La eliminación mundial del carbón es esencial, pero garantizar el apoyo a los trabajadores y las comunidades de este sector es igual de importante.
Las economías con bajas emisiones de carbono podrían crear más de 200 millones de nuevos empleos netos durante la próxima década en 24 importantes economías emergentes.
Se necesitan políticas de eliminación del carbón para que los beneficios de la economía verde se distribuyan ampliamente y garantizar una «transición justa para todos».
Ayudar a los países a transitar hacia sistemas de energía limpia y, al mismo tiempo, satisfacer la creciente demanda energética es uno de los mayores desafíos de desarrollo de nuestro tiempo. El acceso a la electricidad es clave para crear nuevos empleos y respaldar servicios esenciales, como la iluminación, la refrigeración, la atención sanitaria moderna, una mejor educación y la banda ancha asequible.
Pero la energía que permite a las personas vivir y promueve la actividad económica también es el principal motor del cambio climático. Hoy, el sector energético produce alrededor de tres cuartas partes de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, en gran medida debido al carbón, la fuente de energía más dominante y más intensiva en carbono del mundo.
Eliminación mundial del carbón
Abandonar el carbón es uno de los pasos más importantes que podemos dar para combatir el cambio climático. La necesidad de una transición justa para todos hacia una economía con bajas emisiones de carbono es urgente y crítica.
Pero eliminar el carbón no será fácil. La eliminación gradual del carbón es compleja y llevará tiempo. El cierre de las minas no solo desplaza a los mineros, sino que afecta de manera desproporcionada a los trabajadores de sectores relacionados y a comunidades enteras de las regiones carboníferas circundantes. Esto es especialmente cierto en las regiones aisladas, donde la infraestructura y los servicios dependen de la minería. En estas comunidades, el cierre de las minas afectará a toda la actividad económica. Muchos países productores de carbón carecen de los recursos necesarios para proteger a los trabajadores y las comunidades, reparar los terrenos afectados y aprovechar las oportunidades económicas que ofrece la transición para abandonar el carbón. Las perspectivas de un futuro mejor son prometedoras. Las economías con bajas emisiones de carbono podrían crear más de 200 millones de nuevos empleos netos durante la próxima década en 24 importantes economías emergentes, pero se necesitan políticas para que los beneficios de la economía verde se distribuyan ampliamente.
La forma en que los países gestionan el proceso de eliminación gradual del carbón es fundamental.
Aunque la transición creará millones de nuevos empleos en el sector de la energía limpia, muchos trabajadores del carbón y comunidades más afectados tendrán dificultades para acceder a ellos. Además, los efectos culturales, psicológicos y de otra índole social pueden tener consecuencias duraderas, especialmente en las regiones carboníferas que ya sufren una desigualdad extrema y altos índices de pobreza.
Impulsar una transición justa para todos requerirá un enfoque que abarque a toda la sociedad y tenga en cuenta a una amplia variedad de partes interesadas, incluidos los gobiernos, el sector privado, las comunidades, el mundo académico y la sociedad civil. Un enfoque integrado ayudará a mitigar el impacto de la eliminación gradual del carbón en las personas y las comunidades, y a crear oportunidades económicas en sectores más sostenibles, tanto a nivel local como más allá. Entre las medidas esenciales figuran políticas de protección social para reducir al mínimo las dificultades de las familias y ayudar a los trabajadores a pasar a nuevos empleos, así como la inversión pública en la transición verde, incluida la inversión en educación y formación, infraestructura, búsqueda de empleo y otros programas laborales, y en intervenciones a nivel comunitario. El sector privado y la sociedad civil pueden aportar conocimientos esenciales y financiación adicional de valor incalculable para apoyar el desarrollo de modelos económicos viables en contextos difíciles. Apoyar una transición justa para todos también requiere una participación temprana en las etapas iniciales, establecer alianzas significativas con los trabajadores y las comunidades e involucrarlos en la toma de decisiones para diseñar soluciones que permitan avanzar hacia economías regenerativas y construir sociedades más inclusivas.
El Banco Mundial lleva décadas apoyando a países donde cierran minas de carbón y centrales eléctricas, independientemente de la etapa del proceso de transición en que se encuentren. Esto incluye analizar las interdependencias entre el desmantelamiento de activos relacionados con el carbón —como minas, transporte y centrales eléctricas— y el desarrollo de programas de energía renovable que los sustituyan. Desde 1995, hemos proporcionado más de 3.000 millones de dólares para apoyar los objetivos de eliminación gradual del carbón.
Como parte de nuestro Plan de Acción sobre el Cambio Climático 2021-25, hemos redoblado nuestro compromiso de ayudar a los países a acelerar la transición para abandonar el carbón, protegiendo a los trabajadores, invirtiendo en las comunidades y cuidando el medioambiente.
El Banco Mundial ha desarrollado un enfoque basado en las enseñanzas de décadas de experiencia en materia de transición y lo ha aprovechado para ayudar a las autoridades nacionales, regionales y locales de todo el mundo a elaborar hojas de ruta claras para una transición justa para todos. En cada colaboración, nuestra asistencia contribuye a crear estructuras de gobernanza, apoyar la participación y el bienestar de los trabajadores y las comunidades afectados, y reparar y dar nuevos usos a los antiguos terrenos mineros y las centrales eléctricas de carbón. Seguimos aprendiendo y actualizando nuestro enfoque para mejorar la manera en que abordamos los efectos sociales y ambientales de la transición y apoyamos la participación comunitaria en la toma de decisiones para ampliar los procesos de eliminación gradual del carbón.
Trabajamos con países productores de carbón de todos los tamaños para apoyar una transición justa para todos. En todas las regiones, ayudamos a los gobiernos a conocer, planificar y aplicar principios y prácticas de transición justa para todos que sitúan a las personas y el medioambiente en el centro de la transición para abandonar el carbón. Además, colaboramos estrechamente con socios internacionales para ofrecer financiación coordinada y coherente, apoyo técnico y orientación normativa a los países en transición. La CFI también trabaja con el sector privado y las comunidades para equilibrar las consideraciones socioeconómicas y ecológicas en la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono.
La forma en que abordemos la crisis del cambio climático es el desafío decisivo de nuestro tiempo. Con una planificación adecuada, es posible una transición justa para todos que ayude a los trabajadores, las comunidades y las empresas a avanzar hacia la eliminación gradual del carbón, reduciendo las emisiones de carbono y creando un entorno más limpio. Pero el tiempo que requiere hace que debamos actuar ahora.




