuencia. Esta fuerza colectiva de educación, resiliencia y aplicación de la ley ofrece una vía para empezar a reducir los riesgos para las empresas y desarticular la propia economía que alimenta las campañas de los adversarios.
¿Qué está haciendo el Foro para evitar una pandemia cibernética?
El Atlas también es una fuente de recomendaciones basadas en pruebas para orientar mejoras de las políticas públicas y de directrices prácticas que refuercen la colaboración operativa contra la ciberdelincuencia. Esto hará de internet un entorno de mayor riesgo para los ciberdelincuentes.
Las alianzas eficaces pueden ayudarnos a identificar puntos críticos en el tablero de ajedrez del atacante y encontrar oportunidades para desarticular de manera significativa las operaciones de ciberdelincuencia. Pero ¿qué hace que estas alianzas tengan éxito y cómo podemos emular las colaboraciones que ya funcionan?
Para ampliar las iniciativas de colaboración y poner en marcha otras nuevas, debemos examinar los rasgos comunes de las alianzas y los marcos eficaces existentes y aplicarlos al trabajo futuro.
El Centro de Ciberseguridad del Foro Económico Mundial publicó recientemente su marco de colaboración para desarticular las redes de ciberdelincuencia, que establece tres pilares fundamentales de colaboración en los esfuerzos contra la ciberdelincuencia.
En primer lugar, las organizaciones deben tener un incentivo para participar, como una misión y un impacto claros. A continuación, la iniciativa debe contar con una estructura de gobernanza sólida. Por último, es fundamental disponer de los recursos adecuados —desde taxonomías comunes y prácticas de normalización de datos hasta tecnología y personal— para establecer, mantener y acelerar la alianza.
El primer año de la iniciativa Atlas de la Ciberdelincuencia también nos ofrece una hoja de ruta para desarticular sistémicamente la ciberdelincuencia, como se detalla en el informe de impacto.
Durante este tiempo, los colaboradores del Atlas de la Ciberdelincuencia compartieron más de 10 000 datos verificados por la comunidad y útiles para la acción, crearon siete paquetes integrales de información de inteligencia sobre amenazas emergentes para distribuir ampliamente entre los organismos encargados de hacer cumplir la ley y respaldaron dos iniciativas transfronterizas de desarticulación de la ciberdelincuencia.
Conscientes de los obstáculos inherentes que suelen acompañar al intercambio de información de inteligencia sobre amenazas, los miembros del Atlas de la Ciberdelincuencia tomaron decisiones deliberadas para eliminar esas barreras y facilitar el intercambio de información.
¿Cómo aborda el Foro los desafíos mundiales de ciberseguridad?
El Centro de Ciberseguridad ofrece una plataforma de confianza donde los líderes se reúnen para comprender los riesgos cibernéticos cambiantes y sus implicaciones sistémicas. Se centra en fomentar la comprensión y la confianza en un mundo digital cada vez más interconectado.
Al facilitar la colaboración entre sectores y el intercambio de información, el Centro ayuda a sus socios a fortalecer la ciberresiliencia y a abordar desafíos que requieren respuestas colectivas.
Por ejemplo, el Atlas de la Ciberdelincuencia se basa exclusivamente en información de inteligencia de fuentes abiertas, lo que elimina las preocupaciones sobre la privacidad y facilita el intercambio de información sin fricciones. El grupo reúne conocimientos especializados de equipos de defensa de todo el mundo y combate la ciberdelincuencia a escala global, ya que la mayoría de los grupos de ciberdelincuencia operan en varios países y tienen múltiples centros de operaciones.
Por último, los hallazgos de la investigación del Atlas de la Ciberdelincuencia señalan los puntos más vulnerables de los actores de amenazas y sus operaciones, lo que allana el camino para dar de baja dominios, cerrar cuentas de comunicaciones, incautar monederos de criptomonedas y mucho más.
Los esfuerzos colaborativos para desarticular la ciberdelincuencia serán cada vez más críticos a medida que se intensifique el panorama de amenazas.
Para detener eficazmente la ciberdelincuencia se necesita un enfoque mundial y colaborativo. Al adoptar buenas prácticas y marcos probados para las alianzas contra los adversarios, podemos impulsar nuevas iniciativas y reforzar las existentes, y crear colectivamente un mundo digital más seguro para todos.



