Zimbabue se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 40 % para 2030.
Las investigaciones demostraron que, al aplicar su plan de cambio climático, Zimbabue no solo cumpliría sus obligaciones internacionales, sino que también lograría un amplio conjunto de beneficios sanitarios, sociales y de desarrollo.
Integrar la evaluación cuantitativa de los beneficios locales al elaborar los planes de cambio climático de los países, siguiendo el ejemplo de Zimbabue, podría contribuir a impulsar los planes climáticos nacionales en todo el mundo.
El vertido de miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera cada año ya está teniendo un impacto devastador en todo el mundo. Esto incluye inundaciones y sequías generalizadas, incendios forestales devastadores, olas de calor y temperaturas récord.
África se ve especialmente afectada, con temperaturas y niveles del mar que aumentan más rápido en el continente que la media mundial.
En Zimbabue, las lluvias poco fiables y las sequías prolongadas están afectando a la generación de energía hidroeléctrica, lo que provoca apagones rotativos. La producción de alimentos también se ve afectada. Una gran parte de la población de Zimbabue corre el riesgo de sufrir hambre severa.
En 2015, casi todos los países firmaron el Acuerdo de París, un compromiso para hacer frente al cambio climático. La intención era limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 °C, o idealmente a 1,5 °C. Para lograrlo, los países presentaron planes individuales, denominados Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, para reducir su contribución al cambio climático. Acordaron actualizarlos cada cinco años.
El continente africano contribuye con entre un 2 % y un 3 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Zimbabue contribuye con menos del 0,1 %. Pese a esta pequeña contribución, todos los países africanos presentaron planes para reducir sus emisiones.
En 2015, Zimbabue se comprometió a reducir sus emisiones un 33 % para 2030. En 2021, actualizó la meta a una reducción del 40 % para 2030 en todos los sectores. Esta mejora significativa aumenta la proporción de emisiones que Zimbabue reducirá en todos los sectores emisores.
El sector energético es responsable de alrededor del 34 % de las emisiones totales de Zimbabue. Si se incluyen otros sectores, como la agricultura y la silvicultura (58 % de las emisiones totales), los residuos (5 %) y los procesos industriales (3 %), se reducirán sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero si Zimbabue alcanza su objetivo.
Cómo puede Zimbabue cumplir su objetivo de reducción de emisiones
El objetivo actualizado se basó en una evaluación de cómo podrían reducirse las emisiones de gases de efecto invernadero. La evaluación fue realizada por un equipo de investigadores de Zimbabue y del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo en la Universidad de York (incluida yo misma). Proporcionó un plan claro para alcanzar los objetivos mediante la aplicación de 28 políticas y medidas específicas.
Evaluamos los beneficios de estas acciones para mitigar el cambio climático. También revisamos otras implicaciones de llevar a cabo cada acción a nivel local en Zimbabue.
Nuestra investigación demostró que, al aplicar su plan de cambio climático, Zimbabue no solo cumpliría sus obligaciones internacionales, sino que también lograría un amplio conjunto de beneficios sanitarios, sociales y de desarrollo.
El estudio evaluó y cuantificó de qué manera las 28 acciones para cumplir el plan de cambio climático de Zimbabue contribuirían a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Los tres principales beneficios identificados fueron la mejora de la salud pública, el fortalecimiento de la biodiversidad y un mayor acceso a suministros energéticos fiables. Cada uno de estos beneficios es una prioridad dentro de la Estrategia Nacional de Desarrollo 1 de Zimbabue 2021-2025.
La buena salud es un derecho constitucional en Zimbabue. La contaminación del aire y el saneamiento inseguro se encuentran entre los 10 principales factores de riesgo para la salud en Zimbabue, y pueden reducirse mediante la aplicación del plan de cambio climático de Zimbabue.
Reducir la pérdida de biodiversidad no solo abordará un desafío ambiental de la Estrategia Nacional de Desarrollo de Zimbabue, sino que también preservará y potenciará la industria turística.
