Hormigón: ¿por qué no está a la altura de sus afirmaciones medioambientales?

A spade with cement and concrete blocks on
One claim of concrete is that it can act as a heat store.Image: Unsplash/Anaya Katlego
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  • El uso del cemento sigue aumentando y la industria del cemento y el hormigón lo está fomentando.

  • Esto ocurre pese a que el material contribuye hasta al 8 % de todas las emisiones antropogénicas, es decir, causadas por la actividad humana, a escala mundial.

  • La industria promueve el cemento con el argumento de que puede reducir las emisiones de carbono de los edificios durante toda su vida útil, pero no existe regulación para medirlo.

  • Una nueva investigación cuestiona la exactitud de estas afirmaciones y sugiere que deberían utilizarse otros materiales, incluida la madera.

Hasta un 8 % de todas las emisiones antropogénicas, es decir, causadas por la actividad humana, a escala mundial se deben a un solo material: el cemento. Y su uso está aumentando.

La industria del cemento y el hormigón fomenta este uso, por ejemplo, al afirmar que utilizar hormigón reducirá las emisiones de carbono de los edificios durante toda su vida útil, las llamadas emisiones de«toda la vida útil» de los edificios.

La falta de regulaciones para medirlo ha permitido que tales afirmaciones desempeñen un papel importante a la hora de persuadir a diseñadores y prescriptores para que utilicen ciertos productos. Sin embargo, una investigación realizada por mis colegas y por mí demuestra que estas afirmaciones suelen ser, como mínimo, exageradas.

Identificamos tres afirmaciones de este tipo. La primera sostiene que, dado que el hormigón tiene una elevada masa térmica, que le permite actuar como almacén de calor, reducirá las emisiones de carbono derivadas de la calefacción y la refrigeración de un edificio durante su vida útil.

La segunda afirmación sostiene que el hormigón es más duradero que otros materiales y que, por tanto, los edificios de hormigón durarán más, reduciendo la necesidad de construir otros nuevos. La tercera se basa en la capacidad del hormigón para experimentar carbonatación, un proceso por el que absorbe lentamente dióxido de carbono de la atmósfera. Esto significa que el hormigón puede considerarse un «sumidero de carbono» y, por tanto, una opción sostenible.

La Mineral Products Association (MPA), la asociación comercial del Reino Unido, promueve estos y otros mensajes mediante sus orientaciones técnicas y su hoja de ruta sectorial para ir «más allá de las cero emisiones netas». La industria europea del hormigón ha repetido mensajes similares.

Nuestra investigación revela una realidad muy distinta.

Absorber calor no reducirá el consumo de calefacción

En primer lugar, aunque la masa térmica del hormigón sí le permite actuar como almacén de calor, o de «frescura», es probable que esto contribuya poco a reducir las emisiones de carbono de la calefacción de los edificios. Es más probable que la capacidad del hormigón para absorber calor exija un aumento del consumo de energía para calefacción, ya que también hay que calentar el hormigón, además del espacio de la habitación.

Esto puede ilustrarse con las iglesias de piedra, que dan testimonio de las dificultades de calefaccionar edificios con una masa térmica elevada. Es cierto que el uso de hormigón a la vista puede reducir la necesidad de refrigeración, en particular en edificios de oficinas con plantas profundas. Sin embargo, en climas relativamente frescos, como el del Reino Unido, la refrigeración sigue consumiendo solo una fracción de la energía que requiere la calefacción.

Además, la refrigeración funciona principalmente con la red eléctrica nacional, que se está descarbonizando con rapidez. Nuestra investigación demuestra que no cuadran los cálculos de utilizar materiales de construcción cuya fabricación genera mucho carbono para ahorrar cantidades cada vez menores de carbono operativo en el futuro.

Los edificios se sustituyen antes de que sea necesario

El segundo argumento, el de la durabilidad, también es erróneo. Nuestra investigación reveló que pocos edificios se demuelen porque hayan llegado al final de su vida estructural. En cambio, se destruyen para dar paso a la «regeneración» en zonas en auge económico.

También hay pocas pruebas de que los edificios de hormigón sean más duraderos que los demás. La cantidad de edificios y estructuras de hormigón a la vista afectados por el «cáncer del hormigón» —un proceso en el que las barras de refuerzo de acero empiezan a oxidarse y degradarse, y el hormigón se agrieta— apunta más bien a lo contrario.

Mientras tanto, millones de edificios antiguos en todo el mundo, construidos con madera, además de ladrillo y piedra, demuestran que otros materiales de construcción pueden ser muy duraderos.

Los edificios de hormigón no absorben mucho carbono

Por último, suele exagerarse la capacidad del hormigón para absorber carbono. Solo se carbonata la superficie expuesta del hormigón. Por tanto, el hormigón situado bajo tierra o cubierto por revestimientos o recubrimientos no actuará como sumidero de carbono.

El hormigón armado también se diseña para minimizar la carbonatación, ya que esta deja el acero de refuerzo expuesto a la oxidación. Por tanto, la carbonatación se produce principalmente al final de la vida útil del edificio, una vez triturado el hormigón.

Si se dejan expuestos al aire, los escombros de hormigón volverán a absorber lentamente una parte de las emisiones de dióxido de carbono generadas durante su fabricación original. Es más correcto entender este proceso como una «recarbonatación parcial», y apenas constituye un argumento válido para utilizar más hormigón de altas emisiones de carbono en edificios nuevos.

Los escombros de hormigón pueden absorber carbono, pero no muchoImage: Unsplash/Claus Grünstäudl

¿Está cambiando la tendencia?

En 2021-22, el Comité de Auditoría Ambiental del Gobierno del Reino Unido llevó a cabo una investigación sobre la sostenibilidad del entorno construido del Reino Unido. En su respuesta a la investigación, la MPA volvió a repetir sus afirmaciones sobre la masa térmica, la durabilidad y la carbonatación.

Sin embargo, el informe sobre los resultados de la investigación no repite estas afirmaciones. En cambio, promueve un mayor uso de materiales con menos emisiones de carbono, como la madera, y pide que se incluya en la normativa la medición del carbono de los edificios durante toda su vida útil.

Junto con la reciente introducción de normativas de este tipo en varios países europeos, esto debería apoyar una transición que se aleje de los materiales con altas emisiones de carbono. Medir con precisión y reducir realmente el carbono, tanto el incorporado en los materiales como el derivado del funcionamiento de un edificio, es esencial para reducir nuestro impacto en el medio ambiente.

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