Tuvalu es una pequeña nación insular del océano Pacífico que se enfrenta a la amenaza de la subida del nivel del mar. Para 2050, se calcula que la mitad de la capital, Fogafale, quedará inundada por las mareas.
El Gobierno de Tuvalu y el PNUD están desarrollando un Plan de Adaptación a Largo Plazo (L-TAP) para ofrecer soluciones nacionales integrales ante la subida del nivel del mar más allá de 2100.
La visión del L-TAP es crear 3,6 kilómetros cuadrados de terreno elevado y seguro, con una reubicación escalonada de personas e infraestructuras a lo largo del tiempo.
En el país insular del Pacífico de Tuvalu, el nivel del mar lleva años subiendo de forma silenciosa.
Para 2050, se calcula que la mitad de la capital, Fogafale, quedará inundada por las mareas. Dado que el cambio climático supone un riesgo para la infraestructura, la seguridad alimentaria y el suministro energético, se prevé que, si no se toman medidas, el 95 por ciento del territorio quedará inundado por las mareas altas habituales en 2100.
Ante la amenaza de que el nivel del mar suba a un ritmo sin precedentes de ascenso – no solo en Tuvalu, sino en todas las naciones insulares–, las consecuencias afectan a todo: desde la contaminación de las aguas subterráneas dulces hasta el deterioro del cultivo de alimentos, pasando por la pérdida de vegetación boscosa y de suelos, lo que da lugar a tierras inhabitables.
Sin embargo, pese a estos riesgos, durante muchos años los datos sobre la manera exacta en que la subida del nivel del mar afecta a islas como Tuvalu han faltado. Y sin comprender los plazos y la escala del problema, resulta difícil diseñar la solución adecuada.
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Creación de mejores datos
El PNUD ha apoyado al Gobierno de Tuvalu para cumplir las prioridades de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) en materia de adaptación, en particular en lo relativo a la adaptación costera. Se ha utilizado tecnología punta de detección y medición por luz (LIDAR, por sus siglas en inglés) montada en aeronaves para recopilar de forma rápida información precisa sobre la altura de la superficie terrestre y la profundidad del lecho marino. Se recopilaron datos en los nueve sistemas de atolones de Tuvalu, incluidas las islas y los arrecifes y lagunas circundantes, que suman en total unos 500 kilómetros cuadrados, equivalentes a algo menos de 61 000 campos de fútbol.
Los datos han permitido establecer los mejores plazos posibles para la subida del nivel del mar y el impacto de las olas de tormenta, y sustentan la labor de adaptación costera del Proyecto de Adaptación Costera de Tuvalu, que ofrece una plataforma de modelización de inundaciones por oleaje y un sistema de seguimiento de la línea de costa.
El enfoque del Gobierno de Tuvalu en materia de adaptación costera representa un cambio de paradigma en la región. Dado que la opción de retirarse a zonas más elevadas no es posible, se están creando 7,3 hectáreas de terreno nuevo y elevado, diseñado para permanecer muy por encima del nivel del mar en 2100 y resistir grandes tormentas con niveles del mar más altos.
El diseño de esta infraestructura de adaptación costera, de varios millones de dólares, en la capital Fogafale (atolón de Funafuti) y en las islas exteriores y rurales de Nanumaga y Nanumea, tiene como objetivo proteger a las comunidades de futuros riesgos marinos.
Las obras de infraestructura, financiadas por el Fondo Verde para el Clima y el Gobierno de Australia, y ejecutadas por el Gobierno de Tuvalu y el PNUD, han alcanzado casi la mitad en Fogafale; cuando finalicen, proporcionarán terreno libre de inundaciones, a salvo de la subida del nivel del mar hasta 2100 como mínimo.
Antes y después

Actualmente, el Gobierno de Tuvalu y el PNUD están desarrollando el ’Te Lafiga o Tuvalu’ (Refugio de Tuvalu) un Plan de Adaptación a Largo Plazo (L-TAP), que presenta un nuevo enfoque de adaptación y está diseñado para ofrecer soluciones nacionales integrales ante la subida del nivel del mar más allá de 2100.
La visión consiste en 3,6 kilómetros cuadrados de terreno elevado y seguro, con una reubicación escalonada de personas e infraestructuras a lo largo del tiempo; un suministro de agua sostenible; mayor seguridad alimentaria y energética; oficinas gubernamentales, escuelas y hospitales. Además, un puerto marítimo y un aeropuerto seguros y adecuados a su finalidad.
Construcción de terreno elevado y libre de inundaciones
El L-TAP es el primer plan nacional de adaptación técnicamente viable y fundamentado en la ciencia y coherente con la subida del nivel del mar conocida. Si bien iniciativas como esta ofrecen esperanza para adaptarse a las consecuencias del cambio climático, es evidente que la adaptación a largo plazo dependerá de mucho más. Se requieren esfuerzos concertados para desbloquear el flujo de capital privado hacia Tuvalu, abordar los factores macroeconómicos y aumentar el crecimiento económico.
Es también fundamental reconocer las implicaciones de las “pérdidas y daños” para países como Tuvalu. Estas sociedades son las primeras en pagar el precio del cambio climático y de las emisiones liberadas en otras partes del mundo. Sin embargo, son también las que lideran el camino para afrontar los desafíos climáticos y demostrar que el cambio es posible, con valentía, visión de futuro e imaginación. El resto del mundo debe dar un paso al frente sin demora.
Puesto en marcha en 2017, con el respaldo del Fondo Verde para el Clima y en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Proyecto de Adaptación Costera de Tuvalu tiene como objetivo reducir la exposición a los riesgos costeros y elaborar una estrategia de adaptación costera a largo plazo para el país.
Como isla pequeña y remota, ninguna agencia de desarrollo, incluido el PNUD, tenía experiencia en la prestación de asistencia para el desarrollo en el contexto extremo de islas frágiles dispersas en el océano Pacífico Sur. Sin embargo, basándose en dos proyectos anteriores del Fondo para los Países Menos Adelantados, realizados con financiación del FMAM, las agencias de desarrollo y el Gobierno han adquirido conocimientos clave para definir los desafíos y encontrar soluciones, a fin de no dejar a nadie atrás.

El Proyecto de Adaptación Costera de Tuvalu y su socio, la Comunidad del Pacífico, junto con el Gobierno de Tuvalu, pondrán próximamente en marcha una plataforma en línea de última generación. Por primera vez, la plataforma permitirá a la nación atolón identificar, planificar y reducir los riesgos derivados de la subida del nivel del mar y de tormentas más frecuentes provocadas por el cambio climático.




