De los 'puntos de inflexión' a las 'especies durmientes': las incógnitas conocidas de la crisis climática de este año

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  • La crisis climática ha dado lugar a la aparición de numerosas 'incógnitas conocidas': situaciones y fenómenos cuya trayectoria futura es impredecible.

  • Estos son cinco ejemplos, con la ciencia y las historias que hay detrás de ellos, y algunas ideas para ayudar a abordarlos.

  • El Foro Económico Mundial y su Centro para la Naturaleza y el Clima piden un 'optimismo informado' ante estas cuestiones, ya que una mayor comprensión es clave para respaldar respuestas creíbles y adecuadas ante el riesgo existencial.

La expresión «huella de carbono» se comprende hoy en todo el mundo, pero no era así cuando se utilizó por primera vez, a comienzos del siglo XXI. La crisis de la naturaleza y del clima ha dado lugar a un amplio vocabulario para explicar nuevos fenómenos que todos necesitamos aprender.

Pero más importante que aprender las propias palabras es comprender la dinámica que hay detrás de ellas, los impactos que podrían tener y, sobre todo, la forma de actuar ahora para limitar el alcance total de sus posibles impactos futuros. Estas son cinco expresiones que cobran cada vez más protagonismo, las historias que hay detrás de ellas y algunas ideas sobre cómo abordar las amenazas emergentes.

1. Especies durmientes

Hay una razón clara por la que no se pueden cultivar naranjas en el Ártico. Las condiciones climáticas no son las adecuadas.

Aunque no se prevé que pronto aparezcan mandarinas polares, otras especies de plantas e insectos podrían empezar a aparecer fuera de sus hábitats habituales si la humanidad sigue subiendo el termostato de la Tierra.

De hecho, varias plantas e insectos ya viven en nuevos entornos, pero se mantienen controlados porque las condiciones que necesitan para prosperar no son del todo adecuadas. Sin embargo, el calentamiento global está a punto de despertar a 18 de estas «especies durmientes», y esto podría provocar problemas ambientales y económicos, según investigadores de la Universidad de Massachusetts, en Estados Unidos.

El cambio climático podría despertar a 18 'especies durmientes', según investigadores de la Universidad de Massachusetts.Image: Invasive Species Centre

Las especies durmientes son definidas por el Invasives Species Centre de Canadá como «especies no autóctonas ya presentes en un ecosistema que tienen potencial para ser invasoras, pero que están limitadas por factores como el clima u otras especies».

Estas especies pueden llegar a nuevos países por numerosas vías, entre ellas los barcos, el comercio de plantas y mascotas exóticas, o simplemente el desplazamiento de personas que pueden llevar semillas en la ropa sin saberlo.

Un ejemplo es la avispa de la madera Sirex, que se introdujo en Canadá en 2005, pero que hasta ahora se ha limitado a zonas de Ontario y Quebec. Si el aumento de las temperaturas crea las condiciones que necesita para prosperar, esto podría tener «impactos negativos en las importantes plantaciones de pinos de Canadá», afirma el Invasive Species Centre.

Buscar formas de comprender el grado en que el entorno local es propenso a riesgos es un primer paso. Hay muchos recursos gratuitos disponibles en línea, incluida la Base de Datos Mundial sobre Especies Invasoras, que enumera 100 especies exóticas potenciales que son «reconocidas a nivel mundial como una grave amenaza para la biodiversidad, la agricultura y otros intereses humanos». Tras comprender los riesgos, desde la obstrucción de ríos hasta la desaparición local de polinizadores, las comunidades pueden supervisar mejor los brotes de forma proactiva y responder para evitar que las especies durmientes se impongan.

Estas especies invasoras le cuestan al mundo 423 mil millones de dólares al año.
Estas especies invasoras le cuestan al mundo 423 mil millones de dólares al año.
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2. El efecto de los insectos

Los insectos pueden ser pequeños, pero son de gran importancia para muchos ecosistemas mundiales, desde la producción de frutas y hortalizas hasta el control de la propagación de plagas dañinas. El funcionamiento de estos ecosistemas corre, por tanto, riesgo debido a que el aumento de la temperatura podría provocar que el 65 % de las poblaciones de insectos del mundo se extingan en el próximo siglo.

La contaminación atmosférica supone una amenaza adicional para el número de insectos en el mundo, con efectos observados incluso en zonas remotas. De hecho, PNAS, una revista revisada por pares de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, afirma que los insectos se ven perjudicados por tantos efectos de la crisis climática y de la actividad humana que se enfrentan a una «muerte por mil cortes».

