Debemos proteger el 30% del planeta para 2030. Así podemos lograrlo

A female adult jaguar sits atop a tree at the Mamiraua Sustainable Development Reserve in Uarini, Amazonas state, Brazil, June 5, 2017. REUTERS/Bruno Kelly SEARCH "JAGUARS AMAZON" FOR THIS STORY. SEARCH "WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES. TPX IMAGES OF THE DAY - RC1707E4E950
We are losing species at a rate 1000 times greater than the natural extinction rate.Image: REUTERS/Bruno Kelly
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En un momento en que el mundo lucha por cumplir el Acuerdo de París sobre el Clima y por evitar la sexta extinción masiva de la Tierra, un equipo internacional de científicos ha publicado una vía de acción: un Pacto Mundial por la Naturaleza.

El plan, respaldado por la ciencia y publicado en Science Advances, propone metas ambiciosas para la conservación de la naturaleza como la vía más eficaz para hacer frente a la crisis de extinción y ayudarnos a evitar un cambio climático catastrófico, antes de que sea demasiado tarde.

El pacto exige que el 30% del planeta esté protegido para 2030, y que un 20% adicional se mantenga o restaure a un estado natural y se designe como zonas de estabilización climática.

La relación entre biodiversidad y cambio climático

La biodiversidad (la variedad de la vida en la Tierra, desde las especies hasta los ecosistemas) está estrechamente relacionada con el cambio climático. Los bosques tropicales, por ejemplo, albergan más de la mitad de todas las especies terrestres y capturan más de nuestra contaminación por carbono que cualquier otro ecosistema terrestre. También secuestran mucho más carbono que las monoculturas plantadas.

Lo mismo ocurre con otros ecosistemas, como los manglares intactos y los lechos de pastos marinos, que son lugares de gran biodiversidad y almacenan más carbono que las zonas costeras degradadas.

Pero ya hemos transformado más de la mitad de la superficie terrestre para producir nuestros alimentos y hemos dañado gravemente nuestros océanos. Como resultado, no solo estamos perdiendo especies a un ritmo 1000 veces superior a la tasa natural de extinción, sino que también estamos perdiendo la capacidad del mundo natural para librarnos de nuestra propia contaminación.

En la actualidad, el 45% del planeta sigue en un estado natural o seminatural. Pero esta situación está cambiando rápidamente, lo que ejerce una presión severa sobre la supervivencia de muchas especies y contribuye a acelerar el cambio climático. En los últimos años, el 15% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero procedió de la tala y los incendios forestales solo en Indonesia y Brasil.

La ciencia muestra que nos acercamos a puntos de inflexión en todos los frentes. Si no se revierten las tendencias actuales de emisiones de gases de efecto invernadero, la conversión de hábitats naturales y la caza furtiva de grandes animales, será imposible mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C. Muchos ecosistemas y especies simplemente se desintegrarán y desaparecerán.

Los argumentos a favor de la conservación

Sabemos que las áreas protegidas bien gestionadas son eficaces para salvaguardar la biodiversidad y aumentar la resiliencia de los ecosistemas, tanto en tierra como en el océano. En las reservas marinas donde se prohíbe la pesca comercial, la biomasa de peces es seis veces mayor que en las zonas no protegidas adyacentes. Las zonas cercanas también se benefician del desbordamiento de peces, que ayuda a repoblar las pesquerías locales.

Los gobiernos acordaron proteger el 17% de la superficie terrestre y el 10% del océano para 2020. Pero hoy nos estamos quedando cortos, con un 15% de la tierra protegida y un 7% del océano.

Más importante aún, la literatura científica indica de forma abrumadora que estos objetivos actuales son insuficientes para evitar extinciones, detener la pérdida de biodiversidad o mantener los servicios clave de los ecosistemas.

