La Ley de Reducción de la Inflación ofrece la tan necesaria certidumbre a las start-ups climáticas

A volunteer holds a placard during a news conference on the climate crisis and the Inflation Reduction Act at the U.S. Capitol in Washington, D.C., U.S., August 12, 2022. Climate start-ups could benefit from the Act.
The Inflation Reduction Act releases hundreds of billions of dollars of carbon-cutting enterprises — including start-ups.Image: REUTERS/Kevin Lamarque
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  • El 60 % de las start-ups no obtiene rendimientos positivos: la incertidumbre está impulsada por diversos factores y forma parte inherente de crear una start-up.

  • Esta «incertidumbre empresarial» también afecta a los inversores y, a medida que el mundo afronta una desaceleración económica global, va en aumento.

  • Pero para las start-ups climáticas de Estados Unidos, la nueva Ley de Reducción de la Inflación alivia parte de esta incertidumbre al destinar miles de millones en financiación a la reducción de carbono durante un periodo adecuado.

Uno de los aspectos más difíciles de crear una nueva start-up es la incertidumbre. Es la sensación con la que los fundadores se acuestan y se levantan cada mañana.

La incertidumbre influye en todos los aspectos de la creación de una empresa, desde contratar a grandes talentos hasta captar la siguiente ronda de financiación.

A esto lo llamo «incertidumbre empresarial». Es una incertidumbre constante que los fundadores deben gestionar y que los inversores deben respaldar para fortalecer la resiliencia de los líderes y una cultura empresarial saludable.

Los recientes movimientos del mercado y la posibilidad de una desaceleración económica han intensificado la incertidumbre empresarial; sin embargo, la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos podría contribuir a aliviarla.

La incertidumbre forma parte de la cultura de las start-ups

Hay muchas razones por las que la incertidumbre es elevada en el ámbito del capital riesgo. En esencia, se debe a que las probabilidades de éxito son bajas: más del 60 % de las start-ups nunca obtiene rendimientos positivos de su actividad.

Los fundadores saben que es poco probable que su nuevo emprendimiento tenga éxito. Los inversores saben que la mayoría de sus inversiones perderán dinero; por eso crean una cartera de empresas para reducir el riesgo de sus inversiones, con la esperanza de que su diligencia debida y su apoyo den lugar a unos pocos grandes éxitos, de los que procederá la mayor parte del rendimiento de la inversión.

La verdad es que el éxito de una start-up depende de una combinación de infinitos factores: el equipo, los asesores, los inversores, los socios estratégicos, el mercado, los aspectos jurídicos y la propiedad intelectual, las operaciones, la cadena de suministro; y la lista continúa. Esta combinación de elementos genera «incertidumbre empresarial».

Sencillamente, es imposible predecir si una start-up tendrá éxito. A menudo, los inversores de capital riesgo consideran que los fundadores son los únicos responsables del fracaso o del éxito.

Algunos han sugerido que es posible reducir la probabilidad de fracaso, pero, en última instancia, crear e invertir en start-ups siempre entrañará riesgos.

Cómo gestionar una desaceleración económica

Las start-ups no existen en una burbuja. Forman parte de la economía mundial y se ven afectadas por los mercados globales. Cada crisis económica sacude a inversores, start-ups y emprendedores. Cuando este año el mercado bursátil empezó a mostrar señales de desaceleración, muchos inversores de capital riesgo conocidos tomaron la iniciativa de apoyar y orientar a las empresas de sus carteras sobre cómo gestionar una desaceleración.

Sequoia Capital subrayó a las empresas de su cartera que apenas estamos al comienzo de la ralentización del mercado y que las empresas deberían prepararse para que dure más de lo previsto. Recordaron a sus fundadores que las empresas de hipercrecimiento no reciben recompensa cuando no hay dinero fácil; es preferible un crecimiento más lento, pero más sostenible.

El contexto geopolítico —la inflación, la guerra en Ucrania y una pandemia mundial— generó una gran incertidumbre macroeconómica, que se refleja en la capacidad de los inversores para pensar a largo plazo y asumir riesgos tecnológicos y empresariales.

Los inversores de capital riesgo frenaron sus inversiones y aumentó el coste del capital. Las valoraciones «mágicas» de las empresas que conocimos en 2020 y 2021 dejaron de tener relevancia. Aunque esto decepciona a algunos, ahora predomina la idea de que volver a tener valoraciones razonables es saludable para fundadores e inversores.

En respuesta a la desaceleración, muchos fundadores de start-ups anunciaron despidos tras haber impulsado antes un rápido crecimiento de sus equipos. Algunos incluso despidieron a empleados mientras seguían contratando a muchas personas, lo que transmitió mensajes contradictorios a los inversores y al mercado. En lo que va de 2022, más de 600 start-ups han despedido a un total de más de 81.000 empleados, y más de 150.000 personas han sido despedidas desde el inicio de la pandemia.

Desde el inicio de la pandemia, las start-ups han despedido a más de 150.000 empleados.Image: layoffs.fyi

La Ley de Reducción de la Inflación: estabilidad para las start-ups climáticas

La nueva ley del Senado de Estados Unidos, la Ley de Reducción de la Inflación permite a los inversores climáticos, emprendedores y otros actores pensar a largo plazo y asumir riesgos tecnológicos y empresariales. La ley destina 369.000 millones de dólares durante los próximos 10 años para reducir las emisiones anuales de carbono en Estados Unidos en aproximadamente 1.000 millones de toneladas métricas para 2030.

Una start-up tarda, en promedio, entre 7 y 10 años en crecer hasta alcanzar una escala significativa, y un fondo de capital riesgo tiene una vida media de 10 años. Esto significa que el calendario de la Ley de Reducción de la Inflación encaja con el ecosistema de start-ups del sector climático. Sin embargo, algunos críticos sostienen que, en los ámbitos de la energía y la eliminación de carbono, las empresas tardan más en alcanzar la rentabilidad y crecer; algunas necesitan entre 20 y 30 años para llegar a la escala necesaria para tener un impacto real. El tiempo dirá si la crítica es acertada.

La Ley de Reducción de la Inflación canaliza la inflación de una forma que tendrá un impacto positivo en las start-ups climáticas, al generar certidumbre macroeconómica en esta parte del mercado.

No aborda específicamente el ecosistema de las start-ups ni garantiza financiación a las empresas en fase inicial ni ofrece incentivos financieros. Pero sí da cierto respiro frente a la incertidumbre empresarial.

En medio de las advertencias macroeconómicas que afectan a la economía en general y al ecosistema de las start-ups, esta legislación es una isla de certidumbre para la innovación climática en un océano de incertidumbre macroeconómica.

Aunque la situación resulte incómoda, es un llamamiento a fundadores, inversores de capital riesgo y brazos de inversión corporativa para que creen e inviertan en empresas sostenibles con una perspectiva de crecimiento a largo plazo. Esta mentalidad realista puede ayudarnos a encontrar soluciones que inicien la transición energética desde el primer día, sin renunciar a objetivos ambiciosos para el futuro.

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