Convertir tu hogar en una batería se acerca un poco más a la realidad.
Las baterías de cemento recargables podrían permitir que secciones completas de edificios de varias plantas estén hechas de hormigón funcional.
La tecnología de almacenamiento de energía desempeña un papel fundamental para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones.
Una batería de cemento recargable que se está convirtiendo en una posibilidad realista podría cambiar la forma en que almacenas energía, al transformar las paredes de tu casa en una batería gigante.
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia, desarrollaron baterías de cemento que pueden almacenar unas 10 veces más energía que las estructuras desarrolladas anteriormente, aunque, por el momento, siguen siendo cientos de veces menos densas en energía que una batería de iones de litio.
Para fabricar la estructura, una mezcla a base de cemento con pequeñas cantidades de fibras cortas de carbono en su interior se incrusta con una malla de fibra de carbono recubierta de metal: hierro para el ánodo y níquel para el cátodo, según un equipo de investigación dirigido por la Dra. Emma Zhang.
«Los resultados de estudios anteriores sobre la tecnología de baterías de hormigón mostraron un rendimiento muy bajo, por lo que nos dimos cuenta de que debíamos pensar fuera de lo convencional para encontrar otra forma de producir el electrodo, afirma Zhang en Science Daily. «Esta idea particular que hemos desarrollado, que además es recargable, nunca se había explorado antes. Ahora tenemos una prueba de concepto a escala de laboratorio.»
El papel de las baterías en una economía baja en carbono
El almacenamiento de energía y la tecnología relacionada cobran una importancia creciente a medida que el mundo avanza hacia la energía verde, las energías renovables y una economía baja en carbono.
La tecnología de almacenamiento desempeña un papel fundamental para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones, ya que puede ayudar a transmitir y distribuir electricidad, y a almacenar energía procedente de fuentes renovables como la energía solar y eólica. Las baterías pueden ayudar a compensar los momentos en que no brilla el sol o no sopla el viento.
Y el desarrollo de las baterías de hormigón forma parte del debate más amplio sobre cómo desarrollar baterías mejoradas y de alto rendimiento.
El dilema de las baterías
El papel que desempeñan las baterías y su tecnología en la transición hacia el cero neto está siendo analizado por la Alianza Global de Baterías (GBA, por sus siglas en inglés) del Foro Económico Mundial. La cuestión está lejos de ser sencilla, y se necesitan inversiones y avances tecnológicos para que las baterías se conviertan en una parte esencial del futuro. Por un lado, las baterías ofrecen una excelente forma de almacenar energía renovable; por otro, dependen de recursos minerales escasos para su producción y pueden ser difíciles de eliminar de forma respetuosa con el medioambiente.
La GBA está estudiando cómo lograr una cadena de valor de las baterías circular y responsable, que considera uno de los principales impulsores para alcanzar los objetivos climáticos de París en los sectores del transporte y la energía. Afirma que, para 2030, las baterías podrían permitir alcanzar el 30 % de las reducciones necesarias de emisiones de carbono en los sectores del transporte y la energía; no obstante, para lograrlo, la cadena de valor de las baterías tendrá que multiplicarse por 19 durante la próxima década.
El almacenamiento en baterías también es un área de interés de UpLink, la plataforma del Foro Económico Mundial para identificar y potenciar innovaciones que aborden algunos de los mayores desafíos del mundo.
La industria del hormigón también tiene camino por recorrer para mejorar sus credenciales de sostenibilidad, ya que un artículo de The Guardian afirma que, si la industria del cemento fuera un país, sería el tercer mayor emisor de dióxido de carbono del mundo, por detrás de China y Estados Unidos.
Aun así, convertir las casas en baterías podría formar parte de una solución más amplia para reducir las emisiones, en un contexto de creciente demanda de materiales funcionales. Y aunque el concepto todavía se encuentra en una etapa temprana, los investigadores de la Universidad de Chalmers confían en su avance.
«Tenemos la visión de que, en el futuro, esta tecnología podría permitir que secciones completas de edificios de varias plantas estén hechas de hormigón funcional», afirma Zhang. «Teniendo en cuenta que cualquier superficie de hormigón podría incorporar una capa de este electrodo, estamos hablando de volúmenes enormes de hormigón funcional.»





