Por qué 2017 volvió a batir un preocupante récord de temperatura

Smoke from the Wallow Wildfire billows over the White Mountains as the sun sets in Springerville, Arizona June 8, 2011. The wildfire, believed to be sparked by inattentive campers, blazed unchecked for an 11th day in eastern Arizona on Wednesday, leaving at least 600 square miles of pine forest blackened and menacing several mountain towns near the New Mexico border. REUTERS/Joshua Lott (UNITED STATES - Tags: DISASTER ENVIRONMENT)
2017 has set a new record for the hottest year ever recorded, and the earth isn't cooling any time soon.Image: REUTERS/Joshua Lott
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Nuevos máximos

El año pasado estableció un sombrío nuevo récord de calor para el planeta. Según los datos de la NASA recopilados por The Guardian, 2017 fue el segundo año más caluroso jamás registrado, y el más caluroso si no tenemos en cuenta los años en que la influencia de El Niño elevó las temperaturas.

2017 no solo fue el año más caluroso sin El Niño, con un margen de 0,17 °C (0,306 °F) respecto a 2014, sino que también fue más caluroso que 2015, recordado por los efectos perturbadores de uno de los episodios de El Niño más intensos jamás registrados.

El Niño forma parte del ciclo natural de la Tierra y no es consecuencia del cambio climático. Estos años anormalmente cálidos forman parte de una oscilación climática conocida como El Niño-Oscilación del Sur, o ENSO, un ciclo que alterna entre años cálidos de El Niño, años neutros y años anormalmente fríos llamados La Niña. Algunos efectos de El Niño —por ejemplo, la sequía de 2015 en el sur de África— se parecen inquietantemente a lo que imaginamos que podría ocurrir en las zonas más vulnerables del mundo a medida que se agrava el cambio climático.

Ahora parece que las temperaturas de lo que llamamos un «año neutro», uno que no está influido por el calentamiento a corto plazo causado por El Niño, podrían estar alcanzando niveles similares, con consecuencias impredecibles. La diferencia es evidente al observar el historial de los récords de temperatura; el redactor de The Guardian, Dana Nuccitelli compara los años 2017 y 1972, que tuvieron niveles similares de actividad solar y fueron ambos neutros con respecto a la ENSO. Sin embargo, en promedio, 2017 fue 0,9 °C (1,62 °F) más caluroso que 1972.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Detener el calentamiento global puede parecer una hazaña imposible, pero nuevas pruebas sugieren que los seres humanos pueden desempeñar un papel más importante de lo que pensamos. Por primera vez, un nuevo estudio publicado en Nature Climate Change incorporó el comportamiento humano a un modelo del cambio climático. Combinó los posibles resultados de las decisiones humanas —desde acciones sencillas, como instalar paneles solares— con las incertidumbres del mundo físico que determinan la respuesta del planeta a una mayor concentración de gases de efecto invernadero.

El estudio concluye que, al tener en cuenta la respuesta humana al cambio climático, las temperaturas globales podrían variar entre 3,4 y 6,2 °C (6,1 y 11,2 °F) para 2100, frente a los 4,9 °C (8,8 °F) que arroja únicamente el modelo climático. Los resultados muestran que actuar puede marcar una gran diferencia y, sobre todo, que no hacerlo agravará aún más el problema.

Image: ETH Zúrich

Por ejemplo, los autores concluyen que medidas como aislar las viviendas o conducir coches híbridos ofrecen los mayores beneficios a largo plazo, en comparación con cambios a corto plazo, como ajustar los termostatos o recorrer distancias más cortas.

Por supuesto, mientras los casquetes polares se derriten más rápido que nunca, y los incendios forestales devastan nuestros bosques más extensos con daños económicos y medioambientales incalculables, las acciones individuales no bastan. Se necesitan una mejor gobernanza y planes coordinados que involucren tanto al sector privado como a las instituciones científicas.

En el pasado han funcionado medidas ambiciosas que reunieron a gobiernos e industria, como demuestra el ejemplo más exitoso: el Protocolo de Montreal. Sin embargo, seguimos encaminados a establecer y batir récords de calor, y los científicos prevén que las temperaturas récord serán habituales en 2030. Con uno de los jefes de Estado más poderosos negándose a participar en el esfuerzo por frenar el calentamiento global y confundiendo el tiempo meteorológico con el clima, parece que estamos dando un paso atrás en el peor momento posible.

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