Por qué debemos replantear el cambio climático como un problema humano, no planetario

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  • La Tierra ha sobrevivido a catástrofes del pasado, pero nuestros sistemas interconectados —alimentación, salud, economías y estabilidad social— son frágiles.

  • Cuando las personas vinculan los efectos climáticos con su salud, sus medios de vida y sus hijos, se sienten más motivadas a actuar.

  • Ya hay soluciones centradas en las personas que generan cambios, desde las granjas flotantes de Bangladesh hasta la gestión de residuos impulsada por la comunidad en la India.

El cambio climático suele presentarse como una catástrofe inminente para nuestro planeta. El planeta en sí resistirá, pero la vida tal como la conocemos está en riesgo. El planeta ha sobrevivido a edades de hielo, impactos de asteroides y extinciones masivas. Lo que hoy está en peligro es la civilización humana, nuestra salud, nuestras economías, nuestros sistemas alimentarios y la estabilidad social.

También están en riesgo la biodiversidad, los ecosistemas y otras innumerables especies que sostienen el delicado equilibrio de la vida del que dependemos.

Para abordar realmente el cambio climático, debemos replantear el relato, pasando de salvar la Tierra a salvarnos a nosotros mismos. Mi trayectoria como defensora del clima, junto con datos globales y soluciones reales, demuestra por qué esta mirada centrada en las personas es vital.

El planeta sobrevivirá; los seres humanos quizá no

La Tierra ha soportado cinco extinciones masivas en sus 4.500 millones de años de historia. La más devastadora, la extinción del Pérmico-Triásico, hace 252 millones de años, eliminó casi el 96% de las especies marinas. Sin embargo, a lo largo de milenios, la Tierra regeneró sus ecosistemas.

Los seres humanos, en cambio, no tienen ese lujo.

Hemos construido sistemas frágiles e interdependientes —ciudades, cadenas alimentarias, economías— que son muy vulnerables a las alteraciones. Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, es probable que el calentamiento global superar los 1,5 grados Celsius en las próximas dos décadas, a menos que se produzcan reducciones drásticas de las emisiones.

Este calentamiento acelerará las olas de calor extremo, la subida del nivel del mar y el colapso de la biodiversidad que sustenta los sistemas humanos de alimentación y agua.

  • La Organización Mundial de la Salud estima que más de 250.000 personas ya mueren cada año a causa de los efectos del cambio climático, como la malnutrición, el estrés por calor y las enfermedades transmitidas por vectores.

  • Solo en la India, en 2023 se registraron más de 100 muertes relacionadas con el calor en un solo mes de verano, y las pérdidas de cultivos aumentaron debido a lluvias irregulares e inundaciones.

  • UNICEF informa de que 1.000 millones de niños en todo el mundo corren un “riesgo extremadamente alto” debido a amenazas relacionadas con el clima, como las inundaciones, la sequía y la contaminación atmosférica.

El cambio climático no supone el fin del mundo; supone el fin de nuestro modo de vida.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial frente al cambio climático?

Personalizar el cambio climático impulsa la acción

El calentamiento global a menudo parece abstracto. El deshielo de los glaciares o la subida del nivel del mar suenan lejanos. Sin embargo, cuando vinculamos los efectos climáticos con la vida cotidiana de las personas, el problema se vuelve urgente y real:

  • El Swiss Re Institute prevé que el cambio climático sin control podría reducir el producto interior bruto mundial hasta en un 18% para 2050, y los países del sur de Asia y del África subsahariana serían los más afectados.

  • Las inundaciones de Pakistán de 2022, provocadas por unas lluvias monzónicas intensificadas, según se informa, afectaron a 33 millones de personas, destruyeron cultivos y desplazaron a comunidades enteras, lo que pone de manifiesto cómo las alteraciones climáticas amenazan los sistemas alimentarios, de vivienda y de salud pública.

