En apenas 250 segundos, puedes ver pasar fugazmente 20 años de estaciones: los casquetes polares se reducen y vuelven a crecer, mientras que en los climas más templados la tierra se oscurece cuando crecen las plantas y luego se aclara al acercarse el invierno.
La animación, creada para la NASA, no es un dibujo animado de cómo podrían verse las estaciones cambiantes si se aceleraran; es una recopilación de imágenes obtenidas por satélites durante las dos últimas décadas, de septiembre de 1997 a septiembre de 2017.
Haz clic en la imagen de abajo para ver la visualización completa.
Además de ser agradable de ver, la visualización revela mucho sobre cómo el cambio climático está afectando a nuestro planeta.
Y los científicos afirman que estos datos acelerados de 20 años pueden utilizarse para medir cómo crece y cambia la vida vegetal, lo que a su vez muestra cuán eficazmente aprovecha el carbono de la atmósfera.
Globo terráqueo con código de colores
«Es como ver cómo respira la Tierra. Es realmente extraordinario», dijo el oceanógrafo de la NASA Jeremy Werdell.
La animación también muestra la abundancia de vida en la tierra y en el mar.
En los océanos, los tonos que van del azul oscuro al violeta representan zonas más cálidas donde hay poca vida por falta de nutrientes. Los verdes y rojos, en cambio, representan zonas más frías y ricas en nutrientes.

Entre ellas se encuentran las regiones costeras donde el agua fría asciende desde el fondo marino y trae nutrientes consigo, así como las zonas en las desembocaduras de los ríos que transportan nutrientes desde la tierra hasta el mar.
En tierra, el verde representa zonas con abundante vida vegetal, como bosques y praderas, mientras que los tonos tostados y blancos representan zonas donde la vida vegetal es escasa o inexistente, como los desiertos de África y Oriente Medio, además de la nieve y el hielo de los polos.

Con el paso del tiempo, es posible observar que la primavera llega antes y el otoño dura más en el hemisferio norte, y que los casquetes polares del Ártico retroceden. También hay menos hielo en la Antártida, añade, pero esto no es tan evidente.
Conoce El Niño y La Niña
A Werdell le llamó especialmente la atención una «floración biológica extraordinariamente productiva» que estalló en el Pacífico, a lo largo del ecuador, entre 1997 y 1998.
Esta «floración» fue la señal visible de una gran fluctuación climática, descrita como El Niño y La Niña , que se produjo cuando corrientes cálidas del Pacífico ecuatorial centro-oriental se mezclaron con aguas más frías de lo normal en el Pacífico ecuatorial. Una franja de color verde brillante muestra el resultado: una floración de algas.
Para los científicos y responsables de formular políticas, es importante comprender fenómenos como El Niño y La Niña para poder prepararse mejor: por ejemplo, las algas pueden contaminar las reservas comerciales de productos del mar, lo que perjudica a las economías locales.
Las algas también son perjudiciales para la vida marina. Un estudio descubrió que provocaban en los leones marinos daño cerebral y pérdida de memoria, lo que hacía que algunos quedaran varados en las playas o se alejaran mucho de sus zonas habituales de caza.
Pero las imágenes de la Tierra tomadas desde el espacio también nos enseñan otras cosas.
¿Que haya menos luz?
La contaminación lumínica nocturna en la Tierra está aumentando, y sabemos que es así gracias a las imágenes de nuestro planeta tomadas desde el espacio por un satélite de la NASA a principios de este año.
Aunque los científicos esperaban observar más contaminación lumínica en las economías emergentes en expansión, pensaban que los LED menos contaminantes y un mejor uso de la tecnología para apagar las luces que no se utilizan podrían haber reducido los niveles en los países desarrollados, pero no fue así.
El exceso de contaminación lumínica puede perturbar gravemente la vida animal, reducir las poblaciones y alterar ecosistemas delicados. En las personas, puede alterar los patrones de sueño y contribuir a una mala salud y a una menor productividad.
Lecciones de política desde el espacio
La contaminación lumínica también tiene efectos indirectos económicos y ambientales: supone un desperdicio de energía que alguien, una persona o un Estado, está pagando. También es probable que se desperdicien recursos de carbono para producirla, lo que contribuye a generar dióxido de carbono nocivo y eleva las temperaturas globales.
Además, causa daños menos fáciles de medir: por ejemplo, cuanta más contaminación lumínica hay, menos podemos ver las estrellas y los planetas,.
Gracias a las imágenes satelitales, podemos ver lo que le ha estado ocurriendo a nuestro planeta durante un largo periodo. Si queremos preservar la biodiversidad y las maravillas naturales de la Tierra, es esencial que prestemos atención a lo que estas imágenes del espacio pueden enseñarnos.





