380 millones de personas podrían sufrir «estrés hídrico» para 2050, advierten expertos en clima

A damaged wooden boat is pictured as a man fishes at Tambaklorok village, which has been affected by rising sea level and land subsidence, in Semarang, Central Java province, Indonesia, November 26, 2019. Picture taken November 26, 2019. REUTERS/Willy Kurniawan - RC22MD9OKEEF
Depending on the state of climate change, over 390 million people could be exposed to 'water stress; by 2050.Image: REUTERS/Willy Kurniawan
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  • Un estudio publicado en Earth's Future examinó cómo el cambio climático podría configurar el estrés hídrico a través de las fronteras internacionales.

  • El «estrés hídrico» es una medida de la proporción entre el uso y la disponibilidad de agua.

  • Se prevé que el número de personas expuestas al estrés hídrico podría duplicarse para 2050, en función de los esfuerzos mundiales por mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C.

El número de personas expuestas al estrés hídrico podría duplicarse para 2050 si no se toman medidas para mantener el calentamiento global por debajo de 2 °C respecto de los niveles preindustriales y el crecimiento demográfico futuro es elevado, según un estudio.

Esto significa que 380 millones de personas más podrían sufrir estrés hídrico a mediados de siglo, en comparación con la cifra de 2010.

Aunque el mundo sí cumpla el Acuerdo de París—cuyo objetivo de temperatura es limitar el calentamiento a menos de 2 °C— y el crecimiento demográfico sea bajo, el número de personas expuestas al estrés hídrico podría aumentar de todos modos un 50 % para 2050, en comparación con 2010, según la investigación.

El autor principal explica a Carbon Brief que los aumentos se concentrarán en Oriente Medio, el norte de África y el sur y centro de Asia, regiones que ya afrontan importantes desafíos debido al estrés hídrico.

A punto de quedarse sin agua

Alrededor de dos tercios de la población mundial —4.000 millones de personas— sufren escasez de agua durante al menos un mes al año en el mundo actual.

La disponibilidad de agua se ve afectada por procesos físicos —como la cantidad de precipitaciones, la tasa de evaporación y la geología de la superficie terrestre— y por la gestión humana, mediante presas, extracción de aguas subterráneas y embalses.

En muchos países, la disponibilidad de agua también está determinada por las acciones de otras naciones situadas más aguas arriba. Estos recursos hídricos compartidos se describen como «transfronterizos» e incluyen, por ejemplo, grandes ríos que atraviesan varios países.

El nuevo estudio, publicado en Earth’s Future, examina cómo el cambio climático podría configurar el estrés hídrico a través de las fronteras internacionales. Los autores afirman que el «estrés hídrico» es una medida de la proporción entre el uso y la disponibilidad de agua. Explican en su artículo de investigación que mide específicamente la escasez de agua «impulsada por la demanda»:

«Aquí nos centramos en el estrés hídrico —calculado como la proporción entre el uso y la disponibilidad de agua— porque… refleja bien una idea sencilla sobre la relación entre ambos: cuando el agua abunda, su uso suele tener menos repercusiones que cuando escasea»

Prever la sed

Para la investigación, los autores combinaron datos de modelos hidrológicos y climáticos. Para proyectar el estrés hídrico en 2050, examinaron dos escenarios posibles.

El primer escenario supone que el crecimiento demográfico futuro será bajo y que se lograrán mantener las medidas para limitar el calentamiento global a menos de 2 °C. (Combina el escenario de cambio climático «RCP2.6» y la vía socioeconómica compartida «SSP1».)

El segundo escenario supone que el crecimiento demográfico futuro será elevado y que las emisiones mundiales no alcanzarán su punto máximo hasta 2060. (Combina los escenarios «RCP6.0» y «SSP3».)

La investigación concluye que, en el primer escenario, el número de personas que sufren estrés hídrico se duplicaría para 2050, en comparación con 2010. Esto equivale a 380 millones de personas más que sufrirían estrés hídrico. (Se estima que la población humana total será de poco menos de 10.000 millones para 2050 en este escenario.)

Sin embargo, si tanto las emisiones mundiales como el crecimiento demográfico son bajos, se prevé que el número de personas que sufren estrés hídrico aumente solo un 50 %.

Los mapas siguientes ofrecen una visión global del estrés hídrico (izquierda) y de su cambio relativo (derecha) en 2050, según el escenario de bajas emisiones y bajo crecimiento demográfico (arriba) y el escenario de altas emisiones y alto crecimiento demográfico (abajo).

