Necesitamos incentivar la innovación, subsanar las ineficiencias del mercado y proteger los recursos genéticos vitales para combatir el hambre mundial.
Muy pocos agricultores del mundo pueden acceder a semillas mejoradas y de calidad, que ofrecen mayores rendimientos y una mayor resistencia a la sequía.
Las semillas mejoradas también pueden ayudar a combatir el cambio climático y posibilitar la restauración de tierras.
Se dice que Norman Borlaug salvó mil millones de vidas. Sus revolucionarias nuevas variedades de trigo impulsaron el rendimiento en México, Pakistán e India, y dieron inicio a la revolución verde. Al prevenir la hambruna y el hambre generalizadas, su labor le valió el Premio Nobel de la Paz en 1970.
Pero 50 años después, la población humana se ha más que duplicado y el número de personas que padecen hambre vuelve a aumentar. Según las tendencias actuales, el hambre mundial afectará a 840 millones de personas en 2030, frente a los 690 millones actuales.
Borlaug necesitó dos décadas para desarrollar sus nuevas variedades, pero la mejora vegetal ha evolucionado desde entonces. La mejora vegetal actual combina las últimas innovaciones en biología celular y genética.
Los científicos incluso pueden localizar una sola letra entre 16 000 millones en el ADN del trigo y sustituirla por otra.
Por supuesto, la diferencia entre entonces y ahora es como de la noche al día. Las últimas tecnologías de semillas permiten mejorar todo el espectro de cultivos alimentarios de forma más precisa y eficiente que nunca. Podemos desarrollar tomates más sabrosos y nutritivos, cacao resistente a enfermedades, trigo bajo en gluten, cacahuetes con alto contenido en ácido oleico, mandioca con mayor contenido de carotenoides, maíz resistente a la sequía, y mucho más. En lo que respecta a la mejora vegetal, estamos realmente al borde de otra revolución.
Pero para combatir el hambre mundial necesitamos más que eso. Necesitamos incentivar la innovación, subsanar las ineficiencias del mercado y proteger los recursos genéticos vitales. Necesitamos alinear con urgencia los incentivos del sector privado con las necesidades del sector público, y tender puentes entre ambos.
Con esto en mente, más de 200 organizaciones del sector de semillas firmaron una declaración este mes, comprometiéndose a apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y, como parte de ello, a pedir una colaboración urgente entre los sectores público y privado.
Entre los signatarios figuran empresas familiares, pequeñas y medianas empresas, cooperativas y multinacionales como Bayer, Syngenta y Corteva, así como asociaciones nacionales de semillas de todo el mundo.
Muy pocos agricultores del mundo pueden acceder a semillas mejoradas y de calidad, que ofrecen mayores rendimientos y una mayor resistencia a la sequía. Pero redunda en el interés de todos que puedan hacerlo. En un mundo ideal, podrían tomar decisiones informadas sobre las semillas y construir sistemas de semillas sólidos y eficaces que vinculen los mercados formales e informales.
Alianzas más sólidas
Por ello, el sector de semillas está interesado en encontrar nuevas formas de cooperar con todos los socios, tanto públicos como privados. Queremos crear sinergias que aumenten nuestras probabilidades de lograr soluciones viables para todos. Como parte de la declaración, por tanto, la industria de semillas acoge con satisfacción la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios de la ONU, prevista para septiembre de 2021, que consideramos una oportunidad fundamental para construir un entendimiento común y soluciones.
No hay tiempo que perder. Una mayor seguridad alimentaria mitigará el hambre mundial y favorecerá el progreso en materia de salud, educación y estabilidad política.
Las semillas mejoradas también pueden ayudar a combatir el cambio climático. Pueden posibilitar la restauración, rehabilitación y conservación de tierras.
La declaración, por tanto, es una expresión de oportunidad. Las semillas son la piedra angular de nuestra agricultura, y la tecnología disponible nos permite mejorar nuestras semillas más rápido y con más precisión que nunca.
Al igual que en la lucha contra la pandemia, abordar la actual crisis alimentaria requiere un esfuerzo concertado de los agentes públicos y privados. ¿Realmente podemos acabar con el hambre mundial sin que los agricultores tengan un mejor acceso a semillas mejoradas?
Conversaciones más constructivas
Para avanzar, sin embargo, necesitaremos conversaciones constructivas y honestas sobre la innovación en la mejora vegetal. Para desbloquear los beneficios de la innovación en semillas, los gobiernos deben ayudar a garantizar que los agricultores tengan un amplio acceso a semillas de calidad y puedan elegir entre ellas. Esto seguirá siendo así incluso cuando debatamos nuevos métodos agrícolas, incluida la agricultura regenerativa en general.
En segundo lugar, debemos debatir las formas en que podemos mejorar la protección y el uso de los recursos genéticos. Los mejoradores vegetales necesitan acceso a los acervos genéticos más amplios de las especies cultivadas, los cofres del tesoro que contienen nuevas soluciones para mejores plantas. Algunos recursos genéticos se conservan en bancos de germoplasma, pero otros crecen en estado silvestre. Algunos de ellos podrían ser inaccesibles o estar amenazados de extinción. Y algunos aún no se han descubierto.
En tercer lugar, en un mundo ideal, podemos armonizar la regulación de los mercados internacionales de semillas, incluidas las normativas fitosanitarias (para controlar las enfermedades de las plantas) y los derechos de propiedad intelectual, lo que puede ayudar a liberar el potencial del sector privado.
En muchos países, desde Colombia hasta Vietnam, la pertenencia al Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) ha estimulado la innovación, ha contribuido a crear industrias enteras, ha incrementado los rendimientos de los cultivos y ha mejorado los medios de vida. Ampliar este convenio más allá de los 76 países actuales permitirá abrir los mercados locales en beneficio de agricultores y consumidores por igual.
El sector de semillas ha logrado enormes avances en la producción de alimentos desde la domesticación de los cultivos. Con el cambio climático y el crecimiento de la población cada vez más cerca, debemos colaborar mejor para adelantarnos a esta curva. La declaración del sector de semillas de este mes es otro paso importante hacia estos objetivos compartidos. El sector de semillas está listo para participar.