Las poblaciones de insectos se están viendo dañadas por muchos efectos del cambio climático y de la actividad humana.Image: PNAS

Esto, a su vez, podría tener múltiples efectos.

“Se cree que ochenta y siete de los principales cultivos del mundo dependen total o parcialmente de los insectos polinizadores, de los cuales la mayoría tiende a cultivarse en los trópicos”, afirman dos expertos del University College London (UCL). El cacao es un ejemplo, ya que depende de los jejenes para la polinización.

Otros «servicios ecosistémicos» que proporcionan los insectos incluyen el suministro de compuestos bioactivos y otros recursos para medicamentos, y la contribución a preservar la calidad del suelo y regular los sistemas de agua dulce.

Pollinator Pathmaker de Daisy Ginsberg es una ilustración de conceptos que favorecen la prosperidad de las poblaciones de insectos. Estas esculturas vivas dan prioridad a las necesidades, perspectivas y diversidad de los polinizadores en peligro de extinción.

Iniciativas como la Alianza para el Aire Limpio contribuyen a favorecer un entorno más saludable no solo para los seres humanos, sino también para los insectos de los que depende nuestra seguridad alimentaria.

3. Virus olvidados

Si las temperaturas siguen aumentando, el permafrost de regiones como Siberia y el Ártico correrá riesgo de derretirse.

El permafrost proviene de la noción de terreno «permanentemente congelado». En la práctica, el permafrost debe permanecer completamente congelado durante un periodo ininterrumpido de al menos dos años. Es nuestra mayor reserva terrestre de carbono, con el doble de la cantidad de carbono que hay hoy en la atmósfera, pero actualmente se encuentra en riesgo de alcanzar un punto de inflexión hacia un estado de deshielo perpetuo. No solo esto liberaría a la atmósfera emisiones que podrían igualar en el futuro las emisiones anuales de Estados Unidos, sino que podría liberar virus antiguos conservados en sus capas.

El Programa de Vigilancia y Evaluación del Ártico del Consejo Ártico vigila 10 áreas clave por posibles liberaciones de virus olvidados del permafrost.Image: Programa de Vigilancia y Evaluación del Ártico del Consejo Ártico

El Consejo Ártico ya ha creado un grupo de trabajo para vigilar las posibles liberaciones de «contaminantes» como consecuencia del cambio climático. Este grupo, el Programa de Vigilancia y Evaluación del Ártico, vigila 10 áreas «clave» por posibles liberaciones.

Birgitta Evengård, de la Universidad de Umeå (Suecia), declaró a CNN: “Si hay un virus oculto en el permafrost con el que no hemos tenido contacto desde hace miles de años, puede que nuestras defensas inmunitarias no sean suficientes. Es correcto mostrar respeto por la situación y ser proactivos, y no solo reactivos. Y la forma de combatir el miedo es tener conocimiento.”

4. Incendios inextinguibles

El aumento de los incendios forestales en los últimos años está bien documentado, con superficies de cobertura arbórea perdida récord como consecuencia.

Los incendios forestales extremos en Canadá representaron más de una cuarta parte de la pérdida mundial de cobertura arbórea en 2023, y el Instituto de Recursos Mundiales señala el cambio climático como una de las principales causas.

La pérdida de cobertura arbórea se está acelerando debido a los incendios forestales.Image: World Resources Institute/Global Forest Watch

Los incendios en los bosques boreales, como los del norte de Canadá, pueden parecer extinguidos cuando cae la nieve en invierno; sin embargo, en realidad siguen ardiendo bajo tierra en el permafrost, y se reavivan cuando llega la primavera.

Normalmente arden cada invierno en la Columbia Británica un promedio de cinco o seis de estos incendios inextinguibles, pero en enero de 2024 se registraron 106, cifra récord. Por desgracia, según datos oficiales de la provincia, 91 seguían ardiendo en primavera.

Un estudio adicional realizado por la University College Cork de Irlanda sugiere que «el calentamiento atmosférico rápido puede provocar que los suelos turbosos se calienten repentinamente hasta alcanzar temperaturas de combustión lenta bajo tierra, sin chispa ni otra fuente de ignición»: un efecto que describe como «combustión espontánea provocada por el cambio climático».

Image: Betje

5. Puntos de inflexión

En los últimos años se ha hablado mucho de los puntos de inflexión, siendo 1,5 °C un umbral físico que la mayoría de la gente habrá oído mencionar. El Informe sobre los puntos de inflexión mundiales, presentado en la COP28 en diciembre de 2023, identificó más de 25 puntos de inflexión del sistema terrestre. Según el IPCC, un punto de inflexión es «un umbral crítico más allá del cual un sistema se reorganiza, a menudo de forma abrupta o irreversible».

