Piratería fluvial
El año pasado, un río importante que nacía en uno de los glaciares más grandes de Canadá desapareció en tan solo cuatro días. En una nueva investigación, los científicos describen este suceso como una muestra impactante de los cambios extremos que el calentamiento global puede provocar —y está provocando— en la geografía de la Tierra. La desaparición del río Slims, inesperada y abrupta, es el primer caso observado de «piratería fluvial», en el que el caudal de un río se desvía repentinamente hacia otro.
Durante siglos, el río Slims transportó el agua del deshielo del vasto glaciar Kaskawulsh, en el territorio del Yukón, Canadá, hacia el norte, hasta el río Kluane. Desde allí, el agua seguía por el río Yukón hasta desembocar en el mar de Bering. Sin embargo, en la primavera de 2016, el calentamiento global provocó un deshielo del glaciar tan intenso que la pendiente de drenaje desvió el agua miles de kilómetros hasta el golfo de Alaska. Un equipo de científicos que llevaba tiempo vigilando el retroceso gradual del glaciar documentó esta reorganización a escala continental.
Los científicos que estudiaron el proceso concluyeron, con un 99,5 % de certeza, que la causa es el cambio climático provocado por el ser humano.
El geocientífico Dan Shugar, autor principal del artículo, declaró a The Guardian que, aunque los geólogos habían observado indicios de piratería fluvial en un pasado remoto, no la habían documentado en la historia de la humanidad hasta ahora. «Que sepamos, nadie había documentado que ocurriera en nuestra vida», dijo Shugar. «La gente había estudiado el registro geológico de hace miles o millones de años, no el siglo XXI, cuando está ocurriendo ante nuestros ojos».
El paisaje local se transformó en un instante geológico. Han cambiado los patrones de crecimiento de la vegetación, y los animales la han seguido: han salido del Parque Nacional Kluane y se han adentrado en territorios sin protección, donde corren peligro de ser cazados. El viento levanta los sedimentos del lecho del río y crea una bruma en el aire. La composición química del lago ha cambiado, y las poblaciones de peces también están cambiando.
Un cambio antinatural
El análisis estadístico realizado por los científicos que estudiaron el proceso concluyó con un 99,5 % de certeza que la causa de este fenómeno es el cambio climático provocado por el ser humano. Aunque el Yukón está escasamente poblado, es probable que la piratería fluvial tenga en el futuro efectos catastróficos en zonas más pobladas.
Lonnie Thompson, paleoclimatólogo de la Universidad Estatal de Ohio que no participó en el estudio y ha documentado el retroceso de los glaciares en el monte Kilimanjaro, predice que los casos de piratería fluvial serán más frecuentes a medida que los glaciares retrocedan en todo el mundo. «Creo que podríamos observar desviaciones similares de los cursos de agua en el Himalaya y en toda la región del Tercer Polo, en los Andes del Perú y en otros lugares del norte de Canadá y Alaska», dijo. «A menudo, estos fenómenos ocurren en zonas remotas y pobres del planeta, por lo que pasan prácticamente inadvertidos para la mayoría de la población, pero afectan mucho los medios de vida de numerosas familias río abajo».
Recientemente se han observado otros efectos importantes y novedosos del cambio climático provocado por el ser humano. El pino longevo, la especie de árbol más antigua del mundo, está cerca de la extinción debido a la pérdida de hábitat causada por el cambio climático; muchos de estos árboles tienen casi 5.000 años. El pino longevo es solo un ejemplo: investigadores que estudian los cambios en la distribución de la flora y la fauna han descubierto episodios de extinción local en más de 450 de las 976 especies vegetales y animales estudiadas. En 2016, la rata de la isla de Bramble se convirtió en el primer mamífero en extinguirse debido al cambio climático. El mes pasado, los científicos también anunciaron que la Gran Barrera de Coral se encuentra en su etapa terminal, y que grandes extensiones nunca se recuperarán.
Sin embargo, la investigación científica también nos ofrece esperanza y estrategias concretas para sobrevivir, si tan solo las ponemos en práctica. Una nueva revisión exhaustiva sobre el carbono mundial presentó recomendaciones para reducir los efectos del cambio climático, entre ellas proteger los sumideros de carbono del planeta, depender más de las energías renovables y reducir el uso de combustibles fósiles: objetivos totalmente viables.
Si queremos evitar que otros ríos desaparezcan en nuestro planeta y el caos que esto provocaría en los ecosistemas locales, por no hablar de otros efectos nocivos del cambio climático, ha llegado el momento de actuar.




