A medida que el cambio climático calienta el planeta, los patrones meteorológicos inestables y el cambio de las estaciones están alterando la forma en que crecen los cultivos.
Los productores de alimentos se enfrentan a la incertidumbre, ya que las sequías, las inundaciones y las tormentas son cada vez más frecuentes y el aumento de las temperaturas favorece más enfermedades, plagas y malas hierbas.
Estos son cinco ejemplos de todo el mundo.
1. Brasicáceas británicas
Las lluvias estivales inusualmente intensas provocaron inundaciones en Lincolnshire, la principal región productora de coliflor del Reino Unido, y destruyeron gran parte de la cosecha de este año.
Al mismo tiempo, los productores europeos sufrieron una ola de calor sin precedentes que marchitó los campos de coliflor, dejando las existencias escasas y los precios altos.
La escasez obligó a restaurantes y empresas de alimentación a buscar suministros alternativos o sustitutos para ofrecer a sus clientes. La coliflor, el repollo, el brócoli y las coles de Bruselas pueden soportar ciertos cambios de temperatura, pero los recientes episodios extremos fueron demasiado intensos y las cosechas se vieron afectadas.
Aunque se prevé que la actual escasez de coliflor sea una interrupción temporal, el calentamiento aumenta la probabilidad de sequías, inundaciones y tormentas, lo que hace vulnerables las cosechas futuras.

2. Manzanas estadounidenses
La mayoría de las manzanas ecológicas de Estados Unidos se cultivan en el estado de Washington, que produce más de 200 000 toneladas al año, según The New York Times.
El clima primaveral más cálido está provocando un aumento de enfermedades como el fuego bacteriano, que resulta especialmente problemático para los huertos ecológicos, donde no se utilizan antibióticos.
La intensa luz solar también es un problema, ya que puede quemar la piel del fruto y provocar defectos, lo que a menudo significa que no pueden venderse como fruta de mesa y se destinan a zumo o pulpa a un precio mucho más bajo. Aunque es posible instalar redes sobre los huertos para proteger las manzanas del sol directo, se trata de un proceso caro.

3. Café
El café no prospera con calor extremo ni con temperaturas bajo cero, pero es perfectamente adecuado para las regiones montañosas tropicales, relativamente frescas.
Aunque países como Brasil llevan cultivando café durante varios cientos de años, el calentamiento y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos están convirtiendo las zonas de cultivo existentes en inadecuadas para este cultivo. Al menos tres quintas partes de las especies de café actuales se enfrentan a la extinción, según un estudio reciente.
El cambio climático también amenaza a los cafetos silvestres autóctonos que crecen en Etiopía. Estos constituyen una valiosa fuente de diversidad genética, que los productores podrían necesitar para obtener nuevas variedades de la planta que puedan prosperar a medida que el clima del planeta se calienta.

4. Trigo
Es un alimento básico en todo el mundo. Sin embargo, el trigo es sensible a los cambios de temperatura, y algunos países están menos preparados para hacer frente a los efectos del estrés térmico en sus cultivos. En lugares como la India, la producción podría sufrir una reducción de las cosechas de trigo de entre el 6 % y el 23 % para 2050, según un estudio reciente.

La previsible caída de la producción de trigo de la India podría compensarse con otros países de climas más frescos, que aumentarían sus niveles de producción existentes. Los grandes productores de trigo, como Rusia disponen de recursos de tierra sin explotar, con margen para ampliar su producción e incrementar las cosechas.
Rusia tiene potencial para aumentar su producción de trigo en millones de toneladas al año, según muestran las investigaciones.
5. Melocotones de California
Cultivar melocotones no es fácil, ya que el delicado fruto es muy sensible a los cambios de temperatura. Una cosecha exitosa necesita “horas de frío”, es decir, un periodo de clima constantemente frío, seguido de un periodo de clima más cálido. Con muy pocas horas de frío, los brotes del melocotonero se debilitan y producen fruta de mala calidad.
En todo Estados Unidos, los inviernos más suaves hacen que los frutales florezcan antes, exponiendo las flores a las heladas, el granizo y otros fenómenos meteorológicos severos, según el Washington Post.
Los fitomejoradores trabajan para desarrollar nuevas variedades de melocotones más resistentes a los cambios climáticos. Las nuevas variedades suelen tardar dos décadas en cultivarse, momento en el que es probable que el planeta haya sufrido nuevas alteraciones climáticas.