Tras años de suministros energéticos poco fiables debido a la sequía, y de dependencia de combustibles de biomasa para cocinar en gran parte de la población, proporcionar suministros energéticos regulares y fiables es fundamental para aliviar la pobreza y impulsar el crecimiento económico.
Contabilizar los beneficios
Salud pública: actualmente, casi 6.000 lactantes y más de 8.000 adultos mueren cada año a causa de la contaminación del aire en Zimbabue. Casi 1.600 personas mueren en accidentes de tráfico y 337 personas mueren por saneamiento inseguro. El estudio estima que las acciones que reducen los gases de efecto invernadero también reducirían las emisiones de contaminantes atmosféricos entre un 35 % y un 45 % para 2030. Esto conduciría a una menor exposición a la contaminación del aire, especialmente en interiores, donde las mujeres y las niñas están más expuestas mientras cocinan.
Una energía más limpia para cocinar, unos sistemas de transporte mejorados y una gestión de residuos perfeccionada reducen la contaminación del aire. Aumentar el uso del transporte público, o caminar y andar en bicicleta, en lugar de utilizar automóviles, puede reducir los accidentes de tráfico y las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte.
Ampliar el acceso a los sistemas de saneamiento reduciría el número de personas que mueren por enfermedades diarreicas y reduciría las emisiones de metano si se instalaran los sistemas adecuados.
Mejora de la biodiversidad: las acciones de cambio climático de Zimbabue también incluyen cambios en el uso de la tierra. Su objetivo es reducir en 500.000 hectáreas las superficies de bosque quemadas y añadir 100.000 hectáreas de bosque natural cada año hasta 2025. El plan también gestionaría 250.000 hectáreas más de tierras de cultivo mediante técnicas sostenibles de «agricultura de conservación».
Se estimó que estas acciones lograrían múltiples beneficios, entre ellos la mejora de la salud del suelo y la protección de la biodiversidad, con una posible reducción de las pérdidas de animales y plantas.
Acceso a energía fiable: la consecución del plan de cambio climático de Zimbabue se basa en ampliar el acceso a la electricidad al 95 % de los hogares urbanos y al 75 % de los hogares rurales. Las medidas del plan incluyen la expansión de la generación de electricidad renovable, las mejoras de la eficiencia energética y la reducción de las pérdidas en la transmisión y distribución de electricidad. Estas medidas pueden ayudar a garantizar que el acceso a la energía sea rápido y eficaz, reduciendo así los apagones y la dependencia de los combustibles fósiles.
Además, el estudio muestra que Zimbabue podría aumentar las tasas de reciclaje y, al mismo tiempo, reducir las emisiones procedentes de los residuos. El país también puede reducir el tiempo que dedican las personas —en su mayoría mujeres y niñas— a cocinar, cambiando a combustibles de cocina más limpios.
Más que un sacrificio
Afrontar el cambio climático suele considerarse un sacrificio necesario, en lugar de una oportunidad para mejorar la vida de las personas.
Los objetivos de cambio climático suelen centrarse únicamente en cómo contribuyen a aspiraciones globales a largo plazo, en lugar de en los beneficios que los países pueden obtener a corto plazo.
Nuestro estudio muestra los beneficios sociales, sanitarios y de desarrollo que Zimbabue podría disfrutar al abordar su (pequeña) contribución al cambio climático. Esto no es exclusivo de Zimbabue, ni constituye una lista completa de todos los posibles beneficios de la acción frente al cambio climático.
Lo destacable del estudio sobre Zimbabue es que estos beneficios locales se evaluaron y cuantificaron junto con las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero. Ofrecen un caso positivo de lo que los países pueden obtener al tomar medidas climáticas.
Integrar la evaluación cuantitativa de los beneficios locales al elaborar los planes de cambio climático de los países, siguiendo el ejemplo de Zimbabue, podría contribuir a impulsar los planes climáticos nacionales. Esto, a su vez, ayudaría al mundo a cumplir los plazos necesarios para reducir las emisiones y evitar los peores impactos.




