Integrar la confianza digital en la economía digital mundial podría liberar oportunidades por billones de dólares, según The Digital Trust Index.
Sin embargo, está surgiendo una «brecha de confianza digital» que amenaza con socavar todo el potencial y los beneficios de una economía digital mundial próspera.
La identidad digital es un elemento vital para generar confianza tanto en línea como en nuestras economías en general, en beneficio de todos.
Integrar la confianza digital en nuestra economía digital mundial puede liberar oportunidades por billones de dólares. Pero si no sabemos con certeza con quién interactuamos en línea, no puede haber confianza. Por tanto, la identidad digital debe ser el elemento fundamental de nuestra economía digital, y aquí explicamos por qué.
Los avances tecnológicos han puesto al alcance de la mano un sinfín de oportunidades. Desde la inteligencia artificial hasta los macrodatos, y desde las criptomonedas hasta la cadena de bloques, nos enfrentamos constantemente a revoluciones tecnológicas inminentes, cambios radicales y cambios de paradigma.
La confianza digital es clave para aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías
Sin embargo, para aprovechar los beneficios de cualquiera de estas tecnologías, primero debemos establecer un valor universal: la confianza.
En los últimos tiempos, la prevalencia de la ciberdelincuencia ha mermado los niveles de confianza y, como resultado, nuestras economías. Por eso, ante los actuales vientos económicos en contra, es vital abordar ahora la cuestión de la confianza digital.
Cuando las economías pasaron a operar en línea, se suponía que la confianza inherente al mundo físico —porque podemos ver y saber con quién interactuamos— se reproduciría en el mundo digital. No ha sido así, y ahora nos vemos en la necesidad de generar confianza digital.
La confianza digital es la convicción de que interactuamos en línea con personas auténticas, y no con bots o con alguien que finge ser quien no es.
También es la confianza en que los sistemas de los que dependemos son seguros, fiables y protegen la privacidad. Tiene que ver con la ética, la equidad y la inclusión.
Cuando usamos productos y servicios digitales, confirmamos que confiamos en ellos y en todo el ecosistema que los rodea.
La confianza es fundamental para construir ecosistemas digitales
Aunque la confianza es una idea abstracta, es fundamental para construir un ecosistema digital mejor. Si no sabemos con certeza con quién interactuamos en línea ni que las tecnologías y los procesos implicados son seguros y éticos, dejaremos de interactuar en línea.
Y si suficientes personas perdemos la confianza en los servicios en línea, grandes partes de la economía mundial y, por tanto, de la sociedad empezarán a desmoronarse.
El Banco Mundial estima que la economía digital aporta más del 15 % del producto interno bruto (PIB) mundial, y en la última década ha crecido a un ritmo dos veces y media más rápido que el PIB de la economía física.
Pero, si no podemos comerciar ni cumplir con nuestras obligaciones cívicas en línea por falta de confianza, damos un paso atrás: la ubicación física y el tamaño vuelven a convertirse en ventajas económicas, allí donde lo digital había reducido las barreras de entrada, nivelado las condiciones y favorecido la inclusión de poblaciones antes excluidas.
Esto nos llevó a pensar en el impacto positivo que generar confianza digital podría tener en nuestras vidas. Por eso, colaboramos con economistas del Centre for Economics and Business Research (Cebr) para analizar el valor que generar confianza digital podría aportar a la sociedad y a las economías de todo el mundo.
The Digital Trust Index: el valor de la confianza digital cuantifica la oportunidad perdida por la falta de confianza digital. Descubrimos que un aumento de 5 puntos porcentuales en la confianza digital se traduce en un incremento medio de 3.000 dólares del PIB per cápita.
Desde la perspectiva del PIB per cápita, esto significa que podemos influir significativamente en la economía mundial. Por ejemplo, un aumento de cinco puntos porcentuales en la confianza digital en Estados Unidos elevaría el PIB per cápita de 62.500 a 65.000 dólares.
Mientras tanto, el PIB per cápita del Reino Unido pasaría de 46.000 a 49.000 dólares, y el de Singapur, de 97.000 a 100.000 dólares.
Un aumento relativamente modesto de la confianza digital puede tener un impacto positivo significativo en la economía digital mundial.
La «brecha de confianza digital» varía en el mundo
Está surgiendo una «brecha de confianza digital». Los mercados no occidentales presentan una brecha de confianza positiva, lo que indica que la actitud de los consumidores hacia la confianza digital supera los niveles de confianza de la sociedad.
En cambio, los mercados occidentales presentan una brecha de confianza negativa: la confianza de la sociedad es mayor que la confianza en los servicios digitales.
Entre los factores que impulsan las brechas de confianza figuran la experiencia personal de fraude, leer sobre las experiencias de otras personas que han sido víctimas de fraude y no entender qué información puede considerarse fiable en línea.
¿Pero qué impacto tiene la escasez de confianza digital? Calculamos que en 2021 la economía digital estaba valorada en 14,5 billones de dólares, mientras que el coste mundial estimado de la ciberdelincuencia era de 6 billones de dólares, es decir, el 41 % de la economía digital.
Más preocupante aún, calculamos que para 2025 la economía digital tendrá un valor de 20,8 billones de dólares, mientras que la ciberdelincuencia costará 10,5 billones de dólares.
Así, pese al crecimiento del valor de la economía digital, la ciberdelincuencia crecerá aún más y representará el 50 % del tamaño de la economía digital en 2025.
La identidad es clave para generar confianza digital
Esto significa que no podemos dejar nuestro mundo digital al azar. En una conversación con el cofundador de Apple, Steve Wozniak, le pregunté si habría hecho algo de otra manera en relación con la creación de internet.
Respondió que, si hubiéramos sabido entonces lo que sabemos ahora, habríamos incorporado la seguridad y la identidad desde el principio.
Esto me lleva a mi último punto: la identidad debe ser el elemento fundamental para generar confianza digital y, por tanto, para nuestra economía digital mundial.
Si no sabes con certeza que estás interactuando con tu banco y no con un estafador, o con una persona real y no con una cuenta falsa en redes sociales, ¿cómo puedes confiar en el mundo digital?
Casi la mitad de los consumidores encuestados espera que los gobiernos creen un mundo digital más seguro. Para lograrlo, el 68 % de las personas encuestadas manifestó interés en la creación de un sistema de identidad digital supervisado por un organismo independiente.
Los consumidores también nos dijeron que confiarían más en los bancos y las empresas de servicios financieros para crear y mantener un sistema de identidad.
Cómo puede la confianza digital impulsar nuestras economías
Nuestras cifras del PIB no son un pronóstico ni una predicción, sino un reflejo de la aplicación del factor medio de incorporar la confianza digital a nuestras economías en todos los países de nuestra encuesta.
Ante los actuales desafíos económicos mundiales —con la posibilidad de que las economías actuales se contraigan y de que el coste de vida siga aumentando—, basta con vislumbrar lo que la confianza digital podría hacer posible para demostrar por qué la identidad digital debe ocupar un lugar central en la economía mundial.
Por lo general, unos ingresos más altos se traducen en mejores resultados, no solo en cuanto al potencial de ingresos de los ciudadanos, sino también porque permiten a los gobiernos contar con mayor capacidad para prestar servicios públicos como la educación, la atención sanitaria y otros programas de asistencia social.






