Datos y el futuro de los servicios financieros

Equifax's stock price dropped following the September 2017 data breach on its servers.
Equifax's stock price dropped following the September 2017 data breach on its serversImage: REUTERS/Brendan McDermid
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En septiembre de 2017, piratas informáticos que vulneraron la agencia de informes crediticios Equifax accedieron a los nombres, números de la seguridad social, fechas de nacimiento, direcciones y, en algunos casos, números de licencia de conducir de 143 millones de estadounidenses. Un informe del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes posteriormente concluyó que el incidente fue “totalmente evitable”. El año pasado, las aerolíneas British Airways y Cathay Pacific informaron de que piratas informáticos robaron datos personales y financieros de millones de clientes, incluidos datos de tarjetas de crédito. Estos incidentes generaron titulares llamativos, pero hasta ahora parece que no ha cambiado mucho.

Equifax tardó alrededor de un año en recuperar el precio de sus acciones a los niveles previos a la violación, y la empresa genera hoy más ingresos que nunca. Y el director ejecutivo de la empresa testificó él mismo ante el Comité de Comercio del Senado que los consumidores tenían poca opción más que seguir proporcionando sus datos a la empresa: “Esto forma parte del funcionamiento de la economía.” En otros casos, sin embargo, los consumidores sí tienen opción, aunque rara vez la ejercen. Pese a la introducción en el Reino Unido de la banca abierta (Open Banking), que da a los consumidores la capacidad de comparar productos y de intercambiar datos entre proveedores de forma segura, hace más de un año, la proporción de cambios de entidad bancaria sigue siendo sorprendentemente baja.

¿Qué está pasando? ¿Están los consumidores mal informados? ¿O simplemente no les importa lo suficiente? Puede que no sea tan sencillo. Los consumidores quieren ambas cosas: seguridad y comodidad. Una encuesta de PricewaterhouseCoopers reveló que el 69 % de los consumidores cree que las empresas son vulnerables a los ataques informáticos y a los ciberataques, y que solo el 25 % cree que la mayoría de las empresas gestiona de forma responsable sus datos personales sensibles. Pero, en lugar de asumir la carga de comparar ofertas y cambiar de proveedor, los consumidores prefieren considerar que las empresas son las responsables: el 92 % de los encuestados coincidió en que las empresas deben ser proactivas en materia de protección de datos. La buena noticia para los bancos: la mayoría de los consumidores (42 %) confía en ellos más que en cualquier otro sector, salvo en los hospitales.

Valoración de los consumidores sobre la fiabilidad frente al riesgo de ciberataques en distintos sectores.Image: PwC

El sector de los servicios financieros ha experimentado una inmensa transformación en los últimos años. Tecnologías como la inteligencia artificial (IA), la computación en la nube y la robótica han cambiado profundamente la forma en que los bancos, las compañías de seguros y, cada vez más, los actores tecnológicos ofrecen productos financieros a los clientes. Los datos están en el centro de todas estas tecnologías.

Y la recogida, el uso y el intercambio de datos encierran una promesa apasionante. Empresas como Zest Finance, por ejemplo, trabajan para reducir el impacto de los datos de crédito discriminatorios utilizados en la concesión de hipotecas. Sus modelos basados en IA utilizan miles de puntos de datos, pero excluyen las señales que tienden a generar sesgos. Así, Zest consigue corregir el sesgo contra los solicitantes residentes en zonas rurales, sin tener que comprometer la capacidad de predecir si un prestatario devolverá su préstamo.

Aunque existe un acuerdo general entre los directivos del sector y los responsables del sector público, de bancos centrales y reguladores, en que los datos –si se utilizan de forma responsable– producirán mejoras sustanciales en la forma en que se prestan y consumen los servicios financieros, un grupo de partes interesadas de alto nivel que colabora con el Foro Económico Mundial clasificó el uso inadecuado de los datos de los clientes como uno de los dos principales riesgos que afrontará el sistema financiero mundial en el futuro. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (GBM) se hicieron eco de este sentimiento en su Agenda Fintech de Bali publicada el pasado octubre. La agenda aboga por el desarrollo de una infraestructura financiera y de datos sólida que proteja la integridad de los datos y de los servicios financieros.

Dada la centralidad de los datos en la evolución del sistema financiero y las posibles repercusiones que el uso inadecuado de los datos puede tener para la confianza y, en última instancia, para la estabilidad financiera, el Foro Económico Mundial ha estado trabajando con bancos, aseguradoras, empresas tecnológicas, grupos de consumidores, sindicatos, banqueros centrales, reguladores, bufetes de abogados y grupos religiosos para elaborar principios globales que orienten el uso, la recogida y el intercambio de datos. Nosotros publicamos un primer conjunto de principios en otoño de 2018.

Mientras el grupo de trabajo convocado por el Foro redactaba estos principios, la dinámica que subyace al debate público sobre los datos cambió sustancialmente. El caso Facebook-Cambridge Analytica por ejemplo convirtió los debates sobre el uso de datos y los derechos de privacidad en noticias de primera plana. La aplicación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo y las leyes de privacidad del consumidor aprobadas posteriormente en California y en otros estados de EE. UU. transformaron de forma significativa las normas que regulan el uso de datos personales. Quedó claro entonces que, a medida que cambiaba el debate sobre los datos, también habían cambiado los principios desarrollados por el grupo de trabajo dirigido por el Foro.

Tanto los líderes del sector privado como del público exploraron cómo reposicionar los principios en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos en enero. El grupo volverá a reunirse esta semana con motivo de las Reuniones de Primavera organizadas por el FMI y el GBM en Washington, D. C., para debatir los principios actualizados y la manera en que cada grupo de partes interesadas podría alinearse con ellos.

La transformación del sistema financiero, tal como lo conocemos, apenas acaba de comenzar. Todos deberían poder beneficiarse de esta transformación. Al mismo tiempo, los consumidores deben tener la seguridad de que pueden hacerlo de forma segura y de que, en última instancia, son ellos quienes controlan el proceso. Los principios para el uso adecuado de los datos de los clientes ofrecen un marco para hacer realidad esta visión. Han cambiado muchas cosas. Y todavía se producirán muchos más cambios.

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