El cambio climático podría dejar a las poblaciones rurales atrapadas en la pobreza

Shadows on a slum wall are cast by Nicaraguan immigrants to Costa Rica during a prayer session in the poor neighborhood of Triangulo de la Solidaridad north of San Jose, September 13, 2007. More than 3000 Nicaraguans live in conditions of poverty in this neighborhood. REUTERS/Juan Carlos Ulate (COSTA RICA) - GM1DWDNFMWAA
The data suggests that people have moved out of rural and semi-rural regions into urban ones.Image: REUTERS/Juan Carlos Ulate
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Se prevé que la temperatura media anual aumente hasta 4° Celsius en el próximo siglo (Banco Mundial, 2018). Se ha demostrado que el aumento de las temperaturas influye en diversos aspectos de nuestras economías, entre ellos el crecimiento del PIB (Dell et al. 2012), los conflictos locales (Bosetti et al. 2018), la mortalidad (Burgess et al. 2014) y la producción agrícola y no agrícola (Burke et al. 2015, Garcia-Verdu et al. 2019). Dados los efectos económicos de los choques climáticos, cabe esperar que el aumento de las temperaturas afecte de manera significativa a los patrones migratorios. El objetivo de esta columna es aportar nueva información sobre las respuestas migratorias previstas ante el cambio climático, aprovechando las variaciones históricas de las temperaturas y de las migraciones.

Tasas de migración neta a nivel de celda de cuadrícula

Utilizamos datos a nivel de celda de cuadrícula con una resolución de 0,5 x 0,5 grados, donde una celda cubre una superficie de 56 km x 56 km en el ecuador, para tres décadas: 1970-1980, 1980-1990 y 1990-2000. Las migraciones netas decenales (el número de inmigrantes menos el número de emigrantes) proceden de de Sherbinin et al. (2015), y los datos de población se obtienen de Yamagata y Murakami (2015). Definimos las tasas de migración neta dividiendo la migración neta durante la década entre la población al inicio de la misma. La Figura 1 muestra un mapa de Europa que describe las migraciones netas durante los años noventa. Las celdas en rojo indican tasas de migración neta positivas (es decir, las inmigraciones fueron superiores a las emigraciones), mientras que las celdas en azul indican tasas de migración neta negativas.

Figura 1 Migraciones netas en Europa, 1990-2000

Image: Mapa de de Sherbinin et al. (2015).

Analizamos los patrones de movilidad clasificando los países según su nivel de ingreso y agrupando las celdas por densidad de población dentro de cada país. Los países se dividen en cuatro grupos (pobres, de ingreso medio bajo, de ingreso medio alto y ricos) según los percentiles 25, 50 y 75 de la distribución de ingresos. Las celdas espaciales de cada país también se dividen en cuatro grupos (rural, semirural, semiurbano y urbano) según los percentiles 25, 50 y 75 de la distribución de densidad de población.

La Figura 2 describe las tasas de migración neta de cada uno de los 16 grupos. Una banda gris –intervalo de confianza del 95 %– conecta las tasas de migración neta de cada grupo de países a lo largo de la densidad de celdas, para facilitar la visualización de algunos patrones. En primer lugar, muestra un patrón de migración interna claro: las tasas de migración neta son negativas en las zonas rurales de baja densidad (lado izquierdo del gráfico) y positivas en las zonas urbanas (lado derecho). Esto sugiere que la población se ha desplazado de regiones rurales y semirrurales hacia zonas urbanas y semiurbanas.

En segundo lugar, muestra que el gradiente (intensidad) de la migración rural-urbana –la pendiente de la línea que conecta las tasas de migración neta– es más pronunciado en los países de ingreso medio bajo, algo más plano en los países pobres y más plano aún en los países ricos. Estas diferencias sugieren que la migración de zonas rurales a urbanas es más intensa en los países de ingreso medio. Los países pobres no experimentan una migración rural-urbana tan grande porque la transición económica y la urbanización aún no se han iniciado por completo. Estas observaciones coinciden con los patrones de migración internacional documentados por Clemens (2014) y Dao et al. (2018).

Figura 2 Tasas medias de migración neta por región y por grupo de ingreso de los países

Image: Figura de Peri y Sasahara (2019). Las bandas grises indican intervalos de confianza del 95 %.

Temperaturas en aumento y tasas de migración neta

A continuación, examinamos el impacto de los cambios decenales en las temperaturas medias anuales sobre los patrones de migración neta. La Figura 3 muestra diagramas de dispersión que representan, en el eje vertical, las tasas decenales de migración neta en las celdas rurales (de menor densidad) durante el período 1990-2000, y, en el eje horizontal, los cambios de temperatura en el mismo período. Presentamos cuatro diagramas de dispersión para los cuatro grupos de ingreso.

