La contaminación generada por artículos de plástico de un solo uso, como pajitas y bolsas de la compra, es una amenaza creciente para nuestros ecosistemas y economías.
Un sistema basado en la reutilización no solo reduciría la huella ecológica de la humanidad, sino que también crearía nuevas fuentes de valor económico lucrativas.
Las agencias gubernamentales, los organismos multinacionales y las organizaciones no gubernamentales (ONG) ya han empezado a esbozar escenarios para la reutilización.
La cantidad de residuos generados por la humanidad representa una amenaza creciente para nuestros ecosistemas y economías. La producción de residuos sólidos ha pasado de 25 gigatoneladas (sí, son 25 mil millones de toneladas) en 1990 a 86 gigatoneladas en 2020, y se prevé que alcance las 140 gigatoneladas en 2050.
Esta expansión supera el crecimiento demográfico y es el resultado de un sistema de bienes desechables que combina un uso a corto plazo con un daño ambiental a largo plazo. La mitad de la producción de plástico se destina a artículos de un solo uso. Para hacerse una idea de lo efímero que puede ser un «uso único», basta con considerar que la vida útil media de una bolsa de plástico desechable para la compra es de tan solo 15 minutos.
El informe «El futuro de los modelos de consumo reutilizable», publicado por la Plataforma para el Futuro del Consumo del Foro Económico Mundial, en colaboración con Kearney, destaca soluciones innovadoras. Concluye que la clave estará en pasar de una economía de residuos «lineal», en la que la existencia de un producto sigue una línea de un solo sentido desde la fabricación hasta el uso y el vertedero, a una economía «circular», en la que los artículos se reutilizan o reciclan indefinidamente. El informe muestra que los modelos de reutilización no solo son viables, sino que también pueden generar valor añadido en toda la economía.
Actualmente, solo una fracción de nuestros residuos plásticos (el 14 %, según un informe del Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur) se recicla. Solo el 2 % se «recicla de forma efectiva», es decir, se convierte en un artículo igual de útil. La mayor parte del plástico reciclado se «recicla a la baja» (downcycling) y da lugar a algo menos útil que antes, y solo se recicla una vez antes de acabar en un vertedero o en el océano. En lugar de destinar recursos a la retirada y el tratamiento de residuos, debemos centrarnos en eliminarlos.
La Plataforma para el Futuro del Consumo tiene como objetivo forjar modelos de consumo responsables que sean equitativos, promuevan el bienestar social y protejan el planeta. Su iniciativa Consumidores más allá de lo desechable reúne a destacadas organizaciones de los sectores privado y público comprometidas con ofrecer a los consumidores alternativas sostenibles y asequibles a los productos de un solo uso.
El mundo en una taza de café
La reutilización desplaza el valor hacia el final del ciclo de vida de un envase (en las ventas, las devoluciones y los rellenos) y lo aleja del principio (extracción de materiales y fabricación). Este cambio crea oportunidades para las empresas dedicadas a la producción de nuevos materiales, la desinfección, el rellenado, la marca y el comercio minorista.
Para hacernos una idea de cómo podrían desarrollarse estos cambios en el mundo real, analizamos el impacto en los beneficios de una taza de café retornable. Incluso en los sectores que inicialmente pierden valor, existen oportunidades para ganarlo en otros puntos del proceso de reutilización. A una escala determinada, los gobiernos, las empresas de clasificación y desinfección y los minoristas obtuvieron el mayor valor añadido. Los fabricantes de productos desechables y los servicios privados de gestión de residuos encargados de su eliminación soportan la carga de la menor demanda.
Pioneros de la reutilización
Empresas grandes y pequeñas ya están aprovechando el potencial de la reutilización para crear valor. Loop, filial de TerraCycle, ha establecido alianzas con minoristas líderes para permitir a los clientes tomar prestados envases de marcas reconocidas, que son totalmente reciclables tras entre 20 y 100 usos. En diciembre de 2020, Loop había incorporado a más de 100 marcas a nivel mundial y ofrecía más de 400 productos.
La startup chilena Algramo ha entrado recientemente en el mercado estadounidense con su innovador modelo de distribución de recarga para llevar. Tras una compra única de envase, el cliente puede rellenar una variedad de limpiadores líquidos en máquinas dispensadoras de los establecimientos participantes. Entre los productores que se suman al programa figuran marcas de gran peso en el mercado, como Clorox y Pine-Sol.
Los gobiernos y las ONG de todo el mundo se asocian con empresas para demostrar modelos de reutilización. Un ejemplo es el Compromiso Mundial de la Nueva Economía del Plástico, organizado por la Fundación Ellen MacArthur. Esta iniciativa reúne a empresas y gobiernos en el esfuerzo por reducir los residuos y la contaminación plásticos en origen. Entre los firmantes corporativos del compromiso figuran empresas que representan el 20 % de todo el envasado de plástico producido a nivel mundial.
Otras alianzas operan a nivel municipal. En Seúl, Share Hub conecta a organismos municipales, empresas y residentes que pueden intercambiar conocimientos, presentar iniciativas y acceder a recursos para impulsar soluciones circulares. ReLondon es una alianza entre el alcalde de Londres y los distritos de la ciudad que ofrece subvenciones y asesoramiento a empresas que desean poner en marcha programas de reutilización.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente a la contaminación por plástico?
Una cuestión de escala y compromiso
Los programas de reutilización a gran escala alcanzan un nivel de valor que un enfoque de escala reducida simplemente no puede igualar. Lograr esa escala requerirá tanto ingenio como compromiso por parte de diversos participantes del mercado. El sector público puede reducir las barreras para que las empresas amplíen estas iniciativas, desarrollando la infraestructura necesaria, estableciendo normas reglamentarias y creando asociaciones público-privadas.
El informe presenta tres posibles escenarios para el desarrollo de la reutilización hasta 2030. Cualquiera de estos escenarios representaría un avance importante con respecto a la situación actual. En el escenario 1, al menos el 10 % de todo el envasado se desplazaría de los productos de un solo uso hacia los reutilizables, lo que equivale a al menos 7 millones de toneladas de plástico. En el escenario 3, hasta 26-46 millones de toneladas se desplazarían de los productos desechables, y los residuos plásticos prácticamente desaparecerían de nuestros océanos.
Las empresas, las agencias gubernamentales y las ONG necesitan considerar con urgencia estos escenarios y dar pasos tangibles para aprovechar las oportunidades comerciales que abren. Los próximos años podrían dar paso a una nueva era de acceso de los consumidores a estos nuevos modelos de consumo. Aunque no será fácil, sería un momento verdaderamente histórico, tan importante a su manera como cualquiera de las revoluciones industriales.