Un nuevo pacto

El Pacto Mundial por la Naturaleza analizó qué proporción del planeta necesitamos mantener para garantizar que nuestros ecosistemas sigan albergando una gran abundancia de especies y prestando servicios esenciales para la vida humana, incluido el secuestro de carbono.

El estudio utilizó las clasificaciones existentes de ecorregiones como marco para evaluar el porcentaje de recursos terrestres, de agua dulce y oceánicos que deben quedar cubiertos por medidas de protección. El análisis también examinó las áreas clave para la biodiversidad, los puntos calientes de biodiversidad y los depósitos de carbono de bosques antiguos, así como la conectividad entre áreas protegidas, lo cual es importante para las especies que migran o requieren hábitats extensos.

El Pacto Mundial por la Naturaleza concluye que necesitamos proteger al menos el 30% de la superficie de la Tierra para 2030, y ofrece un marco para distribuir este 30% entre las áreas más importantes para la biodiversidad.

Pero eso no basta. Dado que los sumideros terrestres de carbono absorben actualmente una cuarta parte de las emisiones, los científicos concluyen que, si queremos mantenernos por debajo de un escenario de calentamiento de 1,5 °C, debemos designar un 20% adicional del planeta como zonas de estabilización climática.

Las zonas de estabilización climática abarcarían reservas naturales de carbono, como los manglares, la tundra, y los bosques boreales y tropicales. En estas zonas es necesario restringir la conversión de la tierra. Por ejemplo, en lugares críticos como el Amazonas, debemos mantener al menos el 85% de la cubierta forestal para evitar que se convierta en sabana. El Amazonas genera sus propios patrones de lluvia y clima. Pero si se tala más del 15% del bosque actual, perderá su capacidad de generar por sí mismo suficiente lluvia para mantenerse como es, con consecuencias para los patrones climáticos globales.

Para alcanzar un 30% de áreas protegidas más un 20% de zonas de estabilización climática, el Pacto Mundial por la Naturaleza destaca el papel esencial de los pueblos indígenas como custodios tradicionales de sus tierras y medios de vida.

¿Y qué pasa con otras amenazas?

Como complemento a los objetivos de protección, el Pacto Mundial por la Naturaleza ofrece recomendaciones de política para reducir las amenazas que ejercen presión sobre el mundo natural, tales como:

- Frenar y detener la tala de hábitats naturales intactos para la agricultura, dirigir las tierras de cultivo hacia terrenos ya degradados y centrarse en reducir el desperdicio de alimentos

- Implementar enfoques proactivos para gobernar los proyectos de carreteras, presas y desarrollo energético

- Gestionar las pesquerías conforme a objetivos científicos

- Reducir la contaminación por plásticos y sustancias químicas, que daña el aire, el agua, la tierra y las especies de las que dependemos

¿Cuánto costará?

El Pacto Mundial por la Naturaleza calcula que el costo de las medidas de conservación de la naturaleza en la mitad de la Tierra podría ascender a 100.000 millones de dólares al año. El gasto actual en conservación es inferior al 10% de esa cifra. Será necesario contar con fuentes de financiación adicionales, incluida la inversión del sector privado. Sin embargo, la conservación abrirá nuevas oportunidades y beneficios financieros directos. Las estimaciones sugieren que el aumento de los beneficios anuales podría oscilar entre 53.000 millones de dólares en la industria pesquera y 4,3 billones de dólares en la industria de seguros.

Es hora de actuar

La buena noticia es que combinar el Acuerdo de París sobre el Clima con el Pacto Mundial por la Naturaleza ofrece una vía clara para la acción. Si garantizamos que al menos la mitad del planeta se encuentre en un estado natural intacto para 2030 y lo combinamos con medidas de transición energética, aún podremos detener la tendencia actual de pérdida de especies y mantener el aumento de la temperatura media global por debajo de 1,5 °C.

El mensaje es claro, y también lo es la vía. Pero el tiempo se agota. Debemos adoptar una postura audaz y actuar en consecuencia ahora. ¿Se une a nosotros?

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