En la Figura 3, las temperaturas más altas se asocian con tasas de migración neta más elevadas en los países pobres. Dado que las tasas de migración neta son mayoritariamente negativas en las zonas rurales (predomina la emigración), esta asociación positiva sugiere que las temperaturas más altas reducen las emigraciones desde las zonas rurales. Nuestras estimaciones centrales indican que un aumento de 1° Celsius en las temperaturas medias anuales reduce las tasas netas de emigración en unos 5 puntos porcentuales en las zonas rurales de los países pobres.

En cambio, el tercer panel muestra que las temperaturas más altas provocan tasas de migración neta más bajas en los países de ingreso medio alto. De nuevo, todas las observaciones proceden de zonas rurales de países donde las tasas de migración neta son mayoritariamente negativas, lo que implica que las temperaturas más altas inducen tasas de emigración rural mayores. Nuestros resultados indican que un aumento de 1° Celsius en las temperaturas incrementa las tasas netas de emigración en 1,5 puntos porcentuales en las zonas rurales de los países de ingreso medio.

La pendiente de la recta ajustada para los países de ingreso medio bajo se sitúa entre la de los países pobres y la del grupo de ingreso medio alto, presumiblemente porque este grupo incluye países que se encuentran en plena transición de pobres a ingreso medio alto. Los países ricos presentan una pendiente prácticamente nula, lo que es coherente con resultados previos según los cuales el desarrollo económico hace que los países sean menos sensibles al clima (por ejemplo, Dell et al. 2012).

Figura 3 La relación entre las tasas de migración neta y los cambios decenales en las temperaturas medias en las regiones rurales

Los diagramas de dispersión utilizan observaciones a nivel de celda de cuadrícula de las zonas rurales del país durante el período 1990-2000. El tamaño de las burbujas mide la población de cada celda de cuadrícula. Image: Figura de Peri y Sasahara (2019).

Se obtiene un resultado similar con datos a nivel nacional en la Figura 4, que muestra la relación entre las emigraciones desde zonas rurales, como proporción de la población total del país, y los cambios decenales en las temperaturas medias anuales. Los diagramas de dispersión, que representan por separado a los países pobres, de ingreso medio bajo y de ingreso medio alto, muestran que las temperaturas más altas se asocian con menores emigraciones rurales en los países pobres y con mayores emigraciones rurales en los países de ingreso medio alto.

En resumen, el aumento de las temperaturas tiene efectos asimétricos entre países, según el nivel de ingreso. En los países de ingreso medio, las temperaturas más altas aumentan las migraciones de zonas rurales a urbanas, lo que induce la urbanización. En los países pobres, las temperaturas más altas tienen el efecto contrario.

Figura 4 La relación entre las tasas de emigración y los cambios decenales en las temperaturas medias, agrupada por nivel de ingreso de los países

Los diagramas de dispersión utilizan observaciones a nivel nacional durante el período 1990-2000. El eje vertical mide la proporción de emigraciones desde zonas rurales frente a la población total de ese país. El eje horizontal marca los cambios decenales en las temperaturas medias. Image: Figura de Peri y Sasahara (2019).

Posibles mecanismos

Un modelo sencillo con diferenciales de ingreso rural-urbano y costes de migración puede explicar las respuestas migratorias asimétricas entre países. El modelo consta de dos regiones, rural y urbana. La región rural se especializa en la agricultura, mientras que el área urbana produce bienes y servicios no agrícolas. El ingreso rural es inferior a la productividad urbana, lo que proporciona un incentivo para migrar a la región urbana (la condición de incentivo). Pero, para pagar los costes de migración, las personas necesitan un ingreso superior al nivel de subsistencia (la condición de viabilidad). Por tanto, las migraciones se producen cuando el ingreso rural es bajo –lo que genera incentivo para migrar–, pero no tan bajo como para que la condición de viabilidad sea vinculante.

Suponemos que las temperaturas más altas reducen el ingreso agrícola rural, pero no tienen efecto sobre la productividad urbana. Si se produce un shock de temperatura y el nivel de ingreso rural disminuye, el incentivo para migrar a la región urbana aumenta, pero la restricción de viabilidad se vuelve más estricta. Estos dos cambios afectan a los flujos migratorios de forma distinta según si la restricción de viabilidad es vinculante. En un país pobre donde la restricción de viabilidad es vinculante, la disminución del ingreso agrícola reduce las migraciones de zonas rurales a urbanas. Por otro lado, en un país de ingreso medio donde la restricción de viabilidad ya no es vinculante, el mismo shock aumenta las migraciones.

Conclusiones

Aprovechando las variaciones históricas de las temperaturas y de las migraciones netas a nivel de celda de cuadrícula y a nivel nacional, nuestra investigación sugiere que el aumento de las temperaturas acelera la urbanización en los países de ingreso medio, mientras que los mismos shocks ralentizan la transición urbana en los países pobres, agravando la trampa de pobreza rural. Este coste adicional del cambio climático para los países pobres debería hacer que nuestros esfuerzos sean aún más urgentes y llevar a los gobiernos a plantearse medidas que incentiven la movilidad y refuercen los ingresos de los hogares rurales afectados por una menor productividad agrícola.

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