Reciclar tu abeto es la clave para una Navidad sostenible

A farm worker carries a bagged Christmas tree to a customer at Wicklow Way Christmas tree farm in Roundwood, Ireland December 9, 2018. REUTERS/Clodagh Kilcoyne - RC183E3950D0
A man carries a bagged Christmas tree on a farm.Image: REUTERS/Clodagh Kilcoyne
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Los consumidores preocupados por el medioambiente suelen preguntarme si un árbol de Navidad natural o uno artificial es la opción más sostenible. Como investigador en horticultura y silvicultura, sé que esta cuestión también preocupa a la industria de los árboles de Navidad, que teme perder cuota de mercado frente a los árboles artificiales.

Y tienen motivos para preocuparse: de los 48,5 millones de árboles de Navidad que compraron los estadounidenses en 2017, el 45 % eran artificiales, y esa proporción está aumentando. Muchos factores pueden influir en esta elección, pero la conclusión es que tanto los árboles de Navidad naturales como los artificiales tienen un impacto ambiental insignificante. Qué opción «gana» en cuanto a huella de carbono depende por completo de cuánto tiempo se supone que los consumidores conservarían un árbol artificial y de cuánto conducirían cada año para comprar uno natural.

Tala del Árbol de Navidad del Capitolio de 2018 en el Bosque Nacional Willamette de Oregón, para transportarlo en camión hasta el National Mall de Washington D. C.Image: USFS – Noroeste del Pacífico

De la plántula a la trituradora de madera

Muchos consumidores creen que los árboles de Navidad naturales se talan en bosques silvestres y que esta práctica contribuye a la deforestación. En realidad, la gran mayoría de los árboles de Navidad se cultivan en granjas expresamente para ese fin.

Para estimar el impacto total de algo como un árbol de Navidad, los investigadores utilizan un método llamado evaluación del ciclo de vida, que permite contabilizar «de la cuna a la tumba» los insumos y productos necesarios para producirlo, utilizarlo y desecharlo. En el caso de los árboles de Navidad naturales, esto abarca desde la plantación de las plántulas hasta la tala y eliminación de los árboles, e incluye el uso de maquinaria, la aplicación de fertilizantes y pesticidas, y el consumo de agua para el riego.

Las evaluaciones del ciclo de vida suelen calcular también la huella de carbono de un sistema. El consumo de combustible es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en la producción de árboles de Navidad. El uso de 1 galón de gasolina o diésel para hacer funcionar un tractor o un camión de reparto libera entre 20 y 22 libras (de 9 a 10 kilogramos) de dióxido de carbono a la atmósfera.

En el lado positivo, los árboles de Navidad absorben y almacenan carbono de la atmósfera mientras crecen, lo que ayuda a compensar las emisiones de las operaciones. El carbono representa alrededor del 50 % del peso seco de la madera de un árbol cuando se tala. Según estimaciones recientes, las coníferas del tamaño de un árbol de Navidad almacenan aproximadamente 20 libras de dióxido de carbono en su tejido sobre el suelo y probablemente almacenan una cantidad similar bajo tierra, en sus raíces.

El cultivo de árboles de Navidad requiere una planificación cuidadosa para gestionar una cosecha que tarda entre seis y siete años en madurar.

Sin embargo, quemar 1 galón de gasolina produce aproximadamente la misma cantidad de dióxido de carbono, así que si una familia conduce 10 millas en cada sentido para conseguir su árbol natural, probablemente ya habrá compensado el carbono capturado por el árbol. Comprar un árbol más cerca de casa o en un puesto situado en la ruta de los desplazamientos diarios puede reducir o eliminar este impacto.

Y los árboles naturales tienen otros impactos. En 2009, Scientific American señaló específicamente a la industria de los árboles de Navidad por incurrir en lavado verde, porque los comunicados de prensa de los productores destacaban la absorción de carbono de las plantaciones de árboles de Navidad, pero ignoraban el uso de pesticidas y las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la gestión, la tala y el transporte de las plantaciones.

