Podemos intervenir de forma activa en los sistemas para desencadenar puntos de inflexión positivos que generen cambios rápidos y beneficiosos.
Múltiples sistemas pueden cambiar en efecto dominó, generando cascadas de cambios beneficiosos.
Las empresas están lanzando programas de aprendizaje para contratar y formar empleados en diversos ámbitos, como la ciberseguridad, la contabilidad y el análisis de datos.
Un niño pequeño se ve obligado a sentarse a la mesa del comedor, donde los adultos hablan interminablemente de asuntos de adultos. Está aburrido. Al principio le cuesta empujar con los pies contra el marco de la mesa, inclinar la silla hacia atrás apoyándose en las patas traseras y estirar las piernas. Pero al llegar al punto de equilibrio se convierte en una experiencia casi sin esfuerzo, flotante, que solo requiere de vez en cuando el más leve empujón con la punta del pie.
Y entonces… el desastre. Basta con un empujón de más para cruzar el punto de no retorno, y el niño cae de espaldas.
El niño había superado el «punto de inflexión», a partir del cual el cambio se vuelve inevitable. Y a una escala mucho mayor, este mismo proceso puede hacer que los glaciares desaparezcan repentinamente o que las selvas tropicales se sequen.

Formamos parte de un equipo internacional de más de 200 autores que han contribuido al nuevo Informe Global sobre Puntos de Inflexión presentado en la cumbre de cambio climático COP 28 celebrada en Dubái.
Al menos cinco puntos de inflexión del sistema terrestre solo requieren un leve empujón para activarse, entre ellos el colapso de las grandes capas de hielo y de los arrecifes de coral, y un cambio abrupto en la circulación oceánica del Atlántico Norte. Estos puntos de inflexión «negativos» están ahora tan cerca que es necesario actuar con urgencia para evitarlos.
Afortunadamente, también son posibles puntos de inflexión con buenos resultados («positivos») en la tecnología, la economía, la política y el comportamiento social. De hecho, ya se están produciendo en ámbitos que van desde las energías renovables y los vehículos eléctricos hasta los movimientos sociales y las dietas basadas en vegetales. Nuestro informe expone formas de intervenir en estos sistemas para propiciar la activación de puntos de inflexión positivos, por ejemplo, haciendo que el cambio deseado sea la opción más barata, más cómoda o moralmente aceptable.
Incluso varios sistemas pueden cambiar en efecto dominó, en cascada de cambios beneficiosos. Por ejemplo, al cruzar el punto de inflexión en el que los vehículos eléctricos pasan a ser la forma dominante de transporte por carretera, la tecnología de las baterías seguirá mejorando y abaratándose.
Esto podría desencadenar otro punto de inflexión positivo en el uso de baterías para almacenar energía renovable, reforzando otro en el uso de bombas de calor en nuestros hogares, y así sucesivamente. Y existen lo que denominamos «puntos de apalancamiento superior»: lugares en los que podemos intervenir deliberadamente con campañas de información, mandatos e incentivos para generar un cambio generalizado en todos los sectores.

Estas acciones pueden parecer bastante sencillas, un último y pequeño empujón que impulsa un sistema más allá de su punto de no retorno y lo acelera hacia un nuevo estado (en este caso, deseado). «Basta» con hacer que la tecnología deseada sea la opción más barata; introducir una nueva normativa o mandato; invertir en nuevas infraestructuras; crear nuevas instituciones; cambiar hábitos o normas sociales; y esperar a que el sistema cambie.
Pero, volviendo a la imagen de nuestro joven protagonista, esto pasa por alto todo el trabajo previo exigente, especialmente al principio, que se necesita para llegar a ese umbral final decisivo. Cualquier ejemplo típico de cambio transformador que se quiera señalar —ya sea la transición de Dinamarca a la energía eólica, la firma de Columbia del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles o el voto de Ecuador para prohibir la perforación petrolera en la Amazonía— implica una historia previa mucho más larga de lucha política.
Curiosamente, en el caso de la pionera transición de Noruega a los vehículos eléctricos (VE) —más del 80 % de las nuevas ventas de automóviles en Noruega son ya totalmente eléctricas—, también interviene el grupo de pop a-ha, conocido internacionalmente sobre todo por su éxito de 1985 Take On Me, algo muy apropiado para lo que vino después.
El momento a-ha
A finales de los años ochenta, el cantante principal de a-ha, Morten Harket, y el teclista «Mags» Furuholmen se unieron a un profesor de arquitectura, Harald Røstvik, y al ecologista Frederic Hauge, y juntos empezaron a sembrar las semillas de una revolución del transporte noruego. Comenzaron con una campaña para ganarse el apoyo del público y el grupo viajó a Suiza para participar en la carrera de vehículos solares, el Tour de Sol, acompañados por la prensa noruega. También probaron un Fiat Panda eléctrico reconvertido: autonomía, 46 kilómetros.

Impresionados, se propusieron importar un ejemplar similar a Noruega. Aprovecharon cada oportunidad fotográfica y emprendieron una campaña para que los VE fueran la opción más barata y cómoda, mediante la supresión de los impuestos de importación, matriculación y de vehículos de empresa para los VE, la exención de los VE del IVA y de los peajes, y la concesión de acceso gratuito a los carriles bus y a los ferris.
Durante muchos años, el Gobierno noruego permaneció impasible ante las exigencias de a-ha. En respuesta, a-ha se negó a pagar los peajes y las multas de aparcamiento. Finalmente, el coche fue embargado y subastado, para deleite de la prensa nacional, que ocupó las primeras filas. Alguien simpatizante con la causa realizó la puja ganadora y de inmediato devolvió el coche al grupo de pop.
Este ciclo se repitió una y otra vez, hasta que en 1997 los VE quedaron exentos de peajes en Noruega. En 2009, se habían cumplido todas las exigencias de los activistas y el Gobierno empezó a invertir fuertemente en infraestructuras públicas de recarga de VE. Se habían dado todas las condiciones necesarias para un punto de inflexión positivo y, a partir de 2011, el mercado noruego de coches eléctricos comenzó a crecer muy rápidamente.
Para limitar el calentamiento global a un nivel lo más cercano posible a +1,5 °C, necesitamos un cambio rápido y exponencial. Todo el mundo necesita reproducir el rápido punto de inflexión del mercado de VE de Noruega en todos los sectores y ámbitos de la sociedad. El Informe Global sobre Puntos de Inflexión ofrece un modelo para lograr un futuro más sostenible.




