La pandemia de COVID-19 ha hecho retroceder la representación de las mujeres líderes un 68%, aunque las investigaciones muestran que las mujeres en puestos de liderazgo gestionan mejor las crisis.
Los rasgos del liderazgo de las mujeres están demostrando ser más eficaces, por lo que debemos asegurarnos de que se las escuche.
Estas son las lecciones de cuatro mujeres líderes sobre por qué es crucial cerrar la brecha de género en el liderazgo.
Ante las dudas que suscitan los compromisos, logrados con gran esfuerzo en la COP26, sobre si nuestros líderes han sido lo bastante audaces en su acuerdo, examinamos los rasgos de liderazgo que necesitan las organizaciones para contribuir eficazmente a la agenda de sostenibilidad.
En nuestro reciente informe, Configurar la organización sostenible, identificamos los comportamientos que generan resultados organizativos más inclusivos y sostenibles: los que fomentan las «conexiones humanas» al defender los valores y las necesidades de diversas partes interesadas; impulsan la «inteligencia colectiva» mediante la toma de decisiones con participación de las partes interesadas; y, por último, promueven la «rendición de cuentas en todos los niveles».
En los últimos dos años, los líderes han tenido que tomar muchas decisiones sin precedentes, y en distintos sectores se han producido numerosos experimentos naturales de liderazgo responsable —aquel que adopta una perspectiva a largo plazo y tiene en cuenta el interés público—. A partir de estas observaciones, cobra cada vez más fuerza la investigación sobre la eficacia singular de las perspectivas de liderazgo de las mujeres. En los gobiernos, tanto a nivel nacional como en los niveles más locales, el liderazgo de las mujeres se asocia con menos muertes y una respuesta más rápida. En las empresas, las mujeres líderes han demostrado ser más motivadoras y comunicativas durante un período de miedo y aislamiento.
Sin embargo, según el Atlas Mundial de las Mujeres, solo cuatro países han alcanzado la paridad entre mujeres y hombres en el parlamento, y no hay ningún país en el mundo donde las sociedades anónimas cotizadas (las que rinden cuentas a los inversores) tengan igual número de mujeres y hombres en sus consejos de administración.
La República Dominicana y Esuatini son los únicos países del mundo donde mujeres y hombres han alcanzado la paridad en los puestos directivos de alto y medio nivel. Según el Informe sobre la Brecha de Género 2021 del Foro Económico Mundial, la pandemia ha hecho retroceder la representación de las mujeres líderes un 68%; una inversión de la tendencia que afectará a mucho más del 50% de la población.
Si los rasgos del liderazgo de las mujeres están demostrando ser más eficaces en este momento de nuestra historia, ¿qué podemos hacer para garantizar que las perspectivas de las mujeres líderes beneficien a nuestras instituciones y al futuro? En Forum Global Leaders, nuestro equipo se compromete deliberadamente a celebrar que el 50% de los 100 líderes destacados menores de 40 años que reconocemos cada año sean mujeres, para contrarrestar la percepción pública. Nuestro proceso público de nominación recibe unas 1500 candidaturas cada año; en promedio, el 70% corresponde a hombres y, en algunas regiones, el 90%, una señal de que el mundo sigue percibiendo el liderazgo en los espacios públicos como una actividad masculina.

Dada la escasa representación actual de las mujeres en puestos de liderazgo en todos los sectores, en este artículo presentamos sus perspectivas. Aunque por ahora sean una minoría en nuestras organizaciones, esperamos que, al difundir sus conocimientos, experiencias y ejemplos como modelos a seguir, se adopten más ampliamente las cualidades de liderazgo y se reconozca a líderes que han demostrado su eficacia para construir sociedades inclusivas y sostenibles de forma decisiva.
El liderazgo de las mujeres nos beneficia a todos
Sarah Chen, The Billion Dollar Fund for Women, cofundadora y socia directora
Cuando las mujeres se convierten en líderes, muestran a otras mujeres lo que es posible. El efecto de volante de inercia empieza a hacerse notar a medida que cada vez más mujeres llegan a puestos de liderazgo y, algo fundamental, cambian la dinámica en las mesas donde se toman decisiones. Los estudios han demostrado que «una mujer sola» no basta, y que la conversación cambia de manera significativa cuando hay una masa crítica de mujeres en los consejos de administración: aportan escucha activa, colaboración y una mayor disposición a abordar cuestiones difíciles para resolver problemas de forma no solo audaz, sino también sostenible.
Lo veo de primera mano cada día en Beyond The Billion, donde las fundadoras crean desde dispositivos médicos basados en nanofibras que ayudarán al cuerpo humano a curarse por sí mismo, hasta plataformas de comercio electrónico para solicitar viajes que conectan comunidades y las ayudan a prosperar; también hay financiadoras como Andrée-Lise Méthot, que creó la mayor firma canadiense de capital riesgo privado de tecnologías limpias, que ahora gestiona más de 500 millones de dólares canadienses en activos. El liderazgo de las mujeres no solo es clave para construir un futuro sostenible e inclusivo, sino que también es transformador.