¿Es mejor lo sintético?

Los árboles artificiales tienen otro tipo de impactos. Aunque muchas personas creen que transportar árboles desde fábricas de China consume mucha energía, el transporte marítimo es, en realidad, muy eficiente. El mayor consumo de energía asociado a los árboles artificiales se produce durante su fabricación.

La producción del cloruro de polivinilo y los metales que se utilizan para fabricar árboles artificiales genera emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes. China está trabajando para reducir la contaminación de su industria química, pero esto podría encarecer esos materiales y los productos fabricados con ellos.

Además, para considerar la sostenibilidad desde una perspectiva más amplia, la producción de árboles de Navidad naturales apoya a las comunidades y economías locales de Estados Unidos, mientras que la compra de árboles artificiales beneficia principalmente a los fabricantes de China.

Cara a cara

Recientemente, la American Christmas Tree Association, que representa a los fabricantes de árboles artificiales, encargó una evaluación del ciclo de vida que comparaba árboles de Navidad naturales y artificiales. El análisis consideró los aspectos ambientales de la sostenibilidad, pero no examinó los impactos sociales ni económicos.

El informe concluyó que el punto de «equilibrio» ambiental entre un árbol de Navidad natural y uno artificial se alcanzaba a los 4,7 años. En otras palabras, los consumidores tendrían que conservar los árboles artificiales durante cinco años para compensar el impacto ambiental de comprar un árbol natural cada año.

Image: American Christmas Tree Association

Una deficiencia importante de este análisis fue que ignoró la contribución de las raíces de los árboles —que los agricultores suelen dejar en el suelo después de la tala— al almacenamiento de carbono en el suelo. Esta omisión podría afectar significativamente al análisis del punto de equilibrio, dado que basta con aumentar en apenas un punto porcentual la materia orgánica del suelo para capturar 11.600 libras de carbono por acre.

Reutiliza o recicla tu árbol

Los consumidores no pueden influir en cómo cultivan los agricultores los árboles naturales ni en cómo fabrican los productores las versiones artificiales, pero sí pueden decidir qué ocurre después de Navidad con los árboles que compran. En el caso de los artificiales, eso significa reutilizarlos tantas veces como sea posible. En el de los naturales, significa reciclarlos.

Esto es esencial para optimizar la huella de carbono de un árbol natural. Triturar los árboles de Navidad usados y utilizarlos como mantillo devuelve materia orgánica al suelo y puede contribuir a aumentar el carbono del suelo. Muchos departamentos de obras públicas de Estados Unidos recogen y trituran habitualmente los árboles de Navidad usados después de las fiestas. Si no se ofrece el reciclaje local de árboles, se pueden triturar y añadir a montones de compost. También se pueden colocar en patios o estanques para proporcionar hábitat a aves o peces.

En cambio, si se arroja un árbol usado a una hoguera, todo su carbono vuelve de inmediato al aire en forma de dióxido de carbono. Esto también se aplica a los árboles que se retiran de las plantaciones. Y si los árboles usados se depositan en vertederos, su carbono acabará volviendo a la atmósfera en forma de metano, debido a la manera en que se descomponen los materiales enterrados. El metano es un gas de efecto invernadero 21 veces más potente que el dióxido de carbono a lo largo de un siglo, por lo que esta es la forma más perjudicial para el medioambiente de desechar un árbol usado.

En la elección de un árbol de Navidad influyen todo tipo de factores: desde el aroma de los árboles recién cortados hasta las tradiciones familiares, los planes de viaje y el deseo de apoyar a los agricultores o comprar productos locales. Sea cual sea tu elección, la clave para aliviar la preocupación ambiental es planificar la reutilización o el reciclaje del árbol. Así podrás centrarte en los regalos que pondrás debajo.

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