El Sahara, el desierto más grande del mundo, que se extiende por más de 3,5 millones de millas cuadradas, ha crecido un 10 % durante el último siglo debido a una combinación de variaciones climáticas naturales y calentamiento global, según una nueva investigación publicada en la revista Journal of Climate.
La mayor parte de la expansión se ha producido hacia el sur, durante los meses de verano históricamente lluviosos, y las fronteras del Sahara se han acercado a zonas agrícolas de Sudán, Chad y Mauritania. Según el estudio, la expansión hacia el norte se ha producido principalmente durante los meses de invierno.
«La perspectiva anual no resulta muy informativa para la planificación de los recursos hídricos ni para el desarrollo agrícola», afirmó Sumant Nigam, coautor del estudio y científico del clima en la Universidad de Maryland, en declaraciones a E&E News. La información más importante es lo que ocurre durante la «estación estival, crucial para la agricultura», dijo.
El crecimiento del Sahara, en particular hacia el sur, se ha visto influido por la Oscilación Multidecadal del Atlántico, un ciclo climático natural que alterna el océano Atlántico entre fases cálidas y frías cada 60 a 80 años y puede afectar los patrones de lluvia en gran parte de África. Sin embargo, el calentamiento global también podría estar alterando los patrones de circulación atmosférica, como la célula de Hadley, que desplaza el aire desde el ecuador hacia los subtrópicos, lo va secando a su paso y crea muchos desiertos subtropicales, incluido el Sahara.
El nuevo estudio es uno de los primeros en analizar los cambios en el Sahara durante el último siglo mediante el examen de datos de precipitación. Esto contrasta con investigaciones anteriores que estudiaron los límites del desierto durante períodos más breves, de varias décadas, basándose en imágenes satelitales y patrones de vegetación.
«Sin duda hay una influencia antropogénica importante, pero también intervienen ciclos naturales de variabilidad climática que suman y restan en distintos períodos», afirmó Nigam. «Comprender ambos factores es importante tanto para atribuir las causas como para hacer predicciones».




