Se espera que el cambio climático obstaculice gravemente muchos sectores del comercio mundial en un futuro próximo.
Pero, si los países exportadores adoptan prácticas sostenibles y resilientes al clima, el comercio mundial puede utilizarse para mitigar el cambio climático y mejorar las condiciones de vida de las personas más pobres del mundo.
Iniciativas como la Ayuda para el Comercio de la Organización Mundial del Comercio reconocen y ponen en práctica la importancia de facilitar el comercio para abordar el cambio climático de forma equitativa.
La mayoría de la gente no piensa en el cambio climático cuando se lleva a los labios un café latte o mordisquea un trozo de chocolate, pero esto podría cambiar pronto.
Según las tendencias actuales, es probable que el cambio climático acabe con alrededor de una cuarta parte de las explotaciones cafetaleras de Brasil y con el 37 % de las de Indonesia. Grandes extensiones de Ghana y Côte d’Ivoire —de donde procede la mayor parte del chocolate del mundo— serán demasiado calurosas para cultivar cacao en 2050.
Las sequías relacionadas con el clima y las olas de calor mortales en todo el mundo han coincidido con tormentas severas, ciclones, huracanes y, por supuesto, una pandemia. Como consecuencia de estas conmociones, millones de personas se han quedado sin hogar y un número cada vez mayor se enfrenta ahora a la inanición y al colapso total de sus medios de vida, ya que cultivar y exportar cultivos básicos se vuelve inviable.
El comercio como herramienta para la resiliencia climática
Debemos replantearnos de inmediato la configuración de nuestras economías, nuestros sistemas agrícolas y nuestros patrones de consumo. Nuestra prioridad es incorporar resiliencia climática a las economías y sociedades del mundo, y debemos hacerlo rápidamente.
El comercio puede impulsar la aparición de economías resilientes al clima, especialmente en los países más pobres. El comercio tiene un efecto multiplicador en las economías al impulsar el crecimiento de la producción y fomentar la expansión de las industrias exportadoras. Si se centra la atención en la producción y las exportaciones que aumentan la resiliencia climática, existe la posibilidad de ampliar exponencialmente la superficie terrestre y los procesos comerciales preparados para resistir la crisis climática.
Tomemos el caso de Togo. Entre 2015 y 2021, las exportaciones de soja del país crecieron un 80 % y los ingresos por exportación, un 353 %. En 2015, Togo produjo menos de 25.000 toneladas de soja. Desde entonces, la producción se ha quintuplicado, hasta superar las 200.000 toneladas en 2021. Durante el mismo período, la superficie del pequeño país dedicada al cultivo de soja aumentó de 60.000 a 69.700 hectáreas.
Si este aumento de la superficie se llevara a cabo con resiliencia climática, el país estaría combatiendo una amenaza existencial para la humanidad y, al mismo tiempo, mejorando las perspectivas económicas de su población. Si los países aprovechan la producción resiliente al clima mediante el comercio, pueden acelerar el ritmo al que sus economías se adaptan a las amenazas del cambio climático.
Esto ya ha comenzado. En Timor-Leste, las comunidades cafetaleras están expuestas a los efectos adversos de las lluvias intensas, ya que el café se cultiva a gran altitud en zonas montañosas. Los deslizamientos de tierra provocan cortes de carreteras que interrumpen la cadena de suministro del café y el comercio de productos esenciales que no se cultivan en las fincas. Los caficultores están cartografiando el riesgo de deslizamientos y, con la ayuda de socios como Fairtrade y el Marco Integrado Mejorado, buscan adoptar una gestión sostenible del suelo y el agua.
En 2021, Fairtrade se asoció con Grow Ahead para crear una plataforma de financiación colectiva que aborda el cambio climático mundial con soluciones locales. El primer proyecto, con el productor de cacao ghanés Kuapa Kokoo, plantará 150.000 árboles maderables y 30.000 árboles frutales, y reforestará 4.800 hectáreas en dos años. La iniciativa de reforestación trabajará con 2.075 agricultores locales de 25 comunidades para crear microclimas y reducir el impacto del cambio climático en los productores de cacao.
Movilizar a mujeres y niñas para la resiliencia climática
Hay cuestiones fundamentales que deben abordarse antes de que puedan materializarse economías resilientes al clima, especialmente en los países más pobres.
En primer lugar, los productores necesitan recibir formación en prácticas agrícolas respetuosas con el medioambiente que permitan llevar al mercado productos listos para la exportación. Además, la creación de economías resilientes al clima depende de la participación de las mujeres y las niñas. Sabemos que las mujeres y las niñas representan alrededor del 60 % de las personas que padecen hambre en el mundo, pero son menos del 20 % de los propietarios de tierras del mundo. Sin embargo, si las mujeres tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos productivos, podrían aumentar el rendimiento de los cultivos y la producción agrícola, contribuyendo así a una mayor disponibilidad tanto para el consumo interno como para la exportación.
Una cooperativa de mujeres que cuenta con más de 500 pequeñas productoras de café en Kenia ha aprendido y aplicado prácticas agrícolas sostenibles, y ahora más del 70 % del café que producen es de calidad prémium. Esto supone un aumento respecto al 25 % registrado cuando comenzó el proyecto Growing Women in Coffee. Esta mejora de la calidad garantizará que el café pueda venderse en los mercados nacionales e incluso exportarse a países vecinos y más allá.
En este contexto, la Ayuda para el Comercio desempeña un papel central para apoyar la adopción del comercio resiliente al clima. El próximo Examen Global de la Ayuda para el Comercio de la OMC —centrado acertadamente en «Empoderar un comercio sostenible y conectado»— ofrecerá un foro para debatir esta cuestión crucial de nuestro tiempo.
Esperamos que el foro dé lugar a ideas innovadoras sobre cómo la Ayuda para el Comercio puede acelerar el desarrollo de economías resilientes al clima en los países más pobres, ayudándolos a ampliar sus oportunidades comerciales.
Al hacer frente a la amenaza existencial del cambio climático con resiliencia climática, podemos abrir nuevas puertas que hagan que el comercio sea más justo y la vida mejor, especialmente para las personas más vulnerables del mundo.
Con contribuciones de Ratnakar Adhikari, director ejecutivo del Marco Integrado Mejorado.




