Por qué los ministros de Finanzas son fundamentales en la lucha contra el cambio climático

Cambodian fishermen on the Mekong river
Cambodian fishermen on the Mekong river, where changing weather is already affecting people's livelihoods.Image: REUTERS/Chor Sokun
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Estudios recientes indican que una acción climática ambiciosa podría generar alrededor de 26 billones de dólares en beneficios económicos para 2030, crear más de 65 millones de nuevos empleos y evitar 700.000 muertes prematuras.

Estas son cifras asombrosas que exigen reformas ambiciosas y de gran alcance, nuevos acuerdos de gobernanza, financiación innovadora y cooperación para compartir tecnología. Aunque hacer realidad todo esto requiere el esfuerzo de todos, hay un tipo de entidad que desempeña un papel más decisivo que cualquier otra. Sin la cooperación activa de los ministerios de Finanzas, el mundo no logrará vencer en la lucha contra el cambio climático.

Los expertos advierten que limitar el calentamiento global a 1,5 °C requerirá medidas «rápidas, de gran alcance y sin precedentes», junto con financiación y el compromiso de los gobiernos de ponerlas en práctica.

La implementación de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) —el compromiso de los países de reducir las emisiones de carbono en una cantidad específica— y el aumento de estas metas requieren voluntad política y liderazgo. El ministerio de Finanzas, el organismo gubernamental más importante, tiene la capacidad de influir en las políticas de desarrollo nacional y económicas, que determinan cómo se gastan los recursos públicos y privados.

Image: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Camboya

Por ello, es imprescindible que los ministerios de Finanzas de todo el mundo asuman un compromiso firme para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, las NDC y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y es poco probable que este tipo de compromiso se consiga únicamente mediante labores de promoción.

La capacidad de recopilar la información adecuada para evaluar el impacto local del cambio climático —en pueblos y ciudades— es esencial para situar el cambio climático en el centro de la toma de decisiones fiscales. La economía del cambio climático es un campo relativamente nuevo y, a menudo, complejo, y los países en desarrollo afrontan importantes limitaciones de capacidad. Sin embargo, las cosas están evolucionando, con dinamismo e improvisación provenientes de lugares inesperados del mundo.

Camboya adoptó un Marco de financiación para el cambio climático en 2014, en el que se detallaban las necesidades financieras para responder al cambio climático, con el apoyo de Suecia, la Unión Europea (UE) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El marco identificó posibles fuentes de financiación y las medidas necesarias para mejorar la eficacia y la eficiencia de la financiación climática. Desde 2012, ha llevado al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) a realizar revisiones anuales del gasto público en materia climática.

Image: Alianza para el Cambio Climático de Camboya

Más recientemente, Camboya fue el primer país en desarrollar y aplicar un Modelo de impacto del crecimiento económico y el clima (CEGIM, por sus siglas en inglés), presentado en abril de 2018. El CEGIM es un modelo económico sencillo que busca sintetizar las características clave de los modelos más utilizados sobre el impacto económico del cambio climático. Lo desarrolló un equipo que incluía personal del Ministerio de Economía y Finanzas, del Consejo Nacional para el Desarrollo Sostenible y del PNUD.

El modelo CEGIM desempeñó un papel importante en la inclusión del cambio climático como pilar fundamental de la nueva estrategia de desarrollo del Gobierno, la Estrategia rectangular 2018-2023 , que establece la agenda de desarrollo de Camboya, incluida la implementación de las NDC y el cumplimiento de los ODS.

El modelo analiza las pérdidas y los daños (L&D, por sus siglas en inglés) causados por el cambio climático y los agrupa en tres categorías: pérdida de ingresos, principalmente por la disminución de la productividad de los recursos naturales; reducción de la productividad laboral como consecuencia del estrés térmico; y daños a los activos. El CEGIM se calibra mediante la triangulación de todas estas fuentes y su posterior integración en un único marco analítico.

Sin cambio climático, el CEGIM proyecta que el PIB real crecería a un promedio del 6,9 % anual entre 2017 y 2050. El cambio climático reduce el crecimiento promedio del PIB al 6,6 % y el PIB absoluto en un 0,4 % en 2020, un 2,5 % en 2030 y un 9,8 % en 2050. El CEGIM muestra que, en Camboya, el impacto más significativo del cambio climático es la reducción de la productividad laboral debido al estrés térmico.

¿Qué ha hecho que este proceso sea especial?

Responde a una demanda clara del Ministerio de Economía y Finanzas de explorar cómo afectará el cambio climático a la economía camboyana a lo largo del tiempo.

Al utilizar el CEGIM, Camboya ha encontrado una manera de generar datos fiables para quienes formulan políticas y de reforzar el compromiso del Gobierno con una acción climática ambiciosa. Un análisis como el CEGIM constituye un paso hacia la obtención de pruebas locales que respalden la promoción de objetivos climáticos más ambiciosos para la próxima generación de contribuciones determinadas a nivel nacional.

Esta experiencia es muy pertinente para los países en desarrollo que desean fortalecer sus propias capacidades para generar pruebas sobre los impactos del cambio climático y evaluar opciones de política que permitan lograr una combinación óptima entre desarrollo (ODS) y acción climática (NDC). Podría ser un factor decisivo para movilizar los recursos necesarios, a la escala requerida, para abordar los riesgos del cambio climático.

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