La contaminación por plásticos se filtra en el Ártico: así podemos prevenirla

Arctic plastic pollution is increasing, with local and global implications.Image: Annie Spratt/Unsplash
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Osos polares varados, desastres mineros, derrames de petróleo. Estas son las representaciones habituales del riesgo ambiental en el Ártico. Pero también hay una amenaza menos conocida para el prístino medio ambiente ártico que merece nuestra atención: la creciente prevalencia de la basura marina y, en concreto, la contaminación por plásticos.

Los plásticos parecen haber invadido todos los rincones del mundo. Más de tres cuartas partes de todo el plástico producido hasta la fecha se calcula que se encuentra en vertederos o contaminando el medio ambiente, en forma de botellas, envases de un solo uso y artes de pesca y acuicultura, y parte de él está llegando al Ártico. Altas concentraciones de partículas de microplástico se han detectado en el hielo ártico, y se sospecha que gran parte de ellas se originaron fuera de la región. Este plástico está contaminando frágiles ecosistemas y podría incluso amenazar la salud humana. Y aunque puede que haya menos residuos plásticos en el Ártico que en otras partes del mundo, como la denominada Gran Mancha de Basura del Pacífico, el problema va en aumento, con implicaciones a escala mundial.

Generación y eliminación acumuladas de residuos plásticos a nivel mundial (en millones de toneladas métricas). Las líneas continuas muestran datos históricos de 1950 a 2015; las líneas discontinuas muestran proyecciones de las tendencias históricas hasta 2050.Image: ScienceAdvances

Una cinta transportadora global

Dada la población humana relativamente reducida de la zona, las investigaciones sugieren que la mayor parte de la contaminación por plásticos en el Ártico puede no generarse localmente, sino que fue transportada hasta allí por corrientes procedentes de los océanos Atlántico y Pacífico. Si bien no se encontraron residuos plásticos en la mayor parte de las aguas superficiales del Ártico, se acumularon fragmentos de plástico (cientos de miles por kilómetro cuadrado) en las zonas más septentrionales y orientales del mar de Groenlandia y el mar de Barents, lo que sugiere que estas zonas funcionan como puntos de acumulación de una “cinta transportadora de plástico” global. Los científicos prevén que esta contaminación aumente en el Ártico y en todo el mundo debido al creciente volumen de producción, uso y eliminación de plástico en las próximas décadas. Algunos incluso han sugerido que el mar de Barents podría convertirse en una sexta “Mancha de Basura” global.

¿Cuáles son las posibles repercusiones?

La contaminación por plásticos supone graves amenazas ecológicas y económicas para un entorno ártico que sigue siendo relativamente prístino. Las investigaciones demuestran que incluso organismos muy pequeños, como el zooplancton, pueden ingerir fibras plásticas, lo que podría afectar a la cantidad de presas naturales que consumen y reducir las tasas de reproducción. Existe una preocupación general de que los plásticos y sus sustancias químicas asociadas puedan biacumularse a lo largo de la cadena alimentaria, lo que en última instancia podría afectar a cualquier persona que consuma marisco. La contaminación por plásticos también podría perjudicar a las economías locales del Ártico al disuadir al turismo regional, que ahora está en auge, y al socavar los medios de subsistencia de los pescadores y cazadores locales que durante siglos han dependido de un ecosistema marino sano. El impacto económico también podría extenderse mucho más allá del Ártico. Según un estudio publicado en 2017, más de la mitad del volumen total de productos de acuicultura de la Unión Europea, principalmente salmón atlántico procedente de Noruega, se origina en el Ártico.

Image: Springer Nature a través de UN Environment

¿Qué se puede hacer al respecto?

A principios de este año, el Consejo Ártico, un foro intergubernamental, identificó la contaminación por plásticos como uno de sus principales asuntos que abordar en los próximos dos años.

“Ponemos un fuerte énfasis en los esfuerzos por mejorar la gestión responsable de los residuos plásticos y, así, reducir la entrada de plásticos en el medio marino ártico”, afirmó Gudlaugur Thor Thordarson, ministro de Asuntos Exteriores de Islandia y actual presidente del Consejo Ártico.

“Esperamos que, para finales de la presidencia islandesa del Consejo Ártico en mayo de 2021, hayamos adoptado un ambicioso plan de acción regional sobre la basura marina y los plásticos en el Ártico.”

La presidencia islandesa del Consejo Ártico copatrocina un taller en octubre de 2019 para que los responsables políticos y los expertos comiencen a elaborar un marco para hacer frente a la contaminación por plásticos en el Ártico. El taller se celebrará en colaboración con la Escuela Kennedy de Harvard y el Wilson Center.

Si bien las contribuciones a nivel local serán fundamentales, como normativas más estrictas sobre el uso de plásticos, campañas de promoción y concienciación y labores de limpieza, existe una necesidad más amplia de incentivar el cambio entre los principales agentes mundiales, como la Unión Europea, Estados Unidos, India y China, así como las empresas multinacionales.

El recientemente actualizado Mapa de Transformación Ártica del Foro Económico Mundial explora ahora cómo la degradación ambiental, incluida la contaminación por plásticos en el Ártico, está vinculada a una amplia variedad de problemas en todo el mundo, lo que demuestra tanto la complejidad y amplitud del problema como la necesidad de una solución.

En última instancia, la capacidad de los países árticos para liderar con el ejemplo será esencial para establecer credibilidad e inspirar a otros a actuar para evitar que el Ártico se convierta en un vertedero mundial, con consecuencias potencialmente significativas para el planeta.

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