Por ejemplo, el hielo terrestre de las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida Occidental —que se derrite rápidamente y está cerca de cruzar puntos de inflexión— representa en el futuro 10 metros de subida del nivel del mar. Con los niveles actuales de calentamiento global, el 99 % de los arrecifes de coral sufre olas de calor demasiado frecuentes para que se recuperen.

Image: Andrea Arroyo

Estos cambios abruptos podrían incluir el derretimiento de las grandes capas de hielo, lo que provocaría una subida rápida del nivel del mar de varios metros. Esto podría alterar radicalmente los grandes patrones de circulación oceánica, lo que a su vez podría alterar las estaciones de los monzones y crear «cascadas de puntos de inflexión que desestabilizan partes más amplias del sistema climático».

En el informe se identifican 16 puntos de inflexión de la biosfera, en los que el aumento de las temperaturas podría desencadenar graves problemas, como el decaimiento de los bosques, la degradación de la sabana y de las tierras secas, y la muerte de arrecifes de coral, manglares y praderas de pastos marinos, lo que podría provocar el colapso de las cadenas alimentarias marinas.

El Informe sobre los puntos de inflexión mundiales estima la probabilidad de numerosos puntos de inflexión climáticos.Image: Informe sobre los puntos de inflexión mundiales 2023

El informe formula seis recomendaciones clave para intentar dar la vuelta a la situación. Entre ellas figuran la eliminación inmediata de los combustibles fósiles y de las emisiones derivadas del uso de la tierra, y el fortalecimiento de la gobernanza de la adaptación y de las pérdidas y daños. También pide una cumbre mundial sobre los puntos de inflexión climáticos y una mayor profundización del conocimiento sobre estos puntos de inflexión, así como la traducción de este conocimiento en acción.

Los puntos de inflexión positivos son un corolario. El sistema de vehículos eléctricos ha alcanzado un punto de inflexión positivo, lo que permite una adopción autosostenida de tecnologías limpias gracias a una normativa favorable, a las estructuras de costes y a los incentivos para los consumidores. Para saber más sobre las dinámicas de los puntos de inflexión positivos, explore el mapa de transformación de los Puntos de Inflexión Positivos de Strategic Intelligence.

Optimismo informado

La clave para movilizar una respuesta eficaz ante esta crisis es el optimismo informado. Se cita al antiguo almirante estadounidense James Stockdale, que pasó siete años como prisionero de guerra en Vietnam, quien afirmó: «Nunca debes confundir la fe en que vencerás al final —que nunca puedes permitirte perder— con la disciplina para afrontar los hechos más brutales de tu realidad actual, sean cuales sean».

Cuando nos enfrentamos a la crisis de la naturaleza y del clima, es esencial comprender plenamente las duras realidades a las que nos enfrentamos. No hacerlo conduce a percepciones equivocadas y a soluciones mal planteadas, a menudo lineales. Sin embargo, si renunciamos al optimismo, corremos el riesgo de caer en una respuesta traumática de lucha, huida, parálisis y repliegue, que puede propiciar el conflicto, la disociación y la inacción. Esto se conoce como la paradoja de Stockdale.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial frente al cambio climático?

El Centro para la Naturaleza y el Clima del Foro reúne a agentes de muchos ámbitos de nuestro panorama económico, político y social para trabajar juntos en el desarrollo de optimismo y soluciones, reconociendo que ningún agente puede resolver por sí solo este problema en solitario.

Ha contribuido a crear iniciativas como la First Movers Coalition, un grupo de casi 100 países que trabajan para impulsar tecnologías emergentes que podrían descarbonizar los sectores con altas emisiones. 1t.org (iniciativa One Trillion Trees) promueve compromisos empresariales en materia de conservación y restauración forestal. La Alliance of CEO Climate Leaders, la mayor comunidad del mundo liderada por directores ejecutivos dedicada a alcanzar las emisiones netas cero para 2050, ha logrado reducir un 10 % sus emisiones agregadas —equivalente a las emisiones anuales de Francia— mientras aumentaba sus ingresos.

Estas iniciativas reflejan la oportunidad única de trabajar juntos, aportando nuestras capacidades y talentos en una red conectada que genera conciencia, resiliencia y acciones creíbles para responder de forma adecuada a la crisis climática.

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