Así podemos apoyar a las personas más vulnerables frente al cambio climático

Two men talking in a field of maize following a drought in Kenya.
Sub-Saharan Africa experiences one-third of the world's droughts.Image: REUTERS/Baz Ratner
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  • Los países más pobres afrontan los mayores riesgos del cambio climático y necesitan apoyo internacional para financiar la adaptación, afirma el Fondo Monetario Internacional.

  • El FMI está ayudando al ampliar su apoyo al desarrollo de capacidades.

  • Asegurarse de que el cambio climático no ponga en peligro el desarrollo y la estabilidad de los países más pobres redunda en interés del mundo, afirma.

Todos los países, ricos y pobres, deben adaptarse al cambio climático. Un reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas expuso las dramáticas consecuencias de no frenar el aumento de la temperatura global y de adaptarse a un planeta más cálido. La adaptación debe abordar los riesgos del cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos, por ejemplo, protegiendo la agricultura, gestionando el impacto del aumento del nivel del mar y haciendo que las infraestructuras sean más resilientes.

A veces es difícil estimar los beneficios de la adaptación porque dependen de factores específicos, como el grado de adaptación de un país a su clima actual. Sin embargo, unas políticas bien diseñadas pueden generar grandes beneficios, como mostramos en tres documentos publicados en marzo de 2022 sobre la adaptación al cambio climático y la política fiscal, las implicaciones macrofiscales, y la integración de la adaptación al cambio climático en la planificación fiscal.

El ahorro a largo plazo derivado de invertir en resiliencia y mecanismos de respuesta —como mejores sistemas de riego, variedades de semillas mejoradas, sistemas de salud reforzados y un mayor acceso a la financiación y las telecomunicaciones— puede ser muy significativo. Esto es especialmente cierto en el África subsahariana, donde se produce un tercio de las sequías del mundo y que es particularmente vulnerable al aumento de las temperaturas y a los fenómenos meteorológicos extremos debido a su dependencia de la agricultura de secano. Nuestra investigación muestra que una sola sequía puede reducir en 1 punto porcentual el potencial de crecimiento económico a mediano plazo de un país africano.

En Etiopía, sin embargo, el rendimiento de algunos agricultores aumentó hasta un 40 % gracias al desarrollo de variedades de trigo resistentes a la roya, una enfermedad fúngica. En Ghana, por su parte, los productores de cacao hicieron que sus cultivos fueran más resistentes a la sequía mediante el uso de semillas mejoradas y sistemas de riego, y plantando árboles para protegerlos del sol con su sombra.

Los beneficios de invertir en adaptación no se limitan al África subsahariana: los países de todas las regiones del mundo pueden beneficiarse de adaptarse a un planeta más cálido. Sin embargo, esto no significa que la adaptación pueda sustituir a la mitigación. Sin una mitigación contundente, será imposible estabilizar la temperatura global y la adaptación resultaría excesivamente costosa.

Costos abrumadores

Algunos países ya afrontan costos abrumadores. Las investigaciones del FMI y de otras entidades indican que los costos públicos de adaptación alcanzarán alrededor del 0,25 % del producto interno bruto mundial al año en las próximas décadas. Aunque esas estimaciones pueden parecer manejables a escala mundial, no reflejan la magnitud del desafío que afrontan muchos países pobres y vulnerables. Estimamos que las necesidades anuales superarán el 1 % del PIB en unas 50 economías de ingreso bajo y en desarrollo durante los próximos 10 años. Los costos pueden ser incluso mayores para los pequeños Estados insulares expuestos a ciclones tropicales y al aumento del nivel del mar: hasta el 20 % del PIB.

Por desgracia, los países que más necesitan adaptarse a menudo carecen de medios para hacerlo. Por lo general, no disponen de la financiación ni de la capacidad institucional necesarias para aplicar los programas de adaptación requeridos. Además, algunos de los países más expuestos a olas de calor, sequías, tormentas y al aumento del nivel del mar suelen afrontar otras necesidades urgentes de desarrollo. Por eso es más importante que nunca invertir en un crecimiento resiliente e integrar plenamente la adaptación con otros objetivos de desarrollo sostenible.

Los países más pobres afrontan grandes riesgos por el cambio climático.Image: FMI

La comunidad internacional puede ayudar a los países pobres y vulnerables a adaptarse mediante apoyo financiero y el desarrollo de su capacidad institucional. Estos países sufrirán los efectos más devastadores del cambio climático, aunque no sean responsables de causarlo. También redunda en interés del mundo asegurarse de que el cambio climático no ponga en peligro el desarrollo y la estabilidad de los países más pobres. Invertir en resiliencia climática también puede ser financieramente eficiente para los socios para el desarrollo, porque la inversión inicial en protección puede costar menos que la ayuda humanitaria y la reconstrucción tras un desastre.

Para que dé resultados, el apoyo a la adaptación debe complementar la ayuda existente, con condiciones simplificadas y acordes con la capacidad institucional del país. Por ejemplo, constatamos que los requisitos largos y complejos han obstaculizado el acceso directo de los países insulares del Pacífico a los fondos internacionales para el clima.

Cómo ayuda el FMI

El FMI ayuda a sus miembros a afrontar los desafíos de la adaptación, entre otras cosas mediante la publicación de estos tres informes, que complementan y respaldan el trabajo del Banco Mundial, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y otras organizaciones internacionales, y se basan en la labor ya realizada por el Fondo.

Este trabajo incluye el análisis de los desafíos regionales y nacionales de la adaptación al cambio climático en nuestras consultas anuales del Artículo IV (por ejemplo, en Maldivas, en la República del Congo o en Dominica) y en estudios comparativos entre países (sobre el África subsahariana, sobre el hemisferio occidental, y sobre Asia y el Pacífico).

El Fondo también ayuda ampliando su apoyo al desarrollo de capacidades, que ahora incluye programas de evaluación macroeconómica del clima, evaluaciones de la gestión de la inversión pública centradas en el clima y gestión financiera pública verde.

Por último, estamos trabajando con los países miembros y nuestros socios para desarrollar soluciones de financiación, como el propuesto Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad, con el fin de canalizar recursos financieros de países con sólidas posiciones externas hacia financiación asequible a largo plazo para países vulnerables. Esto ayudará a los países receptores a afrontar desafíos estructurales como el cambio climático mediante reformas de políticas que promuevan la estabilidad de la balanza de pagos.

La adaptación al cambio climático por sí sola no basta. Si una mitigación contundente no estabiliza la temperatura global, la adaptación resultará excesivamente costosa. Sin embargo, los países aún pueden obtener grandes beneficios invirtiendo en un crecimiento resiliente e integrando la adaptación en sus estrategias de desarrollo.

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