El mapa de la izquierda muestra la proporción prevista de estrés hídrico en distintas regiones en 2050: 0-0,1 indica ausencia de estrés (amarillo); 0,1-0,2, estrés incipiente (naranja oscuro); 0,2-0,4, estrés moderado (naranja); 0,4-0,7, estrés alto (rojo); y una proporción superior a 0,7, estrés crónico (rojo oscuro).

El mapa de la derecha muestra los cambios relativos en el estrés entre 2010 y 2050: los tonos de azul claro a oscuro indican menos estrés y los tonos de naranja claro a oscuro, más estrés.

La región del Medio Oeste de EE. UU. también podría sufrir estrés hídrico moderado para 2050,Image: Munia et al. (2020)

«No hay muchas zonas nuevas que afronten un alto estrés hídrico, pero las cuencas fluviales ya afectadas sufrirán niveles aún mayores en el futuro. Los aumentos más importantes se registraron en el norte de África, Oriente Medio y el sur y centro de Asia».

El estudio muestra que la región del Medio Oeste de EE. UU. también podría sufrir estrés hídrico moderado para 2050.

La influencia del calentamiento

En la segunda parte del estudio, los autores analizaron los posibles factores que impulsan el estrés hídrico en distintas regiones del mundo.

Entre los posibles factores se incluyeron los cambios en la disponibilidad y el consumo local de agua, así como en su disponibilidad y consumo aguas arriba.

Los cambios en la disponibilidad local de agua se deben en gran medida al cambio climático, explica el profesor Niko Wanders, hidrólogo de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos, quien no participó en la investigación. Le cuenta a Carbon Brief:

«El cambio climático puede alterar los patrones locales de precipitación, pero también la evaporación. Toda el agua que llega a la superficie terrestre puede escurrirse hacia ríos y arroyos y, finalmente, al océano, o bien evaporarse. El cambio climático puede desempeñar un papel importante porque la evaporación depende en parte de la radiación solar y la temperatura».

Sin embargo, los cambios en el consumo local y aguas arriba de agua se deben a las acciones humanas y al crecimiento demográfico.

Wanders afirma que el último factor, la disponibilidad de agua aguas arriba, se ve afectado tanto por el cambio climático como por las acciones de los países situados aguas arriba.

Por ejemplo, el cambio climático puede afectar a la cantidad de agua que fluye desde una fuente hacia los países situados aguas abajo. Una disminución de las nevadas en una cordillera puede reducir la disponibilidad de agua procedente del deshielo en las tierras bajas durante la primavera y el verano. Sin embargo, las acciones humanas, como la extracción de grandes volúmenes de agua de los ríos y la construcción de presas, también pueden afectar a la cantidad de agua que pasa de un país a otro.

Los mapas siguientes muestran los cambios porcentuales en el consumo local de agua (arriba) y su disponibilidad (abajo) en 2050, en comparación con 2010, según el escenario de altas emisiones y alto crecimiento demográfico. En los mapas, el azul indica una disminución porcentual y el rojo, un aumento porcentual.

Cómo podría ser el estrés hídrico en 2050Image: Munia et al. (2020)

Los mapas muestran que, en el futuro, es probable que aumente el consumo de agua —en particular en el África subsahariana y América del Sur—, mientras que su disponibilidad probablemente disminuirá. Según el estudio, el crecimiento demográfico impulsa los grandes aumentos del consumo.

Kummu afirma que el cambio climático probablemente influye en la disminución de la disponibilidad de agua observada en la península arábiga y partes del norte de África. «[Con] el cambio climático, los países poco pueden hacer para mitigar sus efectos».

Añade que, para estos países, un objetivo clave debería ser «presionar a los actores mundiales para que reduzcan las emisiones».

En general, el estudio es «interesante», pero conviene tener presentes sus limitaciones, entre ellas que no considera los cambios en las aguas subterráneas, afirma Wander. (Una investigación reseñada por Carbon Brief concluyó que es probable que el cambio climático afecte significativamente a las aguas subterráneas). Wanders afirma:

«Otra limitación es que no incluyen cómo probablemente se expandirán o reducirán los cultivos en estas regiones. Es posible que, a medida que el agua escasee, deje de ser viable cultivar en muchas de ellas. Cuando desaparecen los cultivos, esto podría [tener un efecto en cadena] sobre la escasez de agua».

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