Por qué el aire limpio debe ocupar un lugar central en la agenda de financiación climática

Clean air: Air pollution in the city. Woman wearing face mask for protection.
Investors must aim to achieve more with their climate funding by prioritizing projects that are also beneficial for clean air.Image: Getty Images/iStockphoto
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  • La contaminación del aire no solo está acelerando el cambio climático, sino que también causa millones de muertes cada año y es un factor silencioso del declive económico.

  • Muchas soluciones al cambio climático también pueden mejorar la calidad del aire, a menudo con un coste adicional mínimo, por lo que abordar ambos problemas a la vez tiene sentido desde el punto de vista económico.

  • Los inversores deben procurar obtener más resultados con su financiación climática dando prioridad a proyectos que también beneficien a la calidad del aire.

Mientras los líderes mundiales se reúnen en Davos para hacer frente a los dos desafíos de la crisis climática y la inestabilidad económica, un asunto urgente no recibe toda la atención que merece: el aire limpio.

La contaminación del aire no solo está acelerando el cambio climático a un ritmo alarmante, sino que también causa millones de muertes cada año y es un factor silencioso del declive económico. Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire le cuesta a la economía mundial 5 billones de dólares al año en pérdidas de bienestar. Invertir en la calidad del aire puede ayudar a los países a ser más resilientes ante los desafíos climáticos, reducir el gasto sanitario y aumentar la productividad. Pese a ello, menos del 1 % del gasto mundial en desarrollo se destina al aire limpio.

En este contexto, está claro que la calidad del aire ya no puede quedar relegada en la lucha por un futuro sostenible.

Dar prioridad al aire limpio en la financiación climática

Sin embargo, una y otra vez se ha relegado esta cuestión. En la COP29 del año pasado, gran parte de la atención se centró en ampliar la financiación climática. Pero el resultado final no estuvo a la altura. Los fondos prometidos no respondieron adecuadamente a la magnitud del problema y no abordaron en absoluto la urgente necesidad de incorporar medidas sobre la calidad del aire a los modelos de financiación. Se trata de una omisión grave.

Al dar prioridad al aire limpio en la financiación climática, podemos crear oportunidades económicas duraderas para empresas, gobiernos y personas de todo el mundo, mejorar la salud de la ciudadanía y la aceptación de las políticas, y garantizar al mismo tiempo que nadie se quede atrás en la transición hacia un mundo más limpio y sostenible.

La acción climática significativa se ve frenada por su propio enfoque limitado. Es un error tratar la acción climática, la salud y el desarrollo económico como asuntos separados; no podemos abordar uno sin atender a los demás. El aire limpio se encuentra en la intersección de los tres, y actuar ahora aportará beneficios inmediatos para la salud de las comunidades, fortalecerá las economías y ayudará al clima.

Medidas como la transición a los vehículos eléctricos o el cierre de centrales de carbón ofrecen importantes beneficios a largo plazo para la mitigación del cambio climático. Además, también aportan beneficios inmediatos y tangibles para la calidad del aire. Casi de la noche a la mañana, disminuyen las hospitalizaciones y los ataques de asma, se reducen drásticamente los costes sanitarios, aumenta la productividad y se salvan vidas. Cuando los responsables de formular políticas pueden mostrar estos beneficios prácticos, pueden generar apoyo público a medidas más ambiciosas.

Clean Air Fund

Muchas soluciones al cambio climático también pueden mejorar la calidad del aire, a menudo con un coste adicional mínimo o nulo, por lo que abordar ambos problemas a la vez tiene sentido desde el punto de vista económico.

Es preciso desarrollar y utilizar instrumentos financieros como los bonos verdes, los bonos sociales y la financiación basada en resultados. Los gobiernos, los financiadores internacionales y los inversores privados deben procurar obtener más resultados con su financiación climática dando prioridad a proyectos que también beneficien a la calidad del aire, poniendo subvenciones y préstamos a bajo coste a disposición de los países más contaminados y vulnerables, y aprovechando toda la financiación para impulsar inversiones ampliables en aire limpio.

En Clean Air Fund, hemos visto de primera mano el impacto de nuestro enfoque. Gracias a nuestro apoyo a OpenAQ, una plataforma de datos de código abierto y acceso abierto, Azjargal Tsogtsaikhan, embajador comunitario, ha recopilado y publicado datos sobre la calidad del aire en tiempo real y ha colaborado con investigadores, activistas y ONG para impulsar medidas a favor del aire limpio en Mongolia. En Rybnik, la «capital del esmog» de Polonia, nuestra entidad beneficiaria Polish Smog Alert ha hecho campaña con éxito a favor de medidas que reducen a la vez la contaminación del aire y los gases de efecto invernadero, entre ellas la sustitución de las estufas de carbón obsoletas por fuentes de calefacción más limpias y el refuerzo de la aplicación de las prohibiciones de quemar carbón. Estas iniciativas no solo mejoran la calidad del aire, sino que también estimulan nuevos mercados, crean empleo y respaldan el desarrollo de economías resilientes y sostenibles.

En Davos, los líderes mundiales deben empezar a pensar de forma más amplia en los beneficios que puede aportar la financiación climática. Al dar prioridad al aire limpio en la financiación climática, podemos crear oportunidades económicas duraderas para empresas, gobiernos y personas de todo el mundo, mejorar la salud de la ciudadanía, aumentar el impacto de las políticas y garantizar que nadie se quede atrás en la transición hacia un mundo más limpio y sostenible.

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