Las avalanchas son frecuentes en el Himalaya; la más destructiva de tipo roca-hielo, el desastre de Chamoli, causó la muerte de más de 200 personas en.
La masa de la avalancha logró recorrer unos 13 km aguas abajo antes de convertirse en un flujo de escombros, lo que provocó una inundación repentina en los ríos Rishiganga y Dhauliganga.
Los satélites se utilizan para ayudar a vigilar la posibilidad de futuros desastres y pueden captar avalanchas en tiempo real para mejorar las observaciones y la investigación.
En febrero de 2021, una de las avalanchas roca-hielo más destructivas registradas en el Himalaya indio arrasó una pequeña localidad, cobrándose trágicamente más de 200 vidas, así como varios puentes, carreteras y dos centrales hidroeléctricas.
Conocido como el desastre de Chamoli, fue único por su magnitud. Aunque estaba compuesto por un 80 % de roca y solo un 20 % de hielo, la masa de la avalancha logró recorrer unos 13 km aguas abajo antes de convertirse en un flujo de escombros, lo que provocó una inundación repentina en los ríos Rishiganga y Dhauliganga.
La magnitud de la catástrofe atrajo la atención de científicos de todo el mundo. En los últimos meses se han publicado más de diez artículos de investigación que abordan las investigaciones sobre las posibles causas y los cambios posteriores en el valle.
Teledetección
Dada la falta de mediciones de campo debido al terreno remoto y extremo de esta región, todos estos estudios publicados han utilizado ampliamente datos de observación de la Tierra (OT) procedentes de satélites de teledetección. Las cámaras especiales de los satélites de OT captan la energía que es emitida o reflejada por la superficie terrestre o su atmósfera, por lo que la teledetección permite vigilar entornos concretos de forma rápida y eficaz.
Agencias espaciales como la NASA y la Agencia Espacial Europea y empresas como Planet Labs ofrecen imágenes gratuitas de la Tierra de resolución media a alta, lo que fomenta la investigación independiente y las indagaciones científicas. De hecho, los satélites PlanetScope de Planet Labs lograron captar el desastre de Chamoli en tiempo real.
El creciente número y las capacidades de estos satélites están demostrando ser de gran utilidad para comprender los peligros de las zonas de alta montaña. Las plataformas de geovisualización en línea, como Google Earth, ofrecen imágenes repetidas de alta resolución, lo que permite realizar análisis visuales rápidos y eficaces. En nuestro estudio, pudimos simular y reconstruir el desastre de Chamoli y una avalancha de hielo anterior en el mismo lugar gracias al amplio archivo de datos de teledetección.
Punto caliente de avalanchas
Nuestra investigación comenzó con una observación interesante, también señalada por otros estudios: el lugar del desastre de Chamoli es un punto caliente de avalanchas. Al examinar las imágenes satelitales de los últimos 20 años, identificamos dos avalanchas de hielo y varias avalanchas de nieve en el mismo valle.
Las avalanchas de hielo provocadas por la rotura de un glaciar colgante a comienzos de 2000 y de nuevo en septiembre de 2016 fueron masivas: consistieron en aproximadamente 10 millones de m³ de hielo glaciar, que llenaron unos 3,5 km del fondo del valle con depósitos de escombros que alcanzaron alturas de hasta 50 m. Sin embargo, como el desastre de Chamoli ocurrió dentro de los 4,5 años posteriores a la avalancha de hielo de septiembre de 2016, el escenario en su conjunto resulta aún más intrigante.
El desastre de 2021 fue causado por una avalancha que, aunque tenía un volumen más de 2,5 veces superior al del suceso de 2016, estaba compuesta por un 80 % de roca, a diferencia de la composición de hielo puro de la avalancha de 2016.
La secuencia de estas dos avalanchas de hielo masivas y compositivamente distintas, originadas a la misma altitud y que golpearon el mismo valle en un periodo de cinco años, es única. Nos ofreció un banco de pruebas natural sin precedentes para comprender cómo las avalanchas frecuentes, con distintos grados de contenido de hielo, pueden variar en cuanto a su alcance y poder destructivo.
Predicción del futuro
Adoptando un enfoque integrador, estudiamos las características del flujo tanto antes como durante los eventos de las avalanchas de 2016 y 2021. Observamos cambios a corto y largo plazo en la velocidad del movimiento superficial, que llega a alcanzar alrededor de cinco veces los valores normales.
La estimación de los movimientos superficiales ha demostrado ser eficaz para observar la evolución y la trayectoria de las avalanchas de hielo en el pasado. En 1973, se midieron por primera vez los movimientos de un glaciar colgante inestable con el fin de predecir su colapso. El éxito de este enfoque de vigilancia basado en el trabajo de campo quedó demostrado en 2014 con la predicción precisa de la «rotura» de un glaciar colgante desde la cara sur de las Grandes Jorasses, en Italia, 10 días antes de que se produjera la avalancha.
Sin embargo, los problemas logísticos en estas zonas de alta montaña hacen que este tipo de esfuerzos basados en el trabajo de campo sean limitados. Nuestras observaciones, en particular las relativas a la avalancha de 2016, ponen de relieve que las estimaciones de movimiento por teledetección no solo tienen una mayor cobertura, sino que también pueden representar una forma oportuna, rentable y más segura de vigilar los glaciares colgantes e, incluso, posiblemente predecir grandes y peligrosas avalanchas de hielo.
Pero las observaciones por teledetección presentan incertidumbres, y cualquier posible previsibilidad futura requiere, sin duda, más investigación para identificar tendencias estadísticamente significativas en los movimientos superficiales.
Mediante un modelo termomecánico, simulamos el evento de septiembre de 2016 y la presión máxima que ejerció sobre el valle. Descubrimos que fue de 6000 kilopascales (una medida de resistencia a la compresión), una cifra lo bastante grande como para producir cambios visibles en el perfil del valle al añadir sedimentos erosionables, lo que podría agravar cualquier suceso futuro.
Las avalanchas de nieve estacionales también mantienen esta parte del valle suficientemente lubricada. Después simulamos el evento de 2021 en dos escenarios: el primero sin especificar las características de erosión de los depósitos de avalanchas restantes del pasado, y el segundo incluyendo zonas de erosión definidas.
Los resultados indican que los depósitos restantes en el valle, procedentes de avalanchas de hielo y nieve anteriores, probablemente contribuyeron al volumen y al flujo de la avalancha roca-hielo de 2021, lo que explicaría su excepcional alcance hacia la población aguas abajo.
Aunque las avalanchas de hielo pasadas de 2000 y 2016 no causaron daños directos a vidas ni bienes, son sucesos recurrentes en este valle. Pero es difícil predecir su impacto futuro en combinación con otros peligros glaciares, como ocurrió en el desastre de Chamoli.
A medida que el cambio climático se acelera a escala mundial, este tipo de escenarios que amenazan la vida se están desarrollando también en otras regiones montañosas, con mayor frecuencia e incertidumbre. Con satélites que proporcionan imágenes que se actualizan con frecuencia, comprender los patrones de estos peligros de alta montaña podría ayudar a salvar muchas vidas y a proteger infraestructuras costosas en el futuro.






