Tras 13 años de investigación, los científicos saben cómo salvar los arrecifes de coral del mundo

A man snorkels in an area called the "Coral Gardens" near Lady Elliot Island, on the Great Barrier Reef, northeast of Bundaberg town in Queensland, Australia, June 11, 2015. REUTERS/David Gray/File Photo TPX IMAGES OF THE DAY - RC1A84B395E0
A scuba diver measures the length of Sac Aktun underwater cave system as part of the Gran Acuifero Maya Project near Tulum, in Quintana Roo state, MexicoImage: REUTERS/David Gray
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Hace más de una década, cuando Joleah Lamb se colocó un tanque de buceo a la espalda y se sumergió en el océano, fue la primera de muchas expediciones para examinar los efectos del cambio climático y de otros factores de origen humano sobre el coral.

Ahora, 13 años después de aquella incursión, ha aportado una de las mayores cantidades de datos a un estudio histórico sobre los arrecifes de coral.

Lamb, profesora adjunta de ecología y biología evolutiva de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de California, Irvine, forma parte de los más de 80 investigadores marinos de todo el mundo que elaboraron el informe, publicado en Nature Ecology and Evolution.

La investigación abarcó más de 2.500 arrecifes. Lamb aportó el cuarto conjunto de datos más grande, que contiene información sobre más de un millón de corales individuales. Recopilar la información requirió una laboriosa inspección visual, con Lamb y sus colegas nadando bajo el agua hasta seis horas al día. Armados con cintas métricas especiales, papel impermeable y lápices, registraron información sobre cada coral, identificando meticulosamente el tamaño y el estado de salud de más de 300 especies únicas.

Las observaciones del blanqueamiento, un indicio visible de que el agua está demasiado caliente, fueron clave para este estudio. Cuando las temperaturas aumentan, los corales expulsan las algas de las que normalmente dependen para obtener energía. Esta pérdida les roba el color y los vuelve blancos. Además, con el tiempo acaba por matarlos de inanición.

«Hay esfuerzos por utilizar drones o satélites para recopilar esta información, pero no se puede obtener la alta resolución necesaria para evaluar la compleja arquitectura vital de los arrecifes si no se está en el agua», afirma Lamb.

Los científicos que participaron en el informe afirman que todavía no es tarde para salvar los arrecifes si se aplican de inmediato tres estrategias en el Indo-Pacífico. Una consiste en proteger de la acción humana a los que siguen funcionando, que representan el 17 % de los arrecifes estudiados. Otra es ayudar al 54 % que están dañados pero tienen potencial para recuperarse. Para el 28 %, puede que sea demasiado tarde para rescatarlos, lo que sugiere que algunas sociedades costeras tendrán que dejar de depender de ellos.

Lamb afirma que los estadounidenses deberían preocuparse por los resultados de la investigación. «Hay muchos arrecifes en nuestros territorios, como Hawái, Samoa Americana y Guam», afirma. «Todos ellos se enfrentan a graves consecuencias por la pérdida de arrecifes de coral, incluidas la protección costera, la alimentación y los ingresos del turismo. Y aunque no vivas cerca de un arrecife, las emisiones de carbono contribuyen al cambio climático que daña los corales de todo el mundo».

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