  • El Centro de Seguimiento de los Desplazamientos Internos informó de que 32,6 millones de personas fueron desplazadas en 2022 por desastres relacionados con el clima, más que por conflictos y violencia juntos.

Cuando las personas ven que el cambio climático amenaza su hogar, su empleo, su salud o sus hijos, actúan.

Las soluciones centradas en las personas ya funcionan

Las comunidades de todo el mundo no se quedan de brazos cruzados. Están innovando con soluciones centradas en las personas que protegen a la población y preservan el medio ambiente.

Bangladesh: adaptarse mediante la innovación

Ante las crecientes inundaciones, los agricultores bangladesíes han desarrollado granjas flotantes, que cultivan hortalizas en balsas fabricadas con jacintos de agua. Esta adaptación garantiza la seguridad alimentaria pese a las crecientes alteraciones climáticas.

Image: REUTERS/Mohammad Ponir Hossain

Dinamarca: ciudades sostenibles para una vida mejor

Copenhague ha sido pionera en la planificación urbana centrada en la bicicleta y en los tejados verdes, con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en 2025. Estas innovaciones urbanas mejoran no solo la resiliencia climática, sino también la calidad de vida de los ciudadanos, con menos tráfico, aire más limpio y mejor salud.

El primer ministro danés, Mette Frederiksen, y el primer ministro irlandés (Taoiseach), Leo Varadkar, circulan en bicicleta por Copenhague, Dinamarca, el 4 de octubre de 2019Image: Ritzau Scanpix/Ida Guldbaek Arentsen vía REUTERS

India: residuos, comunidad y clima

En Rajastán, a través de Trash Company, hemos liderado iniciativas de gestión de residuos basadas en la narración de historias y en la participación comunitaria. También nos hemos asociado con una de las franquicias de la Indian Premier League para gestionar los residuos de los estadios durante la temporada de cricket, convirtiendo eventos de gran afluencia de público en modelos de sostenibilidad.

Al enfocar los residuos como una cuestión de salud pública, dignidad y orgullo, observamos cambios de comportamiento muy significativos. Desde el personal de los estadios hasta los aficionados, todos empezaron a asumir su responsabilidad, al igual que las mujeres de las aldeas rurales, que adoptaron la gestión de residuos plásticos cuando vieron los beneficios directos para sus familias y comunidades.

Durante mi charla TEDx, subrayé que son las narrativas locales, y no los mandatos desde arriba, las que impulsan una acción significativa. Ya sea un grupo juvenil que organiza una jornada de limpieza o un barrio marginal que innova con inodoros de compostaje, cuando las personas se ven a sí mismas en la historia climática, se convierten en agentes climáticos.

El cambio climático exige que las políticas reflejen las realidades humanas

Los gobiernos y las instituciones deben ir más allá de las métricas de carbono y diseñar políticas arraigadas en la experiencia humana, y ya existen algunas iniciativas prometedoras:

  • Las cooperativas energéticas locales de Alemania capacitan a los ciudadanos para invertir en energías renovables mediante modelos de participación, como proyectos comunitarios de energía solar y eólica, lo que garantiza beneficios locales.

  • La iniciativa de la Gran Muralla Verde de la Unión Africana ha restaurado más de 20 millones de hectáreas de tierra y ha creado cientos de miles de empleos a finales de 2018.

  • El Desafío Cero Neto del Foro Económico Mundial fomenta alianzas público-privadas para descarbonizar la industria pesada, garantizando al mismo tiempo la equidad social.

Estos modelos demuestran que la acción climática centrada en las personas no solo es posible, sino también escalable.

Cuando destacamos las formas en que el cambio climático amenaza nuestra salud, seguridad, alimentación, empleos y hogares, y damos visibilidad a personas reales que resuelven problemas reales, creamos una historia que inspira.

Dejemos de intentar “salvar la Tierra” y empecemos, en cambio, a salvarnos a nosotros mismos.

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