El Gobierno de EE. UU. ha anunciado planes para transformar las industrias altamente contaminantes en industrias con bajas emisiones de carbono mediante prácticas de contratación ecológica e innovación.
El sector privado desempeñará un papel central en estos anuncios, con iniciativas como la First Movers Coalition que impulsan el crecimiento ecológico.
Alcanzar los objetivos de cero emisiones netas exigirá un esfuerzo concertado de todos los países para transformar sus economías; esos esfuerzos deben ofrecer vías de crecimiento ecológico y alternativas para los países en desarrollo.
El presidente de EE. UU., Joe Biden, ha convertido la lucha contra el cambio climático en una prioridad máxima. Una de sus primeras órdenes en 2021 fue nombrar a John Kerry primer enviado presidencial especial de EE. UU. para el clima. Desde entonces, la Administración Biden-Harris ha impulsado una agenda medioambiental, respaldada por un esfuerzo para establecer regulaciones claras que encaminen la economía estadounidense hacia una trayectoria con bajas emisiones de carbono.
El 15 de febrero, la Casa Blanca anunció una serie de medidas medioambientales, entre ellas abordar las emisiones de sectores difíciles de descarbonizar, como la industria pesada y el transporte pesado. Estas industrias, entre las que se encuentran el hormigón, el aluminio, el acero, los productos químicos y el transporte, son responsables de hasta el 30 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si no se descarbonizan, como promueven iniciativas como la Mission Possible Partnership, será muy difícil mantenerse dentro del objetivo de 1,5 °C.
Esta transformación exigirá un importante impulso a la investigación y el desarrollo (I+D), con innovaciones destinadas a reducir la «prima verde»: el coste adicional actual de elegir tecnologías limpias frente a otras que emiten mayores cantidades de gases de efecto invernadero (GEI). El anuncio también incluye al menos 9.500 millones de dólares para desarrollar y adoptar tecnologías de hidrógeno limpio, así como nuevas directrices sobre captura y secuestro de carbono.
La Administración Biden-Harris se compromete con una estrategia de contratación pública ecológica, cuyo objetivo es dar preferencia a los proveedores del sector privado que utilizan productos con bajas emisiones de carbono. Kerry, quien puso en marcha la First Movers Coalition en la COP26 en 2021, considera que un sector privado empoderado es un actor central en la transformación hacia una economía con bajas emisiones de carbono.
El presidente del Foro Económico Mundial, Børge Brende, ha destacado que «La transición a prácticas de contratación ecológica no supone una carga de costes para las industrias ni para el sector público, sino que genera un crecimiento económico sostenible a largo plazo».
Esto es lo que el reciente anuncio de la Casa Blanca y estos cambios significarán tanto para la transformación de la economía ecológica como para la lucha contra el cambio climático.
Reducir las emisiones en EE. UU.
Lukas Bester: ¿Qué significan para la economía estadounidense los planes de la administración Biden-Harris para reducir las emisiones?
Nathan Cooper: Los gobiernos son grandes compradores de hormigón, acero, aluminio, productos químicos y otros productos que han hecho aumentar las emisiones de GEI. El Gobierno federal de EE. UU. es el mayor consumidor del mundo y gasta más de 650.000 millones de dólares en productos y servicios al año.
El anunciado Buy Clean Task Force colaboraría con organismos federales y con los Departamentos de Energía, Defensa y Transporte para abastecerse de materiales de construcción con bajas emisiones de carbono procedentes de fábricas estadounidenses. El poder adquisitivo y la influencia del erario público contribuirán en gran medida a incentivar a los actores industriales para que fabriquen productos con materiales con bajas emisiones de carbono.
Generalizar la transformación hacia una economía con bajas emisiones de carbono en las industrias altamente contaminantes requiere una combinación de políticas comerciales sensibles al carbono, una fuerte inversión pública en investigación, desarrollo y difusión, y compromisos audaces de los compradores para adquirir únicamente productos ecológicos. Esto animará a los actores del sector privado a competir por contratos públicos y empresariales, pero también a innovar, reduciendo así los costes de las tecnologías ecológicas.
El papel del Gobierno a la hora de impulsar las tecnologías de hidrógeno limpio y captura de carbono, así como de promover aún más la adopción de la energía eólica y solar, es crucial para esta transformación. El Departamento de Energía espera reducir en un 80 % el coste del hidrógeno limpio, hasta 1 dólar por kilogramo, antes de 2030. Para lograrlo, destina 28 millones de dólares a I+D.
Esfuerzo mundial para reducir las emisiones
¿Cómo encaja esta medida en el esfuerzo mundial más amplio para reducir las emisiones?
Cooper: La industria energética de las economías desarrolladas ha abordado con éxito, hasta cierto punto, la «prima verde». Los precios de la energía solar han bajado un 80 % desde 2010; ahora es más barato producirla que producir energía nuclear o carbón. Durante ese mismo periodo, la producción de energía eólica terrestre también vio reducirse sus costes un 56 %, mientras que los de la eólica marina cayeron un 48 %. Actualmente, la mitad de todas las energías renovables es más barata que los combustibles fósiles. Estos avances se deben a los intensos esfuerzos de I+D para crear mejores tecnologías, a intervenciones creativas basadas en el mercado, como los contratos por diferencia del Reino Unido, y a la demanda del mercado, que impulsó la producción a gran escala.
