Cómo los nuevos enfoques en moda, arquitectura y otros ámbitos pueden impulsar la acción climática

Regenerative climate action: A new way to protect the planet.
Regenerative climate action: A new way to protect the planet.Image: Pexels/Tim Mossholder
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  • El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) ha advertido de que debemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 50 % para 2030 y alcanzar emisiones netas cero para 2050 con el fin de evitar los peores efectos del cambio climático.

  • Las empresas pueden contribuir a reducir las emisiones invirtiendo en energías renovables, eficiencia energética y otras tecnologías respetuosas con el clima.

  • Las personas pueden contribuir a reducir las emisiones introduciendo cambios en su vida cotidiana, como conducir menos, consumir menos energía y comer menos carne.

Capitalismo regenerativo es un término acuñado hace casi una década, que identifica la necesidad de que recurramos a prácticas empresariales que restauren, en lugar de explotar, nuestro planeta. Desde entonces, la lucha contra el cambio climático y la sensación de urgencia por cambiar nuestra forma de actuar han cobrado considerable impulso. El periodista Liam McCann examina tres formas inspiradoras e innovadoras que nos muestran el camino hacia un futuro en el que la regeneración, además de la sostenibilidad, constituya la base de nuestra forma de vida.

Arquitectura regenerativa

El entorno construido es responsable de cerca del 40 % de las emisiones mundiales de CO2 y su impacto va en aumento. Hélène Chartier, directora de planificación y diseño urbanos en C40 —una red mundial de alcaldes de ciudades que lideran la acción climática— afirma: «Se espera que la superficie edificada mundial se duplique para 2060, lo que equivale a añadir una ciudad como Nueva York al mundo cada mes durante los próximos 38 años."

Por tanto, es esencial que transformemos la forma en que construimos y, para ello, debemos considerarnos parte del ecosistema; debemos incorporar los procesos presentes en la naturaleza; y debemos analizar el impacto del desarrollo antes de remover la primera capa de tierra. Comprender cada nuevo emplazamiento de este modo significa que los datos pueden incorporarse al diseño para que el desarrollo contribuya a mantener el equilibrio natural de la zona.

Actualmente, en Francia se está llevando a cabo un proyecto piloto de arquitectura ecológica a gran escala con un nuevo barrio de 80 acres (unas 32 hectáreas) de emisiones netas cero construido en Porte de Montreuil, en París. La construcción incluirá materiales locales de origen biológico y todos los edificios se diseñarán para poder modificar su uso, lo que reducirá al mínimo la necesidad de demoler y reconstruir en el futuro. Además, habrá oasis de vegetación y se dará prioridad a la peatonalización y a los carriles bici.

«Más allá de los edificios, necesitamos un nuevo modelo de desarrollo urbano», afirma Chartier, quien continúa:

«Todo el tejido urbano de calles, edificios, espacios verdes, infraestructuras y comercios debería diseñarse para fomentar barrios completos que incluyan lugares de trabajo y servicios esenciales a una distancia de 15 minutos a pie o en bicicleta. Los barrios compactos que integran una mezcla de personas y usos y que han adoptado una estrategia de «verde en todo momento» reducen la contaminación del aire, la congestión y los tiempos de desplazamiento, y además crean comunidades más inclusivas y resilientes que mejoran la vida de las personas.»

Agricultura regenerativa

La agricultura regenerativa es una forma de cultivar que busca restaurar el suelo degradado y la materia orgánica, y que tiene en cuenta no solo los rendimientos de los cultivos a corto plazo, sino también la resiliencia a largo plazo de los ecosistemas. Los terrenos que se cuidan en lugar de degradarse nos permiten cultivar de forma más económica, al mejorar los rendimientos y reducir los costes, así como disminuir la contaminación, limitar el uso de pesticidas y fomentar la biodiversidad.

Los viñedos han liderado el camino como bancos de pruebas de la agricultura regenerativa, ya que las uvas son muy sensibles al cambio climático. La lección clave es considerar la parcela como un agroecosistema, en el que el foco está en el suelo y en todos sus nutrientes y organismos, y no solo en la vid. Por ejemplo la bodega Tablas Creek de California ha adoptado un enfoque regenerativo. En solo dos años, tras aplicar la siembra directa, los cultivos de cobertura, la integración de ganado y el pastoreo en rotación intensiva, así como el compostaje, los ensayos demostraron de forma concluyente que el suelo almacenaba más carbono y que los cultivos eran más sanos.

Es importante destacar que la agricultura regenerativa no solo consiste en cultivar alimentos, sino también en impulsar la innovación para otros tipos de agricultura. Por ejemplo, para Neste, líder mundial del mercado de combustibles renovables y soluciones circulares, explorar mejores métodos de cultivo está en el centro de su estrategia para introducir nuevos aceites vegetales (NVO), que son una importante materia prima futura para los combustibles renovables.

Moda regenerativa

Las empresas que lideran el camino en moda regenerativa fabrican sus prendas con fibras de origen local, recolectadas silvestres o cultivadas de forma regenerativa en lugar de materiales sintéticos derivados de combustibles fósiles.

Esto ocurre junto con un impulso más amplio hacia la sostenibilidad en el sector, que, por ejemplo, considera el reciclaje una tendencia en crecimiento para transformar residuos en fibras para nuevos tejidos. Es especialmente importante recurrir a estas soluciones para mitigar el impacto climático de una cultura de la moda desechable que favorece los sintéticos, que suelen ser más baratos que las fibras naturales.

Isabella Tonaco, directora ejecutiva de Sustainable Chemistry for the Textile Industry (SCTITM), explica cómo la industria se está adaptando para hacer frente a la crisis climática: «Al centrarnos en la química textil, los productos químicos sostenibles desempeñan un papel esencial para mitigar los retos del uso y procesamiento, por ejemplo, del poliéster como tejido, al ofrecer una calidad correcta a la primera y contribuir también a la longevidad de los productos de consumo.

«Esto no solo significa evaluar el impacto ambiental de la producción de los materiales, sino también reducir la contaminación generada durante la producción química, priorizar la circularidad, reducir el desperdicio de agua y las emisiones de gases de efecto invernadero, y centrarse en los objetivos ESG.»

Con iniciativas como el Reto del Poliéster Reciclado 2025 de Textile Exchange, que pretende convencer a la industria de reciclar el 45 % del poliéster para 2025 y el 90 % para 2030, cada vez hay más opciones para que los consumidores no solo tomen decisiones de compra más sostenibles, sino que también conecten sus hábitos de compra por placer con una economía más circular.

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