El suelo proporciona el 95% de nuestros alimentos y ayuda a equilibrar el clima, y también existen numerosas conexiones entre la salud del suelo y la salud humana.
Pero gran parte del suelo del planeta está degradado o en riesgo de degradación.
Un informe del Foro Económico Mundial afirma que la tecnología será clave para mejorar la salud del suelo del mundo.
El suelo puede estar en todas partes, pero ¿con qué frecuencia miramos hacia abajo y pensamos en lo que hace por nosotros?
Uno de los de los ecosistemas vivos más grandes del planeta, este proporciona el 95% de nuestros alimentos, sustenta la biodiversidad y almacena carbono atmosférico, lo que ayuda a equilibrar el clima.
Un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, advirtió de que este “papel crucial en el sostenimiento de la vida en la Tierra” está en riesgo, con la posibilidad de que el 90% de la superficie terrestre del planeta esté degradada para 2050. El cambio climático y la actividad humana están detrás de ello, provocando una disminución de la calidad del suelo que puede incluir la pérdida de materia orgánica y cambios en la salinidad, la acidez o la alcalinidad. Los impactos de esto son considerables: muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas (ONU) no pueden alcanzarse sin suelos sanos, según la Agencia Europea de Medio Ambiente.
Todo, desde la educación hasta la innovación, será clave para mejorar esta situación. En su informe Scaling Technology Adoption for Soil Health, el Foro Económico Mundial afirma que se necesita una acción ambiciosa, con los datos y la infraestructura digital en el centro, para mejorar la salud del suelo del mundo.
Esto es vital no solo para el planeta, sino también para nosotros, porque un suelo sano significa personas sanas. ¿Pero cómo exactamente? Estas son solo algunas de las formas en que es esencial.
Para una alimentación nutritiva
Un suelo sano tiene una buena estructura, con espacios físicos dentro del suelo que permiten el drenaje del agua, la circulación del aire y el crecimiento de las raíces. También tiene un alto nivel de biodiversidad, con suficientes organismos en su interior para convertir la materia muerta y en descomposición en nutrientes. Esto puede verse afectado si el suelo se perturba con regularidad, por ejemplo, por las prácticas agrícolas.
Sin embargo, desde el cultivo de cosechas hasta la cría de animales, el suelo es fundamental para toda actividad agrícola. Ayudar a los agricultores a tomar las decisiones correctas en torno a la salud del suelo y proporcionarles las herramientas para realizar los cambios necesarios será clave para lograr un impacto real en la salud del suelo, según afirma el informe del Foro.
Esto es vital para los sistemas alimentarios sostenibles que proporcionan a las comunidades alimentos suficientes y nutritivos, sobre todo porque los suelos sanos, ricos en materia orgánica y biodiversidad, producen cultivos más ricos en vitaminas y minerales.
Para el agua
El suelo sano también desempeña un papel crucial en la gestión y la calidad del agua. El suelo bien estructurado, con abundante materia orgánica, actúa como una esponja natural, aumentando la cantidad de agua captada y retenida.
Según la ONU, un metro cúbico de suelo sano puede retener más de 250 litros de agua. Esto significa que el suelo necesita menos agua de la lluvia o del riego, puede reducir las inundaciones y hace que el suelo sea más resistente a la sequía.
Además, el suelo sano actúa como un filtro natural, purificando el agua a medida que atraviesa el terreno.
Para un aire limpio
El suelo es un importante sumidero natural de carbono. Formado por materia vegetal descompuesta, este contiene el carbono que esas plantas tomaron en su momento de la atmósfera. Con frecuencia, este carbono se almacena durante mucho tiempo, y la cantidad de carbono almacenado en el suelo es considerable – se estima que asciende a unos 1.500.000 millones de toneladas a nivel mundial.
El suelo rico en carbono es más sano y fértil, en beneficio de los agricultores y de los sistemas alimentarios.
Los suelos sanos también desempeñan un papel importante en la regulación de la calidad del aire, al favorecer el crecimiento de las plantas. Las plantas y los árboles influyen en ello al interceptar partículas de la atmósfera y absorber gases contaminantes.
Para la medicina
Cuando pensamos en el desarrollo de nuevos fármacos, probablemente nos viene a la mente la imagen de un entorno de laboratorio estéril.
Sin embargo, el suelo es una fuente importante de medicamentos. Se ha calculado que alrededor del 40% de los medicamentos recetados proceden de él.
Esto incluye los antibióticos, que bacterias como las especies de Streptomyces producen para eliminar o inhibir el crecimiento de otros organismos. Además de los antibióticos, estas bacterias producen otros productos farmacéuticos, entre ellos fármacos anticancerígenos y antiparasitarios.
Los científicos siguen descubriendo nuevos fármacos en el suelo, como partículas proteicas recién identificadas en Streptomyces que los investigadores esperan que puedan ayudar a combatir la tuberculosis y la difteria.
Para la salud intestinal
Los microorganismos presentes en el suelo sano también son fundamentales para la salud intestinal.
Nuestro microbioma intestinal –las bacterias, los hongos, los virus y otros microbios que viven en nuestros intestinos– ayuda a regular nuestra salud y nuestras hormonas, según The Guardian. Según el informe del Foro Económico Mundial Transforming the Global Food System for Human Health and Resilience, el intestino humano y el suelo contienen aproximadamente la misma cantidad de estos microorganismos.
Pero, al mismo tiempo que las sociedades urbanizadas han experimentado una gran reducción del contacto de las personas con el suelo, las comunidades de todo el mundo han sufrido una disminución de la diversidad del microbioma intestinal. Y los expertos consideran que esto podría estar relacionado con un aumento de enfermedades crónicas como el asma, las alergias alimentarias y los trastornos autoinmunes, The Guardian añade.
Para la salud mental
Por último, también existe una relación entre la salud del suelo y nuestro bienestar mental: los microbios del suelo que ayudan a regular nuestro sistema inmunitario también podrían afectar a nuestro estado de ánimo.
Además de ayudar a crear alimentos ricos en nutrientes —que favorecen la función cognitiva— y de ser vitales para los espacios verdes tan cruciales para nuestra salud mental, el contacto con los microorganismos del suelo favorece un eje intestino-cerebro saludable. Como afirma el informe del Foro Transforming the Global Food System: “Un amplio conjunto de pruebas implica ahora al intestino en la modulación de la función cognitiva y los trastornos neuropsiquiátricos”.
En otras palabras, lo que ocurre en nuestro intestino está fuertemente relacionado con el funcionamiento de nuestro cerebro y con nuestra salud mental. Y los microbios del suelo son una parte crucial de ese proceso.