Los esfuerzos para desarrollar vacunas contra la COVID-19 son otro excelente ejemplo de lo que se puede lograr cuando convergen las ambiciones públicas y privadas. EE. UU. utilizó una política de colaboración público-privada (CPP) para acelerar la I+D y las empresas privadas produjeron vacunas contra la COVID-19 a una velocidad sin precedentes. Este caso mostró cómo el sector público ofrece condiciones atractivas para apoyar la innovación del sector privado.
Las CPP pueden aprovechar las fortalezas de los sectores público y privado y, al mismo tiempo, acelerar la creación de economías de escala. Es factible aplicar la misma lógica a la prima verde en la industria manufacturera, y debemos adoptar el papel de un Gobierno proactivo en este ámbito.
Sin embargo, este impulso de los países desarrollados no debería crear un sistema de dos niveles en el que queden rezagados los países con menos recursos. El G7 se reunirá más adelante este año en Berlín, Alemania, donde gran parte del debate se centrará en reforzar la colaboración para impulsar un futuro con bajas emisiones de carbono. La Agenda de Descarbonización Industrial del G7 creará condiciones entre estos países para estimular la inversión en industrias ecológicas.
Sin embargo, preocupa que los países emergentes puedan quedarse atrás; un tema candente para la cumbre del G20 en Bali, Indonesia, en octubre de 2022. Indonesia, al igual que otros países, experimenta un rápido desarrollo económico, pero, aunque es muy vulnerable a los efectos del cambio climático, avanza lentamente en la eliminación gradual de los combustibles fósiles y de las industrias altamente contaminantes. Si los países ricos cambian las normas del comercio mundial para exigir objetivos de bajas emisiones de carbono, economías como la indonesia podrían sufrir las consecuencias.
No obstante, el cambio de rumbo de EE. UU. puede servir como un valioso recordatorio de lo que puede lograr un liderazgo ambicioso. Hace menos de 18 meses, EE. UU. ni siquiera era signatario del Acuerdo de París. Ahora asume con firmeza el liderazgo de la economía ecológica.
«Por primera vez, y de forma masiva, el sector privado está en la mesa y, francamente, ejerce cierto liderazgo».
John Kerry, enviado presidencial especial de EE. UU. para el clima
Alcanzar los objetivos de cero emisiones netas para 2050
¿Qué más hay que hacer?
Cooper: La mitad de las reducciones de emisiones necesarias para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2050 depende de tecnologías que todavía son prototipos o se encuentran en las primeras etapas de desarrollo. El director ejecutivo de IKEA, Jesper Brodin, calificó la década de 2020 como la más importante de la historia de la humanidad, y destacó la necesidad de ampliar la escala de la I+D.
McKinsey calcula que, para alcanzar las cero emisiones netas en 2050, necesitamos 3,5 billones de dólares adicionales al año en inversión de capital para transformar los sistemas energéticos e industriales. Bill Gates ha prometido 1.000 millones de dólares para desarrollar esas tecnologías, y ha destacado que el precio de las soluciones con bajas emisiones de carbono debe ser igual o inferior al de los métodos altamente contaminantes. Para lograr la paridad de precios a escala mundial en las industrias con altas emisiones, debemos abordar tanto la «brecha de ambición» (las promesas realizadas) como la «brecha de implementación» (las medidas adoptadas). Los países ricos deben trabajar junto con los países en desarrollo para redirigir el capital y alejarlo de los combustibles fósiles y avanzar hacia economías con bajas emisiones de carbono.
Colaboración de empresas de todo el mundo
¿Qué es la First Movers Coalition y cómo forma parte de este trabajo?
Cooper: La First Movers Coalition ha reunido a importantes empresas de todo el mundo, como Amazon, Apple, Bank of America y Volvo, para ampliar drásticamente la I+D y la innovación en tecnologías ecológicas. La coalición representa ocho sectores importantes que generan el 30 % de todas las emisiones.
Entre las principales empresas que se han adherido en sectores difíciles de descarbonizar, como el transporte marítimo, la aviación, el transporte por carretera y el acero, figuran Airbus, A.P. Møller-Mærsk, Boeing, Cemex, Dalmia Cement, LafargeHolcim, Mahindra Group, SSAB Swedish Steel y Yara.
Amazon se ha comprometido a alcanzar las cero emisiones netas para 2040, con el objetivo de descarbonizar su red de transporte mediante la inversión en el desarrollo de tecnologías sostenibles. Lafarge, por su parte, se ha comprometido a reducir la intensidad de CO₂ del cemento a 475 kg netos de CO₂ por tonelada de material. Mahindra Group, entretanto, está demostrando que los fabricantes pueden adoptar medidas climáticas audaces, con el objetivo de reducir en un 47 % sus emisiones de GEI de Alcance 1 y Alcance 2 por producto fabricado para 2033.