Al celebrar el liderazgo femenino, es importante no imponer a las mujeres estándares imposibles. Debemos celebrar toda la variedad de estilos de liderazgo que aportan las mujeres; eso nos beneficia a todos.
Elegir mejores líderes
Victoria Alonsoperez, Chipsafer, fundadora y directora ejecutiva
En este mundo hay tres grandes males: la corrupción, la mediocridad y el mal liderazgo. Debemos empezar a elegir mejores líderes, sin importar su género. Si solo tuviéramos grandes líderes, sin duda habría tanto mujeres como hombres en puestos de liderazgo. Es absurdo pensar que durante la mayor parte de la historia reciente las mujeres no participaron en decisiones importantes, pese a representar la mitad de la población. ¿Te imaginas cuánto se podría haber avanzado si hubiera participado la otra mitad de la población?
No se trata solo de representar a un género u otro; el gran liderazgo consiste en reconocer que necesitamos cambios, y rápido, además de aportar la visión necesaria para avanzar. Un gran líder siempre dará prioridad a la sostenibilidad y la inclusión en la toma de decisiones. Cuando comprendamos que el verdadero liderazgo trasciende el género y aprovecha la tecnología para aumentar la transparencia en la toma de decisiones, evolucionaremos como sociedad.
Las mujeres necesitan un lugar en la mesa
Dra. Neema Kaseje, Médicos Sin Fronteras, cirujana
El mundo afronta múltiples crisis: el cambio climático, la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, los conflictos persistentes y los disturbios civiles. Las mujeres y los niños suelen sufrir sus consecuencias con mayor intensidad, desde posiciones más vulnerables y con menos recursos para hacer frente a estos desafíos.
Durante la pandemia de COVID-19, observamos que los avances mundiales en los indicadores de salud maternoinfantil se erosionaban. En Kenia, vimos cómo aumentaban rápidamente las tasas de embarazo adolescente. Y, pese a soportar las consecuencias, las mujeres a menudo no participan en la definición de los problemas más difíciles de la actualidad. Tampoco participan cuando se elaboran las soluciones. Excluir a quienes más sufren las consecuencias implica perder oportunidades de comprender adecuadamente los desafíos y, aún más importante, significa que es poco probable que las soluciones desarrolladas sean eficaces y sostenibles con el tiempo.
Las mujeres aportan una perspectiva distinta y una experiencia vivida diferente, aspectos esenciales para definir adecuadamente los desafíos y desarrollar soluciones. Cuando las mujeres están en la mesa, los resultados son distintos y el impacto potencial es aún mayor. En el ámbito de la salud mundial, solo el 25% de los principales líderes son mujeres. La comunidad mundial de la salud no es la única. Las imágenes recientes del G20 y la COP26 muestran a muy pocas mujeres líderes. A menudo se menciona la falta de una cantera de talento como motivo de la escasez de mujeres líderes.
Hay una solución. Durante los últimos 4 años, he trabajado con adolescentes y mujeres de comunidades vulnerables para desarrollar sus habilidades de liderazgo e involucrarlas en intervenciones sanitarias. Como resultado, hemos logrado mantener eficazmente el acceso a los servicios de salud esenciales durante la pandemia de COVID-19; no se registraron embarazos y el 100% de las niñas volvió a la escuela tras participar en nuestro programa. La inclusión de mujeres y adolescentes da resultado y transforma de forma sostenible la salud y los resultados sociales.
El liderazgo de las mujeres beneficia al planeta
Dra. Marga Gual Soler, SciDipGLOBAL, fundadora y directora ejecutiva
¿Y si las mujeres y los hombres lideraran nuestro mundo en igualdad de condiciones, con el respaldo de la ciencia y las pruebas? ¿Serían diferentes nuestro planeta y las decisiones que tomamos para las generaciones futuras? Esa fue la pregunta que intenté responder en 2019 como parte de la mayor expedición a la Antártida integrada exclusivamente por mujeres hasta la fecha. Junto con 100 mujeres de 33 países y 25 disciplinas distintas, nuestro objetivo era dar mayor visibilidad al liderazgo de las mujeres y al impacto colectivo que tienen al liderar un futuro más sostenible. No solo es lo correcto, sino también lo más sensato.
La participación de las mujeres en la toma de decisiones beneficia al planeta: las investigaciones muestran una clara relación entre el liderazgo de las mujeres y los resultados favorables al medioambiente. Por ejemplo, es más probable que los países con una mayor proporción de mujeres en el parlamento ratifiquen tratados medioambientales internacionales, creen áreas protegidas y adopten políticas más estrictas contra el cambio climático. Los países donde las mujeres gozan de mayor estatus social y político tienen menos emisiones y una menor huella climática.
El estilo de liderazgo de las mujeres también favorece el pensamiento a largo plazo, la colaboración, la transparencia y la inclusión; en la comunidad YGL, esto se manifiesta en el poder del «nosotros». Debemos reconocer las contribuciones de las mujeres como responsables de la toma de decisiones, partes interesadas, educadoras y expertas, más allá de las fronteras y los sectores, para impulsar soluciones a largo plazo. Es hora de comprender que las mujeres son la pieza que falta en nuestros esfuerzos globales por proteger y regenerar el planeta.




