La primavera en Japón es un espectáculo visual. Millones de cerezos estallan en flor, anunciando la llegada de la nueva estación.
Esta época emblemática del año, que atrae a un gran número de turistas, es un acontecimiento tan importante que la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) realiza un enorme esfuerzo para pronosticar cada año el momento de máxima floración.
Y esa diligencia a la hora de predecir la floración de los cerezos ha puesto de relieve un patrón preocupante que sugiere que el calentamiento global está afectando al clima de Japón. Con cada década que pasa, la floración llega antes.
La JMA lleva observandola floración desde 1953. Al estudiar árboles en 59 lugares, ha descubierto que las flores aparecen antes, a un ritmo de 4,8 días cada 50 años.
Los arces de Japón ofrecen un segundo espectáculo deslumbrante más adelante en el año. Cuando las hojas cambian de color en otoño, desatan un estallido de tonos que se extiende por el paisaje. Pero el momento de este fenómeno también está cambiando.
La JMA utiliza 52 estaciones de observación para seguir la transición de los arces, del verde estival a los tonos otoñales. Ha descubierto que las hojas cambian de color 16,1 días más tarde cada 50 años.
Breve historia de la floración
Japón lleva registrando la floración desde mucho antes de que interviniera la JMA. Algunos registros se remontan a siglos atrás, y los datos que contienen dibujan un panorama similar al de estudios más recientes.
Yasuyuki Aono, profesor de ciencias ambientales en la Universidad de la Prefectura de Osaka, reunió una serie de fechas de floración de los cerezos desde el año 800 d. C.hasta la actualidad en Kioto.
Zeke Hausfather, científico especializado en clima y energía de la Universidad de California, Berkeley, utilizó los datos para elaborar dos gráficos. El primero muestra que la floración de los cerezos se ha adelantado de forma constante desde alrededor de 1850.
El segundo muestra la relación entre el día del año en que se produce la floración y la temperatura media de marzo en Kioto desde 1881. Estas correlaciones directas han dado lugar a prediccionesde que, para 2100, los cerezos florecerán unos 30 días antes que ahora.
La floración y el balance final
Los árboles en flor dan un impulso primaveral a la economía local.
Las compras de bebidas alcohólicas por parte de los hogares aumentan alrededor de un 10% en marzo, cuando comienzan las celebraciones para contemplar la floración. Las grandes marcas aprovechan la temporada para aumentar las ventas y sacar partido del ambiente festivo con nuevos envases para sus productos. En los últimos años ha crecido el número de turistas que llegan de otras partes de Asia, lo que aporta otra fuente de ingresos.
Pero el impulso económico de la floración dura poco. Una o dos semanas después del momento de máxima floración, los pétalos comienzan a marchitarse y caen al suelo.
En la cultura japonesa, los cerezos en flor representan más que la llegada de la primavera. Son un oportuno recordatorio anual de la fragilidad de la vida.




